
SANCTI SPÍRITUS.—Que en esta provincia se hayan vendido desde hace rato todas las capacidades del verano a pesar del incremento de los precios por la recategorización de las instalaciones y del maleficio de una sequía que mantiene en ascuas las bases de Arroyo Lajas, en Cabaiguán, y Poza Azul, en Jatibonico, dice a las claras que en este territorio existe una demanda explícita por las opciones del Campismo.
Para Yoselyn Marín Morgado, la directora general de la Empresa Provincial, la prueba de lo anterior no solo está en el boom que por lógica genera el verano —desde el 2 de julio hasta el 30 de septiembre—, sino en que, por ejemplo, bases como Planta Cantú, La Hormiga y Bamburanao también mantienen un elevado nivel de ocupación durante la llamada temporada baja.
Campismo ha tenido que ponerse las pilas para corresponder a estas preferencias con mantenimientos en el ciento por ciento de las instalaciones, garantía de transportación para el 80 % de los turistas y el diseño de nuevas propuestas para el disfrute, que incluyen traslado desde algunas de sus sedes hasta Playa Ancón, visitas al centro histórico de Trinidad y a otros sitios de interés.
“Es verdad que esto ahora sale un poco más caro —confiesa el joven Ricardito Matienzo antes de volver a zambullirse en la Cascada del Silencio— pero también es verdad que llegar hasta aquí y ver estos chorrerones vola’os y esta vegetación…, que va, esto vale dinero”.
HASTA CABALLETE DE CASAS
Recorrer semanalmente la ruta por la que Ernesto Che Guevara llegó hasta el techo del Escambray en octubre de 1958 ha dejado de ser privilegio exclusivo de los espirituanos desde que la Empresa Provincial de Campismo lanzara como oferta la subida a Caballete de Casas, una opción turística en la que se mezclan aventura y sobre todo apetito por la historia de la Revolución.
Ubicado a unos 600 metros sobre el nivel del mar, el lugar funcionó como campamento de reserva de la Columna 8 Ciro Redondo que se mantenía operando en varios sectores de la serranía villareña y en los días finales de la guerra de liberación como escuela de milicias, donde se formaron muchos de los combatientes que luego participaron en la ofensiva que derrocó a la dictadura, incluida la toma de Santa Clara.
Cuidadosamente protegido por trabajadores de la Unidad de Flora y Fauna, en el campamento se conservan decenas de instalaciones creadas en medio de la guerra y desde su mirador se observa una singular panorámica de la región, que incluye vistas de las ciudades de Cabaiguán y Sancti Spíritus, además de otros puntos de la propia sierra, el poblado de Guayos y la presa Zaza.

Aunque por sus características el sendero fue diseñado presumiblemente para clientes de hasta 37 años, según las evidencias que ha logrado reunir Yoselyn Marín, cada días son más las personas de cualquier edad y diversidad de territorios —La Habana, Villa Clara, Camagüey, Sancti Spíritus son los que más excursionistas aportan— que se aventuran a tomar la ruta, incluidos participantes en la Campaña de Alfabetización, miembros de la Aclifim y otros veteranos, movidos por el interés que despierta el lugar.
De acuerdo con la ejecutiva, el ascenso puede realizarse de tres formas diferentes: desde Planta Cantú, sitio donde el Che estableciera su primer campamento en el Escambray y hoy radica una de las seis bases de la provincia; desde La Hormiga, otra de las instalaciones de Campismo, ubicada en el municipio de Fomento, o un tercer recorrido desde una base hasta la otra, que incluye estancia de una noche en la Comandancia y comida en campaña.
EN LA LOMA Y EN EL LLANO
La creciente preferencia por disfrutar las bondades de la naturaleza y descubrir los secretos de la historia no se reducen en esta provincia a Caballete de Casas; puede ser constatada lo mismo en los montes de Yaguajay, en el lomerío de Banao o en Topes de Collantes, que en emblemáticos parajes del Valle de los Ingenios.
Una tríada de patrocinadores encabezada por Campismo Popular e integrada también por Flora y Fauna y la empresa Aldaba, de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios, están haciendo posible esta suerte de “segundo descubrimiento” de Sancti Spíritus con muy buena acogida entre pobladores de esta provincia y otros territorios vecinos.
Experiencias enriquecedoras al respecto llegaron por estos días hasta la Comisión Provincial de Recreación, donde quedó claro que las barreras para el disfrute de nuestras riquezas naturales no siempre son de carácter económico y que, por ejemplo, para despertar al Jardín Botánico de un letargo que ya dura décadas, se precisan más las ideas y la creatividad que los recursos materiales.
María Elvira Dávila, directora de Flora y Fauna en la provincia, lamentaba hace muy poco que la persistente sequía de los últimos meses hubiera retrasado la explotación de algunas de las instalaciones en el norte de la provincia porque, según dijo, “la gente nos tiene locos preguntándonos por Rancho Querete cada cinco minutos”.
Expertos del territorio coinciden en que este sendero, el Pelú de Mayajigua y el Chalet Los Álamos, en Yaguajay; Las Alturas de Banao, en Sancti Spíritus, todos administrados por Flora y Fauna, y la diversidad de opciones de naturaleza que se explotan actualmente en Topes de Collantes, Trinidad, patrocinadas por Gaviota, trascendieron desde hace mucho tiempo la geografía provincial y son en buena medida referentes de un turismo sano, enriquecedor y sostenible.













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Miguel Angel dijo:
1
18 de junio de 2016
05:51:54
pedRI Mdez dijo:
2
18 de junio de 2016
11:32:06
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