La historia puede contarse de muchas maneras, pero hacerlo de forma tan precisa que parece que asistimos a los acontecimientos, es un mérito indiscutible cuando se trata de publicaciones de este género. Precisamente por ello no extraña que la presentación de la segunda edición del libro La palabra empeñada, de Heberto Norman Acosta, haya convocado a muchas personas, entre las cuales se encontraban algunos de los protagonistas de sus páginas.
En la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, en su salón Celia Sánchez —quien hiciera tanto por preservar la historia de Cuba más reciente—, se dieron cita miembros del Ejército Rebelde, la clandestinidad, revolucionarios de diferentes épocas y tripulantes del Granma. Juntos recordaron, además, el aniversario 60 de la salida del legendario yate del puerto mexicano de Tuxpan, el 25 de noviembre de 1956.

Este es un libro que narra la secuencia de muchos hechos que luego entraron en nuestra historia, es un material de consulta invaluable sobre lo que fueron los preparativos para la expedición, consideró en la presentación Arsenio García Dávila, quien hiciera la travesía junto a Fidel y el resto de los 82 luchadores. En él están no solo los entrenamientos y arreglos necesarios para lo que vendría después, sino también los fracasos y sueños de toda esa etapa, añadió.
El material ha contado con la aprobación de todos los expedicionarios que lo han leído, como reflejo fiel de lo que aconteció. Ello es posible, señaló García Dávila, por el meticuloso trabajo realizado durante años de investigación.
José Ramón Fernández, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, aprovechó la oportunidad para insistir en la importancia del estudio de la Historia patria. En ese sentido, apuntó, este libro es un aporte para el futuro, para las generaciones actuales y las venideras, y llamó a leerlo detenidamente.

Conocer la historia de Cuba es cumplir con Fidel y el compromiso con los miles que ofrendaron sus vidas, expresó Fernández, y significó que tenemos que hacer mucho más por conquistar a los jóvenes, sembrar en ellos la confianza en la victoria de Fidel y la firmeza de Raúl. «Yo seguiré en ello mientras tenga un hilito de vida», afirmó.
Por su parte, el autor de libro agradeció a todos los presentes y dedicó esta edición a Alfonso Guillén Zelaya Alger, el mexicano que formó parte de la expedición y quien sufriera prisión tras los hechos de Alegría de Pío.
Familiares de este gran amigo de Cuba y otros mexicanos, encabezados por el señor Enrique Martínez y Martínez, embajador de México en Cuba, participaron en el encuentro.


















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yasleidis dijo:
1
26 de noviembre de 2016
09:41:50
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