CAMAGÜEY.—Los favorables resultados de esta provincia en el programa de producción local y venta de materiales de la construcción evidencian una mayor comprensión de su utilidad por parte de los gobiernos municipales, a sabiendas de que son muchas aún las reservas por explotar en cada territorio.
Así lo pudo constatar en su décimo recorrido evaluativo el grupo que dirige el proyecto a instancia nacional, cuyos integrantes verificaron en los 13 municipios camagüeyanos, el aprovechamiento de las capacidades instaladas y la calidad certificada de las producciones.
Tomás Vázquez Enríquez, quien encabeza la comprobación, aseguró que poco a poco las localidades, unas con más rapidez que otras, han creado una sólida base productiva en las cuales se hace la mayoría de los 146 renglones previstos en el nomenclador.
Fruto de esa gestión, explicó, son los 38 millones de pesos recaudados en la provincia durante el 2016 por concepto de ventas a la población a través de la red de Comercio, lo que demuestra el efecto dinamizador del programa y su impacto favorable en el desarrollo local.
«Ello habla a las claras, comentó, de la fortaleza que significa para un municipio poder contar con una industria de materiales de la construcción, es decir, no depender de nadie a la hora de enfrentar la edificación y reparación de viviendas y los programas sociales».
Puso como ejemplo a la ciudad cabecera provincial, que atesora una buena experiencia de estrecho vínculo entre las empresas líderes del programa y los productores no estatales.
El grupo nacional orientó, sin embargo, que se debe continuar trabajando para completar, por cada productor, la estructura de una vivienda, de manera que se materialice el ABC del programa en el orden práctico, dirigido a lograr el equilibrio entre las producciones de elementos de piso, de pared y de techo.
La provincia está llamada igualmente a recuperar cuanto antes los antiguos tejares de Cascorro y de la ciudad de Camagüey, para aprovechar la excelente arcilla de esos lugares y la experiencia que existe en la elaboración de ladrillos, tejas y racillas, renglones aún deficitarios y de alta demanda por la población.













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