
MAPUTO. Mozambique.—Cuando arrecia el dolor, los curanderos de las comunidades mozambiqueñas cortan la piel, justo ahí donde duele más, para liberar al cuerpo de los “demonios” y “los malos espíritus”. Luego debe llegar el alivio. O quizá no.
A las rodillas de Casilda Maganhada le sobraban marcas, pero ni las pequeñas heridas, ni los rezos, ni los caracoles le habían traído la cura. Tampoco había aparecido el remedio con los tratamientos indicados en otras instituciones de salud, y cuando llegó al Hospital Provincial de Matola ya había perdido las esperanzas de volver a caminar.
No se trataba de un padecimiento demasiado complejo, solo que Casilda no había recibido hasta ese momento la atención adecuada, nos explicó después el joven ortopédico Roylan Romero Frómeta, un cubano que desde hace más de ocho meses se ha convertido en uno de los “curanderos” sui géneris de la zona.
“La paciente, según el especialista tunero, presentaba artrosis de rodilla, dolencia que con la aplicación de analgésicos, antinflamatorios y algunas infiltraciones mejoró ostensiblemente”.
Ya Casilda caminaba por el hospital cuando nos acercamos para preguntarle sobre su experiencia con los profesionales cubanos: “De ellos guardo el mejor de los recuerdos y siempre les estaré agradecida”. Muy cerca, el esposo Gabriel Chiau aprovechó para estrechar la mano del médico que, a su juicio, “salvó” a su mujer.
Y no son pocos los que en Matola pudieran contar una historia parecida, teniendo en cuenta que Roylan Romero es el único ortopédico de por allí, a cuya consulta asisten, diariamente, entre 60 y 70 personas, aunque ya es costumbre en las comunidades mozambiqueñas (quizá en las de toda África) acudir primero al curandero y luego, si se puede, visitar al doctor.
Algunos se acogen a esa práctica por pura tradición cultural; otros, sencillamente, no tienen opción, pues en este país la cantidad de habitantes por médico ronda los 15 000, si bien existen zonas con este indicador mucho más deteriorado debido a la concentración en Maputo (la capital) del personal de salud. En Niassa, por ejemplo, una provincia que supera a Cuba en extensión territorial, la cifra alcanza las 70 000 personas.
En Matola, sin embargo, dicen sentirse afortunados y ya se corre la voz de la presencia cubana. Una buena voz, a juicio de muchos, que no solo se debe a lo hecho en materia de Ortopedia. También el área de Ginecobstetricia se ha fortalecido desde que la especialista Mirta Blanco Flores integró el equipo de trabajo del hospital provincial.
Aún convaleciente, Carla Antonio, de 17 años, nos contó de su confianza en la doctora cubana “porque sin ella no sé dónde estuviese ahora. Llegué mal al hospital, con un dolor muy fuerte. Me diagnosticaron un embarazo ectópico y salí bien de la cirugía”.
También Dilene de Carvalho le confió su suerte y la de su bebé, y fueron las manos de la especialista Mirta las que las mantuvieron a salvo durante un parto muy complejo a causa de la hipertensión. “Son muy solidarios los médicos cubanos, nos dijo, y tienen buen corazón, por eso la mayoría quiere verse con ellos”.

“Aquí atendemos una población muy grande y hay muchas muertes maternas, pero nosotros hemos ayudado a que ese indicador mejore, al menos en este hospital”, reconoció la ginecobstetra, si bien las cifras generales del país (incluso podrían ser mayores) contabilizan unas 500 fallecidas por cada 100 000 nacimientos.
El PRIVILEGIO DE XAI-XAI
Arlindo Sergio tiene sida. Y sus 11 años resultan escasos para todo lo vivido por ser parte de esa proporción escalofriante que hace de Gaza la provincia mozambiqueña más infectada, en la cual algunos se atreven a asegurar que tres de cada cinco personas, aproximadamente, padecen esta enfermedad, incluidos los niños.
Cuando llegamos al hospital provincial de Xai-Xai, Arlindo estaba ingresado. La terapia con antirretrovirales le produjo una reacción adversa y los mismos medicamentos que lo ayudaban a vivir, casi lo matan.
Fue la dermatóloga cubana Eneida Álvarez quien lo recibió lleno de ampollas en la piel y las mucosas, deshidratado, anémico, pues había sido víctima del Síndrome de Stevens Johnson, una de las urgencias de esa especialidad que puede comprometer la vida de no actuarse a tiempo.
En el momento de nuestra visita ya Arlindo evolucionaba satisfactoriamente, estaba estable y se alimentaba, según Eneida, una doctora acostumbrada, quizá, a los casos difíciles, a juzgar por su estancia en Sierra Leona, en el combate contra el ébola.
Pero si de médicos curtidos se trata, Xai-Xai es privilegiada. Allí labora, desde hace dos años, el cirujano tunero Ernesto Cervantes, quien acumula cinco misiones (incluida esta) sobre sus hombros. Lo conocimos mientras asistía a una pequeña de nueve años que había sufrido ruptura del bazo tras caer desde diez metros de altura.
Conversamos también con el internista camagüeyano Pedro Ley y el ortopédico de la capital Miguel Díaz, quienes andaban preocupados por la evolución de un paciente que tuvo un grave accidente automovilístico. Y casi de salida intercambiamos ideas con la oftalmóloga Rosa María Vega, la única de su tipo en una zona con alta incidencia de catarata, glaucoma, tumores y perforaciones oculares.
De ellos, y de los demás que no pudimos ver, tiene el subdirector clínico del hospital, Momade Antonio J. Coreia, una grata impresión, pues “la brigada médica cubana posee una alta especialización, son buenos sus métodos y logran integrarse muy bien. Por ello deseamos aumentar la cooperación, sobre todo en el área docente y en algunas especialidades muy deficitarias como Anestesia y Traumatología”.
Tales criterios guardan relación, probablemente, con otros que trascienden los pasillos del hospital y que al decir de Domingo Loforte, un agrónomo de Xai-Xai muy cercano a Cuba, dan fe de lo hecho en estas tierras desde la sensibilidad, la entrega y el afán de salvar siempre, esencias que nuestro país insiste en compartir.
África con ojos propios
Encuentro entre amigos
El recuerdo más fuerte que atesora de Fidel Castro data del 2003. Ese año, Aida Libombo, secretaria de Relaciones Internacional del Comité Central del Partido Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo), tuvo la oportunidad de visitar Cuba, en representación de su país.
Pero aquel no fue, al menos en su memoria, un encuentro oficial entre delegaciones. “Fidel, siempre natural, espontáneo, impresionaba por su vivacidad, sus ideas, quebraba todo protocolo para hacernos sentir en familia.
Aquel fue, simplemente, un encuentro entre amigos”.
Así lo describió Libombo, quien no pasó por alto la profunda amistad que existió entre el presidente mozambiqueño Samora Machel y el líder de la Revolución Cubana, y aseguró que su país le profesa mucho cariño y admiración “debido al apoyo brindado, primero, para alcanzar la independencia, y luego, para mejorar la vida del pueblo”.
En honor a esos lazos históricos, afirmó que “las relaciones entre el Frelimo y el Partido Comunista de Cuba prosiguen de manera positiva. Los vínculos surgieron antes de la independencia y después se fueron ampliando, consolidando y hoy continúan muy fuertes”.
A la entrada de la sede del Partido, casi fortuitamente, nos cruzamos con Eliseu Joaquim Machava, secretario general del Frelimo, y no dudó en enviarle un mensaje de hermandad al pueblo cubano y le deseó éxitos en su trabajo al Partido Comunista.
COOPERACIÓN GENUINA
Existen muchas aristas de la cooperación cubana que Lucas Chomera Jeremias, presidente de la Cuarta Comisión de Administración Pública y Poder Local de la República de Mozambique, podría destacar. Sin embargo, lo más distintivo y loable, a su juicio, “es el apoyo en la formación de los recursos humanos porque no se trata de crear una dependencia sino de proporcionar ayuda genuina, que le permita al país intentar andar con pies propios”.
Es por ello que, argumentó, “agradecemos la presencia cubana desde los primeros años de la independencia en todas las áreas, principalmente en la rama de la salud, pues los especialistas y técnicos nuestros eran muy escasos y muchos abandonaron el país. Desde entonces los cubanos han sido muy importantes”.
Según Chomera Jeremias, actualmente la comisión mixta Cuba-Mozambique valora otras áreas de colaboración, teniendo en cuenta los intereses de desarrollo de ambos países. Además, subrayó que “estamos muy contentos por la nueva etapa que están viviendo los cubanos en la actualización de su modelo económico y de restablecimiento de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Conocemos bien su capacidad de resistencia y los felicitamos por ello”.
“En cada momento histórico, precisó, Cuba ha estado al lado de Mozambique y viceversa. Nosotros tenemos principios muy claros de defensa de la libertad, de no injerencia. Por tanto, estaremos siempre en contra de las acciones que se hagan para oprimir a otros pueblos, y en ese sentido, siempre podrán contar con el apoyo y la solidaridad mozambiqueña”.













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