ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

“Una oportunidad para repensar los estigmas y estereotipos asociados a las madres y los padres, y para ampliar la concepción acerca de las familias, reconociendo modelos más inclusivos y diversos, constituye la tercera Jornada cubana maternidad y paternidad. Iguales en derechos y responsabilidades”, que inicia mañana, dijo a Granma el doctor Ramón Rivero Pino, profesor e investigador titular del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), y Jefe del Departamento de Docencia e Investigación Científica de este centro.

Esta jornada, señaló, se viene desarrollando desde el año 2013 por el Cenesex de conjunto con un grupo de instituciones y organizaciones del paíscomo la Unión de Jóvenes Comunistas, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas y los Ministerios de Salud Pública y Educación Superior; y se enmarca entre el 14 de febrero y el día de los padres de cada año y tiene como objetivo esencial, sensibilizar a las personas naturales y las instituciones para que el ejercicio de la maternidad y paternidad se manifieste con amor, placer, responsabilidad y desde los derechos individuales de cada ser humano.

“Ser madre o padre es un acto de suprema responsabilidad ya que nadie pide venir al mundo. Por tanto, cada niña y niño tiene derecho a recibir suficiente amor, comprensión y una formación integral. Para ello, resulta indispensable que cada uno de los miembros de la pareja posea la madurez, física, social, emocional, intelectual y  económica, que propicie el bienestar de sus hijas e hijos. Cada persona está en la obligación de prepararse para ser madre o padre”, subrayó el especialista, quien refirió además es este el mensaje que se quiere llevar a cada comunidad a través de los CDR, como una de las actividades fundamentales de la jornada en esta ocasión.

La maternidad y paternidad, en sus diversas formas, cuando se desarrollan en igualdad de derechos y responsabilidades, producenun resultado positivo en la satisfacción de necesidades individuales y colectivas, por ello, continúa siendo esta función compartida, una meta social de alta significación para nuestra sociedad.

De acuerdo con el experto, las investigaciones muestran que, aunque queda mucho por avanzar, cada vez es mayor la participación equitativa de hombres y mujeres en las tareas públicas y del hogar, especialmente, en aquellas relacionadas con la crianza y educación de los hijos e hijas. “La cultura sexista nos ha hecho creer que es natural la existencia de dos mundos diferentes, el de los hombres y el de las mujeres, y en ese sentido, desafortunadamente,hemos marcado esa diferencia entre lo masculino y lo femenino, hecho que, muchas veces, tieneimplicaciones muy negativas en la vida de las familias y las relaciones de género”.

En ese sentido, reiteró que “la existencia del instinto materno es un mito. Las actitudes de las mujeres hacia los hijos e hijas son también producto de las pautas culturales, que de generación en generación promueven que la crianza y educación de los hijos solo corresponde a las mujeres y que así debe ser porque es lo normal, lo natural”.

Por el contrario, sostuvo “la vida demuestra cada vez más que cuando los padres se implican positivamente en su paternidad, no están imitando o sustituyendo a las mujeres, sino expresando sus sentimientos como seres humanos. Ellos lo hacen con los recursos con que cuentan a partir de sus historias de vida”.

El especialista explicó que el adecuado ejercicio de la paternidad y maternidad implica dos aspectos importantes: conocer las características y necesidades fundamentales de los hijos e hijas en cada una de las etapas de su desarrollo y expresar ese conocimiento de forma afectuosa en las respuestas concretas que se dan a estos (as) ante situaciones cotidianas de la crianza y educación.“Una pregunta que deben hacerse sistemáticamente papá y mamá es ¿Cómo estoy respondiendo ante las demandas de mis hijos/as?, ¿perciben ellos/as que les ayudo?”.

“Cuando nos convertimos en mamás y papás, asumimos derechos y obligaciones que sonimportantes conocer y practicar. Cuando sucede así, ejercemos una influencia positiva sobre necesidades de hijas e hijos, como la comunicación, la afectividad, la autoestima, los valores, la participación en las tareas domésticas y de bien público, el auto cuidado, el placer y la responsabilidad sexual,entre otros aspectos”, dijo.

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