
CAMAGÜEY.—Rodeado de piezas, herramientas, turbinas, motores y todos los hierros posibles que conforman el ambiente de un pequeño taller de mantenimiento, David Carballea Cabrera se las ingenia cada día para buscar y encontrar soluciones a los múltiples desafíos que debe enfrentar en su centro laboral.
Desde que se inicia como obrero en la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado, hace 29 años, bien rápido comprende que urge «ponerse las pilas» pues, como en otros sectores de la economía, los recursos no están siempre a la mano para dar respuesta a las necesidades de la entidad.
«Un trabajador con verdadero sentido de pertenencia, comenta, debe poner todo su talento y habilidades en función de la producción y los servicios, gustarle lo que hace, inventar y ofrecer soluciones o alternativas racionales. Si le da lo mismo una cosa que la otra, está claro que no siente nada por su empresa».
Tan pronto cae en sus manos un equipo de bombeo defectuoso no pierde tiempo en estudiarlo, revisarlo de manera minuciosa, conocer sus elementos, detectar las debilidades y determinar las posibles adaptaciones a realizar: ya para 1993, aun sin mucha experiencia, aporta la primera innovación.
«Las electrobombas sumergibles, vienen con un buje de bronce que no ofrece muchas garantías de funcionamiento, pues a menudo se tranca el equipo y puede llegar a quemarse. Me di a la tarea de diseñarlos y fabricarlos a partir del caucho y están trabajando muy bien, sin problema alguno», explica.
A partir de ese momento, se siente picado por el «bichito» de las inventivas y se convierte, poco a poco, en un especialista de reconocido prestigio a escala nacional si de bombas sumergibles se habla: desperfecto que les descubre, no demora en introducirles los cambios pertinentes para prolongar su vida útil.
«Años después, recuerda, trabajé con el cojinete de empuje axial, el cual viene hecho de bronce o grafito y se deteriora con frecuencia, pues es el que resiste el peso del rotor, del cuerpo impelente y del volumen hidráulico. ¿La solución? Emplear vidrio con el grosor adecuado, asentándolo en un soporte de caucho».
Aunque parezca sencilla, la solución de Carballea ha tenido un significativo impacto económico: el primer cojinete adaptado cumplirá en diciembre 13 años y no ha presentado problema alguno, cuando el rango de empleo de tales equipos con las piezas originales es mucho menor.
«Hoy día, aclara, en los países desarrollados se trabaja bajo la concepción de la obsolescencia programada, es decir, los equipos se fabrican para ser explotados durante un determinado periodo de tiempo, luego se cambian y se compran otros, práctica que a un país pobre como el nuestro le resulta imposible asumir».
Refiere Carballea que ya tiene 187 bombas sumergibles funcionando con la adaptación ideada por él en distintas partes del país, un aporte de envergadura si se tiene en cuenta que uno solo de estos equipos, en dependencia del tipo o de su potencia, puede costarle a Cuba miles y hasta decenas de miles de dólares.
«Eso es algo que no acaban de entender nuestros vecinos del Norte: mientras más tratan de doblegarnos, más nos crecemos», asegura el destacado innovador, centrado ahora en la elaboración de nuevas propuestas que contribuyan al ahorro y la eficiencia en el empleo de los portadores energéticos.
«Con mucho esfuerzo, subraya, me gradué como ingeniero mecánico a través de estudios dirigidos, en enero del 2017 discuto la maestría y luego comenzaré un doctorado sobre estas mismas investigaciones. Ya lo dije en una ocasión: soy una gente muy ambiciosa, pero de conocimientos».













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victor ramos dijo:
1
3 de noviembre de 2016
23:09:23
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