ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cuba no descuida su responsabilidad de preparar a las nuevas generaciones en la preservación de la memoria histórica en medio de un complejo contexto globalizado. Foto: Alberto Borrego

Los últimos tiempos han estado caracterizados por una fuerte presencia de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs), herramientas que con maneras en apariencias inofensivas y sutiles pueden entronizar los valores e intereses de grupos hegemónicos de poder en el mundo.

La sociedad cubana no es ajena a esta realidad ni a la responsabilidad que tiene de preparar a las nuevas generaciones en la preservación de la memoria histórica en medio de un contexto globalizado.

Sobre este tema Granma Internacional conversa con Manuel Romero, metodólogo del departamento de Marxismo Leninismo e Historia del Ministerio de Educación, máster en Ciencias y por más de cuatro décadas profesor de Didáctica de la Historia.

—Los símbolos pueden convertirse en elementos capaces de introducir valores contrarios a los que la sociedad cubana defiende. ¿Cuánto se hace desde la escuela para preparar a los jóvenes en la preservación de nuestros valores en medio de una guerra con claros intereses ideológicos?

En la escuela se hace mucho como proyecto. Se han escrito muchísimos libros. Existen fuentes muy actualizadas y valiosas en torno a la educación en valores. Hay un programa director para la educación en los valores de la Revolución Cubana y una completa comprensión de la necesidad de este aspecto en esta realidad tan compleja que se vive.

«Se aspira —como decía Martí— a que se creen formas cultas de hacer la labor educativa y a desterrar cualquier formalismo. El maestro tiene que estar preparado para ejercer una influencia educativa estimulante en todos los momentos, pero solo lo puede hacer desde su cultura: mientras más vasta sea su cultura, más puede improvisar.

Para el especialista Manuel Romero el papel de la familia es fundamental en la formación de valores. Foto: Ismael Batista

«Por otra parte, la familia y la sociedad toda son otros agentes educativos importantes que a veces realzan lo que uno está haciendo y otras perjudican lo que logran el buen maestro y la buena dirección de escolar.

«La escuela tiene que convertirse cada vez más en centro cultural de la comunidad. Para eso, en estos tiempos de introducción de valores contrarios a los que defendemos y de tecnologización, la escuela es portadora de cultura no solo por que presente números culturales o por que sus murales sean bellos. Ella también es centro cultural si asumimos la cultura como proceso de producción de significados sociales en las relaciones de cada individuo con su entorno, con su realidad y con sus semejantes».

—¿Qué rol juega en este escenario la enseñanza de la historia patria? ¿Cómo hacer que los jóvenes se interesen por esta materia y vean en ella un recurso para defender nuestra identidad?

Para comprender la historia patria hay que contextualizar la información y ese contexto es universal. Las influencias de toda una época en el cuadro nacional cubano son importantísimas y solo comprendiéndolo bien defendemos lo nacional.

«Creo que lo universal tiene que ser punto de partida y si tuviera alguna duda, ahí está la obra de Martí y de Fidel, que son dos pilares fundamentales de nuestra labor educativa en esta dirección, son dos genios universales. ¿Qué mejores patriotas que ellos? Constantemente las Reflexiones y los textos de Fidel acuden a lo universal.

«Somos un pueblo del Tercer Mundo y tenemos que reforzar nuestra identidad como parte de la identidad tercermundista. Somos hermanos de Asia, África y América Latina.

«Yo no asumiría la Historia como recurso. Me parece que así la hago más mecánica. La Historia es la sabia que nos nutre, es todo lo mejor de nuestra cultura. Fortalecer la memoria histórica es clave para salvarnos. Por eso creo que es más que un recurso, es toda una ciencia, todo un cuerpo de ideas de las que tenemos que ser capaces de extraer las lecciones para la vida».

—¿Cómo se utilizan las nuevas tecnologías para transmitir nuestros valores?

Ha habido un esfuerzo económico y político para que existan las nuevas tecnologías en las escuelas. Se cuenta con toda una producción audiovisual rica: Cinesoft, Canal Educativo, documentales que se transmiten en la televisión, los esfuerzos de los periodistas, de los comunicadores...

«Hoy existen muchos más recursos, pero hay que saber utilizarlos porque la mejor producción audiovisual o el mejor software no es una varita mágica ni es una vacuna que contribuya por sí sola al desarrollo.

«La clave está en el ser humano, está más en nosotros que en la tecnología, pero hay que saber usarla al servicio del cultivo de la inteligencia, de fortalecer el espíritu y la memoria histórica.

«Yo no hiperbolizaría ni las nuevas tecnologías ni ninguna otra fuente. Hay que usar todas las fuentes posibles. Solo en esa multifacética variedad vamos contribuyendo al desarrollo integral de las nuevas generaciones para que sean herederas de ese legado que intentamos que ellos asuman.

«Para defender esa herencia tan intangible que es ideológica y de valores, no basta con conocerla. Si el alumno aprendió de memoria, no la conoce. Por eso desde la Historia tengo que dotar al estudiante de símbolos que lo estimulen para que él encuentre en la Historia y en las asignaturas de Ciencias Sociales el sentido de su vida».

—Volviendo a los símbolos, quisiera detenerme en la bandera. Si bien desde los primeros años aprendemos a amarla y respetarla, no pocas veces en la comunidad nuestros niños y jóvenes usan en su vestimenta insignias foráneas. ¿Qué le toca en estos casos a la familia, más allá de la labor del maestro?

Le toca una tarea tan importante como la de la escuela. La familia comienza a interactuar con sus hijos antes de que lleguen a nuestras instituciones educacionales y lo hacen a lo largo de toda la vida después que egresan de nuestras aulas.

«¿Qué le toca a la escuela? Educar a la familia, exigirle, no prohibirle. Todas las reuniones educativas y la preparación cultural con los padres son importantísimas. Las escuelas de educación familiar pueden jugar un papel crucial.

«La familia es fundamental y la escuela tiene que impulsar lo más posible, buscar el compromiso, pero no puede resolver todo lo que a aquella le corresponde.

«Si la escuela es centro cultural de la comunidad, debe serlo también sobre la familia, pero a veces es complejo lograrlo. En el momento actual de agudización de la actividad subversiva del enemigo, nuestra labor tiene que ser cada vez más inteligente, más persuasiva: desmontar lo negativo que pueda venir por los medios de comunicación y contribuir desde los argumentos a desesctructurar una opinión que ellos tengan.»

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OrlandoB dijo:

1

22 de octubre de 2016

05:24:54


Gracias profesor, por su oportuna aclaracion en la educacion de los alumnos. Y muy importante su constribucion a la relacion escuela-familia.

Goberto dijo:

2

7 de noviembre de 2016

08:44:47


Muy buena entrevista y excelentes las respuestas del metodólogo Manuel Romero. Coincido con sus palabras cuando expresa: "Fortalecer la memoria histórica es clave para salvarnos".