ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

CACOCUM, Holguín.—Cortar caña con una cosechadora Case 4000 y a la vez enseñar cómo hacerlo, son actividades que conoce y realiza bien Yosvany Rojas Pupo. Pero no necesita decirlo. Basta escuchar a Yulena Cutiño Ortiz, futura técnico medio en Agronomía, con quien ha compartido durante la mañana los mandos de la máquina en un campo de la cooperativa de créditos y servicios Rafael Piña.

Es la tercera vez que conduce. Al principio tuvo miedo y hasta sintió escalofríos, pero el  profesor le transmitió seguridad y se sobrepuso.

Definitivamente la muchacha se revela im­petuosa y echa así por tierra la impresión de fragilidad ofrecida a primera vista. Antes de sentarse detrás del timón, admite, recibió clases teóricas sobre la composición y características técnicas del potente equipo, igual que las otras diez compañeras de estudio presentes en la clase.

Lo confirma Ángel García Guerra, jefe del Pelotón Docente del centro mixto escolar Manuel Enrique Isla Pérez, de la localidad de Cristino Naranjo. Las alumnas, manifiesta, pertenecen al segundo año de Agronomía y ejecutan tareas del plan de estudio vinculadas con la  asistencia técnica a la mecanización agrícola, asignatura de la que es profesor titular.
“Los agrónomos tienen que conocer la forma de explotar las cosechadoras porque son los responsables del control de la calidad del corte. Si las dominan, pueden corregir a los operadores”.

Por el frente transita un tractor. Al volante va Yenisleidys Prats Torres, bajo la supervisión del profesor Alián Aguilar Cruz. Parte de la lección práctica es avanzar por el camino de acceso al cañaveral y luego descender en reversa hacia el centro del área. Cumplido lo último, la muchacha sonríe.

Aun más satisfecho está Alián porque la alum­na puso mucha atención y no cometió violaciones. Desde que comenzó el curso, por el pelotón han pasado varios grupos de estudiantes y lo común es el interés por aprender, cuenta.

En la cocina móvil del pelotón Arianna Gar­cía Merquiarte y Marisleny Rodríguez Espinosa ayudan a limpiar el arroz a consumir en la jornada siguiente. Constituye un modo acertado de emplear el tiempo mientras aguardan el mo­mento en que deben subir a alguno de los tractores. Tal vez les corresponda uno de los que tiran de las carretas repletas de caña o aquel que remolca la pipa con agua. Comentan que valdrá la pena cualquiera que sea el desenlace.

Las tres combinadas Case 4000 del pelotón arrojan caña sin parar sobre los remolques de los tractores que las acompañan. Ángel asevera que integran la única unidad de la enseñanza técnico y profesional dotada con máquinas de ese tipo, ubicadas entre los más novedosos me­dios de corte mecanizado de caña.

Llegaron en agosto del pasado año. No son nuevas, pero están en óptimo estado. Y se quieren más, porque los alumnos de mecanización agrícola participaron en su reparación antes de incorporarlas a las tareas docentes.

El pelotón fue creado en 1989 y desde entonces ha estado presente en 25 zafras. Al ser parte de los fundadores, el profesor habla con satisfacción de los más de 3 000 alumnos preparados por esta unidad docente con la concepción de combinar la docencia y la cosecha de la caña. Incluye un grupo procedente de Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Mozambique y Emiratos Árabes Unidos.

Próximo al mediodía, bajo el intenso sol que no ofrece clemencia, Ángel permanece al tanto de lo que ocurre a su alrededor. Exige mayor coordinación en las operaciones. Cumplirlas bajo estrictas normas de organización y disciplina ha permitido  en la zafra en marcha que los educandos refuercen los conocimientos y adquieran habilidades con el grato saldo de más de dos millones de arrobas de caña cortadas y enviadas al central Cristino Naranjo.

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