CAMAGÜEY.—La comunidad científica de esta provincia ratificó el compromiso de responder, sobre la base de la más estrecha integración interinstitucional, a los múltiples desafíos que enfrenta el territorio para desplegar todo su potencial productivo, con énfasis en los sectores agropecuario y cañero-azucarero.
En encuentro con las autoridades locales, se evaluaron los resultados del sistema de ciencia e innovación tecnológica en el 2015, con la participación de representantes de los cerca de 2 000 hombres y mujeres vinculados a la actividad científico-técnica en 19 instituciones de investigación y dos universidades.
Andrea Armas Rodríguez, delegada provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), resumió las principales realizaciones del sector, desde la obtención de nuevos conocimientos y sus aplicaciones prácticas hasta la prestación de servicios científico-tecnológicos y las producciones especializadas.
Puso especial énfasis en el nivel de integración logrado para dar respuesta a demandas puntuales de la localidad, como el soporte técnico al proceso inversionista en la cayería norte, a la gestión integrada costera y al enfrentamiento a las ilegalidades en materia de ordenamiento territorial y urbanístico.
Informó Armas Rodríguez que durante el 2015 se avanzó también en otros programas vinculados con la producción de alimentos, la eficiencia energética, el saneamiento y la gestión ambiental, y la realización e implementación de los resultados de los estudios de peligros, vulnerabilidades y riesgos.
En materia de contribución a la exportación, amén de otros servicios científico-tecnológicos, se distinguió una vez más el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, al ingresar el año pasado 4,9 millones de dólares por la comercialización de la vacuna recombinante para el control de la garrapata en el ganado bovino (Gavac).
Jorge Luis Tapia Fonseca, primer secretario del Comité Provincial del Partido, reconoció el creciente papel del polo científico-productivo camagüeyano, al estar cada vez más al servicio de las líneas de prioridad y programas de especial impacto para el desarrollo económico y social del territorio.
Esa manera de actuar, acotó, debe ser parte misma del quehacer cotidiano, tanto de los centros de investigación como de sus especialistas, para acelerar la generalización de los resultados científicos, convertirlos en bienes y servicios, e incrementar los productos exportables o que sustituyan importaciones.



















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