
CIÉNAGA DE ZAPATA, Matanzas.—Una de las más atractivas ofertas para pasar un buen rato en esta sureña región está ligada a esos sorprendentes animales que son los cocodrilos.
Es así sobre todo para aquellos que llegan por vez primera al extenso municipio matancero. Casi todos los forasteros muestran particular interés por visitar el Criadero de Cocodrilos, situado a la entrada del territorio.
Los viajeros estiman en particular las habilidades del viejo Pedro Chacón en su relación con estos animales. Se trata de un hombre de apariencia frágil y pequeña estatura, una de las personas más populares en todo el ámbito de la Ciénaga de Zapata, que llegó a estos lares hace más de 45 años.
Chacón se hizo un personaje público en el centro turístico de La Boca, en el show con los cocodrilos, un espectáculo para deleitar a turistas nacionales y foráneos. Allí se da el lujo de intimar con el temible réptil, demostración que impresiona gratamente a pequeños y adultos.
Cada vez que entra a la jaula de los reptiles recuerda los consejos de quienes le enseñaron a respetar al peligroso animal, quizá el más afamado de todos los que habitan en el paisaje del vasto territorio.
No olvida, sobre todo, las marcas visibles en su cuerpo debido a los diversos contratiempos con lo que él llama sus mascotas. Son gajes del oficio, dice mientras muestras dos heridas que requirieron de más de diez puntos de sutura. Pero el culpable fui yo, él ataca solo por miedo o por defensa de su territorio, se disculpa para no agrandar la mala fama del animal.
Ante la mirada suspicaz de los presentes, Chacón entra a la celda de los reptiles de aproximadamente un metro de longitud y se mueve con sorprendente presteza. Hace entonces incontables piruetas y maniobras que suscitan el delirio de los presentes.
Con palabras precisas (que domina en varios idiomas) invita a los curiosos para que se acerquen al cocodrilo y descubran que no es tan fiero como lo pintan.
En un impulso resuelto algunos forasteros deciden tocar el animal, ponerlo sobre sus espaldas y hasta besarlo. Esas demostraciones desatan la risa y exclamaciones y no pocos se intercambian bromas. Los menos temerarios optan por tirar fotos o hacer videos.
El show con los cocodrilos en la UEB Boca-Guamá es de las ofertas más llamativas de la Empresa Turística de Ciénaga de Zapata. Siempre es interesante ver cómo los viajeros terminan por manifestar admiración por este antiquísimo animal, y reconocen boquiabiertos las destrezas de Pedro Chacón.
Por su sangre fría, paciencia y arrojo, le apodan El encantador de cocodrilos. Este hombre que parece disfrutar una relación secreta con el rey de los pantanos tiene el mérito adicional de haber entregado, de las divisas recibidas por concepto de propina, más de 60 000 pesos convertibles para contribuir al programa nacional de lucha contra el cáncer desde que se inició el movimiento Mi aporte por la vida.
En el espectáculo también trabaja Fernando Plascencia, que adiestrado por Chacón ya acumula vasta experiencia en el manejo con estos reptiles y hace igualmente las delicias de los visitantes.
Con su singular faena, ambos llaman la atención sobre la importancia de conservar esta especie extraordinaria, una buena causa por la que los dos exhiben cicatrices en su anatomía, señal de las imprudencias y confirmación de la validez de ese refrán caribeño que advierte jugar con la cadena, pero dejar tranquilo al mono.













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