Con el inicio del año 2016 entraron en vigor los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su 70 periodo de sesiones. Sin embargo, aun cuando el proceso de formulación de esos 17 objetivos y 169 metas que conforman la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible fue amplio y requirió de la participación no solo de los Estados, sino de diversas instituciones; la realidad es que el desafío mayor está todavía por delante.
Así lo consideraron Myrta Kaulard, coordinadora residente de las Naciones Unidas en Cuba, y Pedro Luis Pedroso Cuesta, subdirector general de Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano (Minrex), durante una conferencia ofrecida en días recientes en el contexto de la Feria Internacional del Libro de La Habana.
Y ciertamente la etapa más difícil está por venir, pues se trata de la implementación de dichos propósitos, su evaluación y cumplimiento. Es mucho más sencillo expresar un deseo de paz para el mundo o de extinción de la pobreza extrema y la reducción de las desigualdades, que poner de acuerdo a todas las partes que pueden hacerlo posible.
Mas no existe otro camino que intentarlo. Al respecto Myrta Kaulard recordaba una expresión del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en la que sostenía que podemos ser la primera generación en erradicar la pobreza y la última en salvar el planeta. De ahí la urgencia de llevar adelante esta retadora agenda.
LLEGAR MÁS LEJOS QUE CON LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO
Los ODS debían ser por fuerza más abarcadores que los Objetivos de Desarrollo del Milenio y lo son, pero hay muchas otras cosas que los distinguen. Al hablar sobre ello la coordinadora residente de la ONU en Cuba invitaba a leer la resolución que los contiene, pues va mucho más allá de los propósitos específicos, ya que describe la visión de futuro a la que se aspira y los valores sobre los cuales se alzaría la consecución de esa visión.
La Agenda 2030 tiene además como particularidad que aborda de manera integrada los elementos sociales, económicos y ambientales del desarrollo. Hace un fuerte hincapié en las desigualdades y la discriminación, pues aunque con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) se logró disminuir la pobreza, han crecido las disparidades, como revela un informe de Oxfan internacional del 18 de enero del 2016, en el cual se aseguraba que las 62 personas más ricas del mundo tienen más que los 2 700 millones de pobres del planeta.
Otro aspecto significativo de la Agenda es que no es solo para los países en desarrollo, es la agenda del planeta. Es muy fuerte a nivel local y promueve la colaboración entre países.
Sobre este particular Pedro Luis Pedroso apunta que se trata de un documento con una sólida base en la Carta de las Naciones Unidas, particularmente en los principios, y con una gran universalidad. Todos los esfuerzos anteriores estaban dirigidos a los países en desarrollo, en esta ocasión la evaluación los incluye a todos y del mismo modo la rendición de cuentas y los informes.
En ese sentido, llama la atención además que por primera vez en un documento de esta naturaleza se refleja el rechazo a las medidas coercitivas unilaterales. Asimismo, queda claro el salto que experimentó el Acuerdo de París, como resultado de la Cumbre del Cambio Climático (COP21), con relación al acuerdo marco anterior firmado en Copenhague, a partir de la acción más involucrada y abarcadora, con la participación de los países en vías de desarrollo.
No obstante, uno de los pasos más importantes para la aplicación de la Agenda 2030 está todavía por dar. Si bien desde enero de este año entró en vigor y cada nación debería estar actualmente analizando sus peculiaridades para adaptar la letra de los ODS y sus metas a su contexto; faltan por definir aspectos vitales como los indicadores que serán medidos y sometidos a evaluación y el sistema estadístico que será necesario.
Sobre este tema Myrta Kaulard explicó que para finales de marzo los indicadores deben estar listos y cada país debe adaptarlos a sus propios desafíos. Grupos interinstitucionales han sido los encargados de elaborarlos y han tenido en cuenta aspectos como la infraestructura de los Estados más pobres, que no siempre cuentan con la tecnología o el personal capacitado para recoger y procesar adecuadamente los datos que se requieren para los análisis.
Pedro Luis Pedroso refiere otro de los puntos esenciales para la concreción de los ODS y sus metas: la insuficiencia de los medios financieros para su implementación. Todo el respaldo para ello es el resultante de la Tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en Addis Abeba en julio del 2015, la cual ratificó el compromiso de que los países más industrializados aporten el 0,7 % del Ingreso Nacional Bruto a la ayuda oficial para el desarrollo.
Sin embargo, esta acción involucra solamente a los Estados, cuando una parte importantísima de los recursos mundiales están en manos de propietarios privados, y estos van donde hay ganancia. El directivo del Minrex ponía como ejemplo el caso de la energía renovable, a la cual se han volcado varias empresas en la actualidad, pero bajo las banderas del posicionamiento en el mercado, ante la inminencia de cambiar la matriz energética mundial.
CUBA FRENTE A LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE
Cuba está inmersa en el proceso de implementación de la Agenda 2030. No se ha desarticulado el esfuerzo interinstitucional que se puso en pie para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y existe el grupo de los Organismos de la Administración Central del Estado y la sociedad civil, liderados por la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU), que trabajó intensamente en la etapa anterior, afirma Pedro Luis Pedroso.
Actualmente se realiza el análisis de los indicadores y en ello será decisiva la contribución de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información en próximas sesiones, comentó el subdirector general de Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional del Minrex.
Asimismo se está conformando la política, el programa de desarrollo del país hasta el 2030, lo cual nos sitúa en la ventaja de incluir estos propósitos como parte de ella. Los preceptos de desarrollo para nuestro país coinciden en muchos sentidos con los ODS y sus metas, de modo que incluso en los Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido en el año 2011 y que guían la política económica y social del Estado cubano, ya se contemplaban y se venían poniendo en práctica muchos aspectos que hoy aparecen en la Agenda.
La Revolución, desde sus inicios, prestó especial atención a derechos humanos fundamentales como la salud y la educación, razón por la cual Cuba tiene resultados en estas y otras esferas. El gobierno ha hecho énfasis en la seguridad alimentaria, la protección y uso racional del medio ambiente y la conformación de una estrategia ambiental integral, explicaba Pedroso.
Existe conciencia, percepción, de que la senda del desarrollo para la Isla no puede ser la misma que la pautada por quienes se guían por el consumo, añadió y apuntó que todos estos temas se vienen discutiendo en la Asamblea Nacional del Poder Popular.
¿Está todo el camino andado? No. El país tiene avances, pero la agenda es un esfuerzo incremental, en materia de cooperación para el desarrollo, aclaraba el conferencista.
Y ciertamente hay mucho por hacer: en materia de perfeccionar la calidad de los servicios de salud y la educación; en el área del desarrollo local, pues los indicadores globales son positivos, mas estos no se cumplen de igual modo en todos los lugares; en cultura social para llevar a niveles cada día más bajos la violencia contra las mujeres y las niñas, y la discriminación en sentido general; por solo citar algunos ejemplos.
Por otro lado y del mismo modo en que lo hizo durante el proceso previo a la adopción de la Agenda 2030, la Isla está llamada a contribuir a alcanzar estos objetivos. En la etapa preparatoria fue a través de la participación en paneles de alto nivel, en los procesos regionales, aportando la voz de su sociedad civil, la cual participó como parte del grupo nacional que se conformó a esos efectos.
En el momento actual, también es importante el aporte que puede hacer el país, al compartir sus experiencias positivas y cooperar, con recursos humanos fundamentalmente, como lo ha venido haciendo hasta ahora, ya sea de forma unilateral, a través del sistema de la ONU o como parte de mecanismos regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac).
Resaltan en este sentido el método cubano de alfabetización Yo, sí puedo, que se extiende a 30 países y ha permitido atender a más de 10 millones 200 000 personas; la contribución en materia de salud, con una alta nota en el trabajo conjunto para detener la epidemia de ébola en Liberia, Sierra Leona y Guinea Conakry; y el aporte a la formación de fuerza calificada de trabajo de numerosos países, especialmente del tercer mundo.
La Objetivos de Desarrollo Sostenible y las metas que conforman la Agenda 2030, constituyen un esfuerzo multilateral que en medio de todas las contradicciones del mundo actual es bastante coherente y abarcador. Plantea retos importantes, afirmaba Pedro Luis Pedroso, a partir de la comprensión de que si de forma conjunta no podemos resolver los problemas, la especie humana puede fracasar.
Frente a ese desafío, el único camino posible es la unidad.



















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Miguel Angel dijo:
1
16 de febrero de 2016
06:54:35
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