ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Modesto Gutiérrez

PLAYA GIRÓN.–En esa historia repleta de hechos épicos atesorados por el Museo Girón, institución que perpetúa la epopeya de abril de 1961, acapara especialmente la atención de los visitantes el nombre de Nelson Fernández Estévez.

Fue el más joven de los 156 caídos durante las 66 horas de combate. Tenía apenas 14 años de edad, y aun con muy escasa instrucción conducía las piezas antiaéreas llamadas «cuatro bocas».

El día 17 de abril, mientras ayudaba a descargar municiones de un camión en las inmediaciones del central Australia, la metralla enemiga le causó mortales heridas. Tras desmedidos esfuerzos del personal médico, falleció nueve días después en el hospital de Matanzas.   

Pintados con los colores y las insignias de las FAR, artimaña totalmente sin escrúpulos y en violación de las regulaciones de la guerra, los aviones de la Fuerza Aérea de la Brigada 2506 ametrallaron y lanzaron bombas napalm sobre los milicianos.  

El experimentado cirujano matancero Julio Font Tió recuerda perfectamente cuando lo atendió en el hospitalito de Jovellanos, donde recibieron a muchos de los heridos en Girón. Allí concibieron dos salones de cirugía y en interminables jornadas se realizaron operaciones de gran riesgo.

Foto: Modesto Gutiérrez

La dureza del ya experimentado cirujano flaqueó al ver el cuerpo del miliciano artillero Nelson Fernández. «La metralla le había traspasado el abdomen; llegó con la muerte reflejada en el rostro. A pesar de que hicimos hasta lo imposible no pudimos salvarle la vida. Falleció como consecuencia de una gangrena gaseosa postraumática. Sentimos una rabia tremenda.

«Historias como las de Nelson Fernández debieran conocerla al dedillo las nuevas generaciones. Ese ejemplo moral fortalece a la Revolución y no debe quedar en el olvido. Hay que contarlas una y otra vez».

Precisamente a Nelson Fernández está dedicada la muestra del mes en el Museo Girón. Bárbara Sierra Cobas, directora del prestigioso centro, explica que se trata de un expediente inicial y evaluativo que recoge su desempeño escolar desde primero hasta quinto grados en su escuelita primaria, en San José de las Lajas, hoy provincia de Mayabeque. 

La documentación recoge que a diferencia de cursos anteriores sus notas en quinto grado no fueron nada halagüeñas, un retroceso que debe explicarse porque ya para entonces el muchacho se encontraba inmerso en un curso de entrenamiento para artillero antiaéreo.

Señala Sierra Cobas que el Museo Girón acopia impresionantes historias y escenas de grandeza y dolor. Sostiene que los trabajos de restauración influyeron positivamente en la aceptación del público,  pues ahora el centro muestra de una forma más conveniente la información resumida a partir de conceptos de la museología contemporánea y gracias a un diseño que resalta el detalle deseado en cada uno de los múltiples espacios.

En señal de ese creciente interés por conocer más sobre los sucesos de Girón, y de personas humildes del pueblo que fueron piedra angular de la victoria frente a los mercenarios, miles de personas visitan cada año la institución.

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El Guia dijo:

1

18 de abril de 2017

07:48:38


Es conmovedor lo sucedido a este héroe, Nelson Fernández, y la de muchos otros, que siendo tan jóvenes murieron defendiendo nuestro país, El museo de Playa Girón fue totalmente reparado, y está muy bonito; sin embargo, debido a la cantidad de turistas que lo visitan de diferentes países, es necesario que las informaciones de las piezas y fotos en las urnas sean traducidas, al menos en idioma inglés. Esto faltó o se pasó por alto, y es una lástima ya que conspira contra el mejor entendimiento de lo aquí aparece escrito y no todos pueden leer ni entender. Y es ded señalar que, a pesar que los aires acondicionados, que son nuevos y están en buen estado, no se usan. Según dicen los trabajadores es para ahorrar energía, pero hay piezas museables que realmente necesitan una temperatura fresca para su mejor conservación y durabilidad, y sobre todo en los meses de verano cuando el calor arrecia, y este es un museo que propicia la concentración del calor por ser su techo de baja altura. Son estos dos aspectos que considero se debería dar solución: la traducción de las tirillas en las urnas y hacer uso del aire acondicionado para una mejor conservación de las muestras.