
La rápida extensión del virus del Zika por más de 30 países y territorios de la región de las Américas, según los últimos reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ocupa los principales espacios noticiosos en los medios. En Cuba, donde de acuerdo con el Ministerio de Salud Pública (Minsap) ya se han diagnosticado cuatro casos importados de esta arbovirosis, el tema es seguido de cerca tanto por el pueblo como por las autoridades.
El control y la vigilancia epidemiológica en frontera de un lado, y la campaña antivectorial y de saneamiento básico que se libra dentro de la nación por otra parte, vienen a ser los dos pilares que garanticen evitar cualquier transmisión de este virus en territorio cubano.
Sobre el control sanitario internacional (CSI), y específicamente el trabajo que en este sentido se realiza con los cooperantes de la salud, Granma conversó con los doctores Jorge Delgado Bustillo, subdirector de cooperación internacional de la Unidad Central de Colaboración Médica del Minsap, y Carmelo Trujillo Machado, jefe del Departamento de Control Sanitario Internacional, de la dirección de Epidemiología del Minsap.
De acuerdo con Delgado Bustillo, el CSI está establecido desde la década de los 80, época en que surge dirigido a prevenir la introducción de enfermedades como el paludismo. “En un primer momento la colaboración se centraba en África, principalmente en los países de Angola, Mozambique y
Etiopía, y en otros como Nicaragua a partir de 1979. Se crearon los centros de control en la “fuente”(en los países donde se encuentran los colaboradores), donde estos se sometían a la vigilancia epidemiológica y se realizaban exámenes para detectar el paludismo, por ejemplo”.
A partir de la década de los 90 —refiere el especialista— y sobre todo a finales de esta con el establecimiento del programa integral de salud, se incrementó la colaboración cubana en todo el mundo a extensas zonas de África, Latinoamérica, el Caribe y en el sudeste asiático (Laos, Timor Leste, las Islas del Pacífico); hasta alcanzar los 64 países donde hoy existe la colaboración médica, y donde destacan naciones como Venezuela y Brasil.
“Desde entonces y en la actualidad, todos los colaboradores de la salud y otros organismos son objeto de la vigilancia epidemiológica antes de viajar a Cuba y luego en las áreas de salud, por la acción del médico y la enfermera de la familia, según el país de procedencia y riesgo de introducción de enfermedades al territorio nacional, sobre todo, las transmitidas por vectores presentes en nuestra isla, como es el caso del mosquito del género Aedes”, señaló Delgado Bustillo.
En relación con el zika, puntualizó el entrevistado, desde hace varias semanas la dirección del Minsap indicó las acciones de control mediante la detección de colaboradores de cualquier organismo, que presentaran fiebre antes o al momento de viajar a Cuba, posponiendo el viaje hasta que la misma desaparezca y se defina la causa del estado febril.
“Este control comienza en los propios países, donde los colaboradores están informados de la situación epidemiológica en la región y en Cuba, y el riesgo de la introducción del zika, que es el tema que nos ocupa”, dijo.
Por su parte, el doctor Trujillo Machado especificó que todos los colaboradores antes de salir de Cuba hacia una misión reciben una capacitación en la cual se incluyen temas relacionados con las características sociopolíticas, de salud y sobre todo de autocuidado en los países donde laborarán.
“En todas nuestras misiones en el exterior, se vela por el estado de salud de los colaboradores, independientemente del órgano de la Administración
Central del Estado al que pertenezcan, y específicamente en Venezuela y Brasil, donde el número de colaboradores es importante, están implementadas una serie de medidas que garantizan el CSI antes de partir hacia Cuba”, apuntó el doctor Trujillo Machado.
Entre estas acciones, el entrevistado mencionó la toma de temperatura diaria durante diez días antes de la fecha de salida, la concentración de los mismos entre 48 a 72 horas antes de partir, donde también se le realiza vigilancia clínico epidemiológica, así como la actualización de las historias clínico-epidemiológicas de cada colaborador.
Asimismo, explicó Delgado Bustillo que en los aeropuertos existe y se consolida el trabajo del CSI, con médicos y personal de enfermería capacitado y entrenado para recibir a los colaboradores, por los aeropuertos de La Habana, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, que son los que reciben cooperantes, por ejemplo, de países como Venezuela. Este control igualmente se efectúa en los restantes aeropuertos internacionales del país, más los puertos y marinas con entrada de viajeros internacionales, mencionó.
El doctor Trujillo Machado agregó que una vez que el colaborador arriba a nuestros aeropuertos (donde se conoce previamente que llegarán colaboradores desde Venezuela u otro país) se trasladan para los centros de atención al colaborador, que se encuentran ubicados en las provincias por donde entran al país; y donde se les realiza una vigilancia por una duración de cinco horas, mediante examen clínico y de laboratorio, el control de la temperatura corporal y la evaluación epidemiológica. Posteriormente se incorporan a sus provincias de residencia.
“Si alguno muestra síntomas de fiebre en ese momento, se traslada al Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) en La Habana y a las salas de observación creadas para estos fines en los hospitales provinciales, según el lugar de llegada a Cuba. Posteriormente, el control continúa en las áreas de salud y consultorios del médico de la familia, por espacio de 12 días”, señaló.
De los cinco casos del virus del Zika diagnosticados hasta el momento, cuatro son importados y corresponden a personas que viajaron desde Venezuela hacia Cuba. En ese sentido, el Jefe del Departamento de Control Sanitario Internacional del Minsap explicó que “las relaciones entre la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela son amplias, así como nuestra colaboración en materia de salud, educación, entre otras esferas. Ello hace que exista un amplio flujo de viajeros entre ambos países, provocando un incremento de la probabilidad del arribo de personas infectadas con el virus del Zika, no solo de colaboradores, también de turistas y otros visitantes. A pesar de que casi todos los países de América reportan hoy transmisión autóctona de la enfermedad, el número de colaboradores procedentes de este país es mayor que del resto de los demás países.
De ahí que “todos los colaboradores de Cuba en el mundo, y con mucha fuerza en Venezuela y Brasil, ya han recibido entrenamiento y preparación para la atención médica, la prevención, el cuidado personal y las medidas para evitar la picada infectante de un mosquito, así como las que tendrán que cumplir en Cuba a su arribo”.
En ese sentido, puntualizó el doctor Trujillo Machado que recientemente se realizó en el IPK un curso sobre las arbovirosis dirigido al personal de las diferentes ramas de la salud de todo el país; información que fue enviada a todas la misiones nuestras en el exterior, con vistas a la capacitación de los profesionales.
Sobre si se ha reportado algún colaborador cubano enfermo con el virus del Zika en las misiones en estos países, el entrevistado refirió que sí, y que “precisamente existe un estricto control sobre estos, para impedir que ingresen al país en periodo de transmisibilidad de la enfermedad y evitar la transmisión en nuestro territorio”.
Ambos entrevistados destacaron el hecho de que “cada colaborador conoce su periodo vacacional en Cuba y la fecha aproximada de vuelo, es por eso que se pueden aplicar medidas como la toma de temperatura por diez días antes de viajar y en caso de existir modificaciones en las fechas por cuestiones logísticas u otras dificultades, se informa con tiempo anticipado a cada colaborador”.
También, dijeron, se tienen en cuenta los imprevistos por temas de salud o familiares que hacen que algún colaborador tenga necesidad de viajar a Cuba de manera inmediata. En estos casos se informa desde las misiones al Ministerio de Salud Pública para establecer una vigilancia más estrecha.
Del mismo modo, insistieron en el papel imprescindible que tiene la participación de la familia y la comunidad para que los colaboradores cumplan la vigilancia en Cuba establecida y no escondan que tienen fiebre u otros síntomas que caracterizan estas enfermedades, para evitar así el contacto con el mosquito, y una posible transmisión.













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Pregunto y espero respuestas dijo:
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16 de marzo de 2016
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16 de marzo de 2016
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Arturo Hernández Escobar dijo:
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16 de marzo de 2016
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16 de marzo de 2016
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MANUEL BETANCOURT BARBIEL Respondió:
16 de marzo de 2016
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17 de marzo de 2016
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