ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Numerosas temáticas sobre variadas especialidades médicas serán tratadas en la Convención Internacional Calixto 2017, que tendrá lugar en la capital cubana del 23 al 25 de este mes con profesionales de la salud del país e invitados foráneos.. Foto: Anabel Díaz Mena

La destacada labor de los médicos cubanos es reconocida tanto dentro del país como fuera. Eje fundamental del sistema universal y gratuito de salud pública cubana, estos profesionales también tienen una larga trayectoria de colaboración internacional.

Hoy aproximadamente 25 000 de ellos prestan servicios en 68 países (la gran mayoría del tercer mundo). La medicina es por tanto un hito en el largo récord de logros de la Isla.

Con la llegada de la educación universal y gratuita bajo el programa revolucionario, todos —sin discriminación alguna— han tenido la posibilidad de estudiar Medicina —una carrera esencial, pero que históricamente se considera elitista —reservada para personas ricas o de la llamada alta sociedad.

Una de las instituciones que ha tenido, y todavía tiene, un importante rol en la formación de los futuros médicos del país, es el Hospital Universitario General Calixto García, de La Habana.

Daryll asume el desafío de incrementar constantemente su nivel de conocimientos. Foto: Natalie Aba Sama Howard

Granma Internacional conversó con cinco jóvenes estudiantes cubanos de medicina que allí se preparan, sobre sus experiencias y expectativas.

Primeramente, todos coincidieron en que “la medicina es la carrera más hermosa que existe”. Desde una muy temprana edad, Daniel Patiño Moro, del segundo año, sabía que quería ser medico “por la idea humanista que envuelve a esta carrera… Me interesaba todo este mundo de la medicina y de ayudar a las personas a estar saludables, a cuidarlas, ayudar también a que su esperanza de vida crezca y su armonía en forma general.”

Este sentimiento lo comparte su compañero de aula, Sebastián Mendoza Navarro, quien cree que “la carrera de medicina tiene que ser algo de vocación que tú sientas.” Motivada también por el deseo de ayudar a los demás, Dianelis Sosa Ochoa, de quinto año, siempre supo que la medicina iba a ser su futuro.

Sin embargo, Chabely Cabreja Moraga, de tercer año, decidió estudiar esta profesión como alternativa tras perder la oportunidad de obtener su carrera preferida. No obstante, califica su realidad como sumamente positiva, comentó que su interés en la carrera creció desde el primer día en el aula, y disfruta mucho la oportunidad de desarrollar plenamente su deseo natural de ayudar a las personas.

Mientras tanto, Daryll Hernández Vázquez, también de tercer año, empezó por un camino distinto: estudió matemáticas en la Universidad de La Habana antes de cambiar para medicina, una decisión que le ha beneficiado mucho, es una carrera “muy dinámica en la que todos los días estás aprendiendo algo nuevo."

En este sentido todos aseguraron que uno de los elementos destacados del curso es su estructura, que combina teoría y práctica desde el primer año —con énfasis en medicina preventiva y atención al paciente. El resultado: una formación más integral y eficaz que se centra en la vida del paciente como objetivo principal.

Dianelis expresa que junto a sus estudios participan en iniciativas comunitarias de prevención de la salud contra enfermedades como el cólera o el dengue, por ejemplo. Chabely comenta que en la Universidad “nos enseñan a ser médicos,” y explica que los profesores les propician el contacto humano con el paciente, hablarle y escucharle en pos de desarrollar relaciones genuinas entre los dos.

Sebastián está muy orgulloso de haber nacido en Cuba y de tener la oportunidad de estudiar Medicina. Foto: Natalie Aba Sama Howard

Para Daryll, el curso es muy exigente, pero reconoce que los profesores les brindan el apoyo necesario para poder abordar con efectividad cualquier dificultad que se les pueda presentar.

Su formación es dirigida por profesores altamente calificados, muchos de ellos reconocidos especialistas en sus respectivas ramas.

Daniel enfatizó que “imparten las clases a la altura que se les exige y entonces ahí salimos ganando doble, en conocimiento y en preparación médica y también en preparación espiritual y humana… El médico tiene que estar con el conocimiento en una mano y el humanismo en la otra”, afirma.

Dianelis y Sebastián coinciden en la alta calidad de los profesores, sobre quienes no tienen quejas. Afirman que los maestros toman un interés en las vidas de cada estudiante con quienes desarrollan relaciones de cercanía. Son los mismos maestros que no están exentos de la realidad cotidiana cubana, que a veces complica su trabajo, ya sea por problemas de transporte o de tipo familiar.

No obstante, como es bien conocido, el éxito no solo depende del profesor. Sebastián manifiesta, y con razón, que “como quiera que sea un profesor te puede explicar muy bien, pero si tú no pones de tu parte, si no muestras interés, de nada va a servir.” En ese sentido todos los estudiantes se refirieron al sacrificio que la carrera demanda. Dianelis asegura que el trabajo es duro, pero el resultado constituye el mejor premio. Daryll asume el desafío de incrementar constantemente su nivel de conocimiento con mucho entusiasmo, y comenta que está inspirado por las múltiples ramas de la medicina (incluso medicina tradicional china).

¿Y el futuro? A Dianelis le interesa la pediatría, mientras a Daryll le gustan la cirugía y la medicina interna. Con respecto a sus planes para el futuro reciente, Sebastian y Daniel tienen como objetivo prestar servicios en Cuba. Para el primero, “lo ideal sería depositar todo ese amor y todo ese conocimiento que tiene sobre su carrera en su patria, en su país”. Sin embargo, Daniel apunta a la posibilidad también de cumplir misiones en otras naciones

Todos califican la experiencia de cumplir misiones internacionalistas como positiva e importante, especialmente porque el trabajo de un médico no tiene limites. Es como Daryll dice: "si tenemos la oportunidad de prestar servicios en otro país, porque no, si al final somos médicos, salvamos vidas y esa atención no se puede limitar. Lo que sí tiene que estar claro es que tenemos que reconocernos como médicos cubanos. Pertenecemos a Cuba y ese sello tenemos que llevarlo a todas partes… también es otro nivel para uno superarse, conocer otras culturas, personas, y ambientes”.

Sebastián concluye asegurando que "estoy muy orgulloso de haber nacido en este país y tener la oportunidad de estudiar una carrera que necesita mucho sacrificio, mucho empeño, pero que al final da un fruto muy hermoso que es poder servir a la humanidad y a todos los que necesiten en cualquier lugar del mundo, porque estamos preparados para ser médicos para el mundo no solo para Cuba”.

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