
No podía ser más atinado el lema del reciente 10º Congreso Internacional de Educación Superior celebrado en La Habana: Universidad innovadora por un desarrollo humano sostenible. No solo por la responsabilidad social de las universidades como generadoras de conocimientos, sino también porque coincide con la nueva Agenda Mundial para el Desarrollo a cumplirse en los próximos tres lustros.
Los puntos coincidentes entre los debates que suscitaron en la capital cubana personalidades del mundo universitario y las diferentes reuniones que en los últimos tiempos han sostenido organismos internacionales (entiéndase entre otros la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y la aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible) se resumen en las palabras del doctor Rodolfo Alarcón Ortiz, quien en la conferencia inaugural de Universidad 2016 afirmó:
“El Desarrollo Humano Sostenible compatibiliza la satisfacción de las necesidades, opciones y capacidades del ser humano como protagonista del desarrollo, garantizando la cultura, distribuyendo adecuadamente los costos ambientales y ampliando la participación social”.
Particularmente en los países de América Latina y el Caribe, ampliamente representados entre los más de 2 500 delegados que se dieron cita en el Palacio de Convenciones de La Habana, se han dado pasos importantes en cuanto al acceso a la enseñanza superior y la producción científica, sin embargo – sugiere el Informe de laOrganización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sobre la Ciencia hacia 2030- combinando la excelencia científica y aprovechando los conocimientos tradicionales podrían mejorar el posicionamiento de la región.
Es precisamente en buscar ese mejoramiento que la universidad innovadora puede dar una contribución relevante en un contexto en el que, crisis aparte, ya están bien definidas las tres dimensiones del desarrollo sostenible: económica, social y ambiental.
Una de las reflexiones del doctor Alarcón Ortiz enfatiza en las capacidades de conocimiento e innovación de la educación superior y el papel vital que pueden desempeñar en favor de la Agenda 2030. De ahí que la idea de compartir desde las universidades las propuestas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, y combatir el combatir el cambio climático y sus efectos, por solo citar algunos) no solo es plausible, sino impostergable.
No es un secreto que nada de esto se logra sin voluntad política y sin el acompañamiento de los gobiernos aun sabiendo que los resultados no se verán a breve plazo, pero pasados tres lustros desde el inicio del tercer milenio conocimientos, tecnología e innovación “parecen decisivos de cara a los desafíos presentes y futuros”. Así de ambiciosas son las metas de la universidad en estos tiempos.

















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cesar valdivieso dijo:
1
3 de enero de 2017
14:35:33
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