
CAYO ROMANO, Ciego de Ávila.—Cuando la máquina hundió el hocico y el diente de perro se prendió sin miramientos, le arrancó de cuajo varios de los portapicas y la dejó indefensa; todos comprendieron que los trabajos en el soterrado de Jardines del Rey eran mucho más difíciles que abrir zanjas y colocar cables.
EL DESARROLLO NO CREE EN DIENTE DE PERRO
Aquel primer enfrentamiento con la realidad nadie lo sintió tanto como Edy Prieto Carvajal y Lisdany Molina Figueroa, operadores de la mole de 60 toneladas de peso que llegó a Cayo Coco como la invicta, la que no cedió jamás cuando hociqueó en tierra dura o en rocas resistentes.
Pese a los reiterados inconvenientes que siempre aparecen, la comepiedra, como ingeniosamente la bautizó alguien, “se ha portado bien, aunque a cada rato se siente el rigor del trabajo en un medio natural muy hostil, como ahora mismo que nos vimos obligados a paralizarla para arreglarle los portapicas, porque el diente de perro no cree ni en los hierros”, asevera Edy, el operador de turno.
Roy Rodder Escobar Fernández, jefe de redes en la Dirección Integrada de Proyecto (DIP) Cayería Norte, asegura que ese equipo es imprescindible para los trabajos soterrados en la línea de 34.5 kilovolt (kV), pues aunque pudieran emplear explosivos, las labores que realiza quedan estéticamente mejor, además de evitar otros riesgos.
El especialista explica que en el proyecto deben cumplirse determinados requerimientos técnicos que comprenden la apertura de la zanja, con el mismo ancho y profundidad, hasta la colocación, el tapado y el empalme de los conductores.

“Son rutinas que debemos cumplir con precisión milimétrica”. Y para corroborarlo da una serie de datos técnicos, incluidos los metros que avanzan cuando el trompo llega con la mezcla y la deposita en la zanja, o la distancia a la cual los camiones deben descargar la arena beneficiada sobre el vial.
Dentro del cauce, Iraíl Prado Pelegrín, rastrillo en manos, se ocupaba de nivelar el fondo para no perder tiempo y darle acabado a la obra lo más rápidamente posible. Sabe que por ahí también va el desarrollo.
Roy argumenta que la secuencia de trabajo incluye abrir la zanja, echar el primer lecho de arena beneficiada, realizar el tiro y la colocación del conductor, taparlo con la misma arena; situar la protección mecánica, después la primera capa de rehincho, la cinta de señalización, hasta tapar totalmente la zanja y conformar el terreno para que quede como estaba inicialmente.
Y esa rutina la han aplicado al pie de la letra en los primeros siete kilómetros sobre el lomo de Romano, de los 17,5 que deben ejecutar en el presente año, para seguir con otras interconexiones hacia los cayos Paredón Grande y el aeropuerto internacional Jardines del Rey.
“ENLAZAR” TODO JARDINES DEL REY
El ingeniero eléctrico Yosbell Vergel Eng, director de la DIP Cayería Norte, no ha tenido un instante de sosiego desde que en octubre del 2011 comenzaron las primeras excavaciones para la interconexión de los islotes Coco y Guillermo, por entonces, dos cayos con generación propia, aislados entre sí desde el punto de vista de las redes eléctricas.
El 25 de marzo del 2015, en la inauguración del sistema, el Chino, como se le conoce, le explicó al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, miembro del Buró Político y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, las particularidades de la interconexión, que permitió aumentar la confiabilidad y eficiencia del servicio en esa parte del polo turístico Jardines del Rey.
Fue muy interesante —afirma— no solo por haber tenido la oportunidad de explicarle al Comandante los detalles de la inversión, sino porque los 38 kilómetros de líneas soterradas en doble circuito, incluidas las cuatro subestaciones, la terminamos en 30 meses, una osadía si se tiene en cuenta que en materia de soterrados fuimos perfeccionando la experiencia a pie de obra.
Fue el reto más grande de mi vida como profesional, y la de muchos aquí, porque nos vimos obligados a dedicarle días y meses al estudio para lograr el éxito de la interconexión, concebida casi en su totalidad por técnicos y especialistas de la empresa eléctrica avileña.
“En aquella ocasión dijimos que respondía a la demanda del creciente incremento de la planta hotelera y, también, que estaríamos en condiciones de enlazar a Cayo Coco con el vecino Romano, y ese es el trabajo que realizamos hoy, con posibilidades de seguir extendiéndonos hacia el Este porque, adquirida la experiencia, sobran los deseos de llevar el desarrollo hacia donde el país lo necesite; no importa que el diente de perro nos ‘muerda’ a cada instante.
“En Cuba —retoma la idea— no había antecedentes de obras similares y de tanta envergadura, porque ni el de La Habana, ni el de Varadero tienen la longitud del soterrado de Jardines del Rey, con sus complejidades específicas, al extremo de que hoy constituye una de las principales inversiones del Ministerio de Energía y Minas en el país.
“Aquí lo mismo uno enfrenta el diente de perro, las aguas en las zonas bajas, el fango, el salitre, los mosquitos, o el cruce de puentes, como el que une a Cayo Coco y Guillermo, con 321 metros de longitud, por donde el cable va adosado a uno de sus laterales y obligó a los hombres a trabajar colgados. Si caías, ibas directo al agua, en una zona con rápidas corrientes marinas. Afortunadamente, jamás hubo un percance”.
En verdad, todo esfuerzo quedaría sepultado si no abundaran los trabajadores como Chely (Reisel Morales Companioni), jefe de la brigada que tira y coloca el conductor. Este hombre, que ha ido a otras provincias a “ayudar después del paso de los ciclones”, a decir del Chino, “merece un reconocimiento por ser uno de los mejores empalmadores de cables soterrados en el país”. Le comento que pudiera exagerar y él, avezado en cuestiones de electricidad, explica que Chely ha realizado más de 200 empalmes y no ha fallado en ninguno. Eso dice mucho.
Más que de hombres aislados, o de los 26 integrantes de la DIP, el soterrado que descose en dos la cayería norte, es una obra de muchos, donde prima el buen ejercicio de administración, con un correcto control y empleo de los recursos, la fórmula más eficiente para que el tendido del cable marche con adelanto, pese a las “mordidas” del diente de perro y a los inconvenientes que hasta ahora no han impedido el enlace eléctrico de varios de los cayos vinculados al desarrollo del destino turístico Jardines del Rey, uno de los más promisorios en el área del Caribe.



















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cesar dijo:
1
7 de junio de 2016
06:26:42
Cayero Respondió:
7 de junio de 2016
09:33:08
Linda dijo:
2
7 de junio de 2016
11:07:01
wil Respondió:
7 de junio de 2016
11:57:41
pepe Respondió:
7 de junio de 2016
12:03:38
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