
Más de veinte años le unen a Cuba. Llegó aquí no solo con la idea de hacer negocios, sino de conocer más del país que lo había enamorado por la identidad y acervo culturales, la educación y calor humano de su gente. Y al cabo de dos décadas, él —abogado de profesión— terminó construyendo puentes. Esos nexos que conectan a cubanos e italianos, quizá por la misma esencia latina de nuestras raíces, que es —per se— un lazo muy fuerte.
Alessandro Senatore, presidente del Istituto di Cooperazione e Sviluppo Italia-Cuba (Instituto de Cooperación y Desarrollo), recuerda ante Granma que por la fecha de su primer viaje a la Mayor de las Antillas en 1995, esta se encontraba “aislada” en el ámbito empresarial. “Eso no era justo”— valora— “y rápidamente entendí que tenía que defender este país contra esa injusticia”.
Este sería el preludio de una relación que hoy cosecha buenos frutos, y la decisión inicial de Senatore, de hacer cuanto estuviera a su alcance “por ayudar a Cuba”, se trastocaría en un proyecto de intercambio cultural y económico en el que una decena de empresas del sur de Italia apuesta por el desarrollo de la nación antillana.
“Estamos trabajando en el sur de Italia, que es una zona que no tiene muchas empresas, pues las más importantes están en Roma y en el norte del país. No obstante, durante este tiempo nuestro instituto se ha convertido en punto de referencia importante para ese empresariado”, comenta a nuestro periódico.
“No buscamos empresas que piensan exclusivamente en vender, sino que quieran trabajar aquí para poner tecnologías, know-how, recursos económicos y colaborar con el desarrollo. Eso es lo que estamos haciendo, un trabajo difícil, pero que va dando sus frutos”, significa Senatore.
Las diez entidades italianas que están representadas por la institución que él preside y cuya sede radica en Napoli(su ciudad natal), despliegan la agenda profesional en diversos tópicos y sectores como la telefonía, la energía alternativa, la recuperación de residuos (fundamentalmente en La Habana), el turismo —la empresa comercial—, la energía hidráulica y las construcciones
“Estamos trayendo empresas que piden colaborar con sus homólogas aquí y no ven a Cuba como un mercado a conquistar”, en coherencia con la gestión y filosofía del instituto de cara a sus empresarios; principios que abogan por el intercambio y rechazan “la posición de una idea capitalista de invadir a un país”.
“Un tema trascendental, en el que ha insistido también el Papa Francisco, es en poner como centro del mundo al hombre, y no al dinero. Esa es, asimismo, una razón por la que yo he luchado por Cuba. Porque es el único país del mundo que pone al hombre en el centro de todo proyecto”, asevera.
En Cuba —prosigue—, pienso que ahora están creadas las condiciones para hacer negocios de manera más efectiva, a partir de la apertura al mercado, que era necesaria, y se está viviendo un momento interesante. Muchos amigos me han preguntado si con eso Cuba se vende, y he dicho que no, no se vende porque el Gobierno sigue llevando las riendas,valora el presidente del instituto referido.
A propósito de la última edición de la Feria Internacional de La Habana, Fihav 2015, como mayor bolsa comercial de Cuba y donde se presentó la nueva cartera de oportunidades de la inversión extranjera, Senatore se detiene en las nuevas posibilidades que ese evento crea para una agenda pro-negocios, capaz de interesar, mover el mercado y la cooperación entre empresarios italianos y cubanos.
Un paso fundamental para hacer negocios aquí, es conocer esa cartera. En este sentido el instituto también enseña al empresario a estudiarla, a identificar los negocios que resultan de mayor interés para los cubanos y, así, poder ponerlos en marcha.
Subraya que la experiencia de su participación en varias ediciones de Fihav, le permite advertir la consolidación de esta como espacio de socialización en el ámbito de los negocios y como vía de acercamiento cultural, independientemente de su matriz comercial en calidad de evento.
De vuelta a los nexos entre Napoli y la capital cubana, Alessandro resume: “Napoli es la ciudad más habanera del mundo, así como La Habana es la ciudad más napolitana. El gran actor Marcelo Mastroianni decía que él soñaba un mundo lleno de napolitanos, y yo sueño un mundo lleno de napolitanos y de cubanos, porque son dos pueblos que no quieren homologarse en la cultura dominante y que defienden su propia identidad. Por eso entendemos muy bien la lucha que los cubanos llevan desde hace más de 55 años”.
Y sintetiza: “Cuba y Napoli son dos mujeres lindísimas y únicas, dos realidades de las que a veces se habla mal, porque simplemente no se les conoce bien. En lo personal, tengo demasiado respeto por este país, como lo tengo por el mío”.
Así, él, que se ha confesado un enamorado de esta nación caribeña y fue reconocido recientemente con el Premio Città di Napoli por sus más de dos décadas tratando de unir a esa ciudad con Cuba, compendia en pocas palabras sus sentimientos hacia este archipiélago y cuánto lo ha marcado. Y concluye que después de tantos años, “yo solo tengo que decir ‘gracias, Cuba’”.


















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Miguel Angel dijo:
1
26 de abril de 2016
23:46:55
Norberto Bejerano dijo:
2
27 de abril de 2016
11:21:39
Nébuc dijo:
3
27 de abril de 2016
15:54:10
Alessandro Senatore dijo:
4
1 de mayo de 2016
13:11:54
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