Nydia González comenzó a trabajar como maestra rural multígrado en el año 1957 en la provincia de Pinar del Río. Cuando en 1961 se realizó la Campaña de Alfabetización en todo el país, ella era una joven recién casada y vivía los primeros meses de su embarazo. Sin embargo, nada de esto impidió asumir la responsabilidad técnica en el barrio en que se encontraba su escuela.
“Los primeros meses fueron terribles porque el embarazo mío era muy tóxico. Vomitaba constantemente en aquellas caminatas por el campo. Fue un trabajo muy duro y en la situación en que yo estaba era tremenda.
“Pero fue muy interesante porque era una meta muy grande la que teníamos por delante. En mi zona recibíamos muy buena respuesta a cualquier tarea, porque allí los campesinos habían sido explotados por muchos años y la Revolución acababa de dar la tierra a esas personas.
“El clima revolucionario era tan bueno, que en realidad la mayoría de las personas aceptaban con facilidad que nosotros le propusiéramos, no solo incorporarse a la campaña, sino ayudar en el sustento de los alfabetizadores.”

Las anécdotas sobre esos días no son pocas, pero Nydia recuerda con agrado una en particular.
“Yo tenía que ir por las casa conversando con las familias para pedirles que asumieran el cuidado de uno de los alfabetizadores. Llegué a una casa y toque. El hombre estaba atrás y no salía. Le decía: ‘Señor, por favor’. Él no salía. Finalmente me preguntó: ¿Qué quiere? Le respondo: ‘Traigo el pan de la enseñanza’.
“Él oyó ‘el pan’ nada más y salió corriendo. Cuando me abrió, le expliqué lo que quería y lo que significaba que aprendiera a leer y a escribir, la importancia que tenía para su futuro.
“Después de una larga charla, él se reía y me confesó: ‘Salí porque pensé que era el pan”.
LA COPA DE PLATA DE SAN LUIS
En diciembre de 1961 Cuba concluyó la Campaña de Alfabetización. Inmediatamente después vinieron otros objetivos.
“Tuvimos un excelente resultado. Fue una interesante actividad como maestra y todos estábamos convencidos de que iba a lograrse porque teníamos mucho entusiasmo.
“Era muy difícil cumplir y poder alfabetizar a tantas personas con tantas dificultades. Todo era una lucha contra el tiempo, pero se iba venciendo. Creo que fue la etapa más linda que hemos vivido. La recuerdo así porque estábamos tan jóvenes, tan esperanzados, tan felices…
Durante los años siguientes fue necesario continuar enseñando y luego elevar el nivel escolar entre los que ya estaban escolarizados.
Nydia pasó a trabajar al Ministerio del Interior (MININT) como responsable de la superación de los combatientes en la provincia pinareña. Otro momento con agradables remembranzas sobre el capitán San Luis.
“Fue otra etapa bellísima porque las fuerzas combatientes del Ministerio del Interior en guarda fronteras y establecimientos penitenciarios eran personas con muy bajo nivel. Muchos eran analfabetos o no llegaban a tercer grado.
“Empezamos a buscar un maestro que pudiera elevar el nivel de esas personas. Todas las unidades guarda fronteras en el Cabo de San Antonio eran lugares muy apartados. En cada unidad había que tener un maestro que pudiera superar a las fuerzas, a los analfabetos que teníamos concentrados.
“Se hizo una escuela y ahí concentramos a todos los analfabetos. Preparamos el curso de manera muy rápida y eficiente. Alfabetizamos a la totalidad de los combatientes que no sabían leer y organizamos un gran acto de graduación. Fue un trabajo maravilloso.
“Hicimos una emulación nacional con todas las provincias en el Ministerio del Interior y se entregaba una copa de plata grande a la que iba a la vanguardia.
“Pinar del Río estuvo a la vanguardia en la primera emulación. Estaba el capitán San Luis como jefe de la tropa. Él sentía tanta felicidad por ese trabajo y tenía tanto compromiso con esa actividad, que cuando iba a las regiones lo primero que preguntaba era quién no estaba estudiando.
“En una ocasión un jefe de región le dijo que no iba porque tenía mucho trabajo. San Luis le contestó: ‘Aquí está autorizado a no ir solo quien tenga más trabajo que yo. Él estaba matriculado en su escuela y asistía puntualmente a sus clases. Ese ejemplo y esa exigencia hizo que la provincia creciera increíblemente.”
SI PUDIERA VOLVER EL TIEMPO ATRÁS
Luego de esta experiencia Nydia González se traslada a la capital para trabajar en la Dirección Política del MININT ocupándose de la formación de los maestros a nivel nacional.
Ya en la década de 70 las responsabilidades laborales la llevaron al Partido como vicerrectora docente de la escuela Ñico López vinculada a la pedagogía y a cómo hacer más eficientes los procesos educativos.
Reconoce nuestra entrevistada que ese nuevo desempeño le exigió mucho, pero siempre contó con el apoyo de personas muy capaces que le permitieron compartir el proceso de dirección entre los jefes de cátedra.
Como buena maestra, Nydia González disfruta más de dar clases que en actividades de dirección. Por eso, luego de la jubilación comenzó a dedicarse al trabajo de educación en las comunidades. De ahí su vínculo con la Asociación de Pedagogos.
Convencida de la necesidad de investigar la práctica educativa que ha tenido nuestro país, me responde resuelta cuando le pregunto qué haría si pudiera volver el tiempo atrás:
“Los maestros que tenemos un poco más de experiencia tenemos la responsabilidad de dejar los caminos desbrozados para los jóvenes, que son los que van a tener la real tarea de construir este sueño.
“Siempre tuve muy claro que mi vocación era dar clases porque yo no siento que es un trabajo, sino un disfrute. Si volviera a vivir mi juventud, evidentemente en mi caso no podría haber alternativa: sería maestra, pero tal vez una maestra diferente.
“Haría de mi escuela un lugar de disfrute extraordinario para los alumnos, un espacio de aprendizaje construido con libertad de creación y un lugar de diálogo permanente con mis estudiantes. También hubiera aprendido mucho más porque cuando uno oye el saber diferente de un grupo, está aprendiendo.
“Hubiera hecho una escuela que no fue la que yo tuve, que fue la de transmitir saber. Hubiera hecho una escuela donde compartiera los saberes con mis alumnos. Hubiera sido una mejor maestra.”













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Gloria Salomé Nejme Franco dijo:
1
27 de junio de 2016
16:34:26
Xiomara dijo:
2
27 de junio de 2016
17:38:45
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