
PERICO, Matanzas.— Todo el mundo en el municipio de Perico y en sus alrededores conoce o ha oído hablar de la cooperativa de créditos y servicios (CCS) José Martí. Se trata de una de las mejores entidades de cultivos varios de la provincia y del país.
Los campesinos que la integran proclaman con orgullo el nombre de la entidad a la cual pertenecen y aseguran sin señales de alarde que la totalidad de la cosecha la venden al Estado. Aquí no sale nada por la izquierda, suelen decir los productores.
David Dávila, presidente de la CCS, asegura que debido a la organización establecida en la cooperativa es nulo el desvío de lo producido hacia otros destinos. Nosotros comercializamos toda la producción según lo establecido, no favorecemos en nada a revendedores y especuladores, subraya.
Sostiene que desde hace algunos años la cooperativa conserva la reputación de líder del sector en la producción de boniatos. Con excepción de Guantánamo y la Isla de la Juventud aquí vienen de todas partes a buscar tubérculos, comenta.
La CCS se ha propuesto entregar en el actual año unas 10 000 toneladas de productos, y para ello cuentan con el auxilio de diez nuevos sistemas de riego, dos de los cuales ya están instalados. No es una tarea superior a nuestras propias posibilidades, pero entraña un gran compromiso, reconoce Dávila luego de explicar que por su cercanía al polo turístico de Varadero, la José Martí es de las entidades con mayor responsabilidad de suministrar alimentos al balneario.
Están igualmente motivados por el deseo de incrementar la producción y con ello contribuir a bajar los altos precios de los productos agropecuarios.
Algunos de los finqueros de esta entidad consiguen 30, 40 y hasta 50 toneladas por hectárea en la producción de boniato, rendimientos de lujo que no exhibe ninguna otra cooperativa o empresa. Y esos resultados no obedecen únicamente a la riqueza de los suelos donde plantan, es consecuencia del esfuerzo de los casi 200 asociados de la CCS.
VOCACIÓN DE PRODUCTORES
Apenas despunta el día cuando el joven Yoiván González Rizo parte hacia su finca El Porvenir, donde cultiva unas 24 hectáreas y están instalados los dos nuevos sistemas de riego recién llegados a la cooperativa. Sus plantaciones se ven limpias y bien atendidas. Muy cerca de allí están los sembradíos de su padre y de otros dos hermanos, quienes como él están resueltos a no ceder una sola pulgada de terreno en sus respectivas fincas.
Todos los campos de esta familia de agricultores están flanqueados por plantaciones como coco, aguacate, limón y mango. Todos tenemos nuestro pedacito de tierra por separado, pero a la hora de la verdad unimos fuerza y nos ayudamos, opina González Rizo. “Aquí sembramos col, fruta bomba, zanahorias, remolacha, pepino y ají pimiento, entre otros productos”.
Su finca parece un jardín productivo, no solo por la magnitud de lo sembrado, sino también por lo hermoso de sus campos. Atrae la atención de la gente que este granjero abandonara su puesto de trabajo como custodio en Varadero para hacer producir la tierra. A mí me gusta el campo, se limita a decir. Yo aquí llego casi de noche y me voy al caer la tarde, afirma para dejar constancia de su consagración y de porqué su finca es un ejemplo en el acopio de viandas, granos y hortalizas.
Expresiones similares la escuchamos de boca de Fernando Donis, un campesino que practica la agricultura conservacionista y sabe sacar enormes beneficios a una pequeña porción de tierra donde obtiene productos cultivados orgánicamente, sin el auxilio de pesticidas ni otros elementos químicos contaminantes.
Cada año, este campesino comercializa con destino al turismo más de 1 000 toneladas de productos, gracias esencialmente a una buena rotación de los suelos y al uso eficiente de microorganismos como nutrientes. Su vocación de labriego se expande a los más jóvenes jornaleros.
LAS OTRAS BONDADES
Expertos enaltecen las bondades de las tierras de la zona, un suelo arenoso de color blanco que es además apropiado para la cosecha de frijol y maíz. Anclado en las cercanías del Canal de Roque, las tierras son favorecidas por infinidad de manantiales que garantizan la humedad durante casi todo el año.
El hecho más significativo, sin embargo, es la voluntad de los campesinos y su disposición de incrementar los sembrados y atender bien los cultivos para aumentar los rendimientos. Las bondades de las tierras blancas ayuda, pero lo que hace la diferencia, insiste David Dávila, es la garra de la gente. Eso es lo medular, el espíritu de productores, asegura.



















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vladimir del toro dijo:
1
30 de mayo de 2016
08:47:02
Zachary Mason dijo:
2
31 de mayo de 2016
10:00:58
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