ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Un clásico próximo a cumplir su aniversario 86 Foto: Ahmed Velázquez

La tercera vez que estuve en el Hotel Nacional de Cuba fue para entrevistar a Benicio del Toro. Lo que yo no había repasado detalladamente entonces era que el actor boricua integraba una abultada lista de personalidades mundiales que desde el martes 30 de diciembre de 1930 han hilvanado leyendas, que aún merodean por habitaciones, salones y jardines del espacio hotelero más emblemático de la Isla.

Erigido en 14 meses bajo la dictadura de Gerardo Machado por la constructora Purdy & Henderson, el inmobiliario estatal (por supuesto manejado con capital norteamericano) fue catalogado por la prensa de la época como una perla nacida ante las fúlgidas aguas de La Habana.

Lo cierto es que la lujosa instalación resume en una arquitectura ecléctica, art-decó y morisca (de mosaicos sevillanos, techos romanos, renacentistas o de barro; de maderas preciosas; de pisos de granito, exteriores ingleses, ambientes californianos o gárgolas góticas) las mejores influencias estilísticas.

El lugar levantado sobre la Loma de Taganana (estratégica ubicación para la defensa militar del litoral fuera durante el colonialismo español o la Crisis de los Misiles en octubre de 1962) para atraer de forma especial al más solvente turismo estadounidense, marcó pautas en los anales de la ingeniería civil.

A lo largo de las últimas décadas de la pseudorepública en Cuba, la instalación (no pocas veces ligada directa o indirectamente a los vicios o a la corrupción) recibió a la crema y la nata de las celebridades del arte, la ciencia y la política.

LAS ESTRELLAS DESFILABAN SIN PRISA

La Reverenda norteamericana Joan Brown Campbell en el Salón de la Fama del Hotel Nacional de Cuba. En la pared del fondo varias celebridades mundiales entre las que figura el mítico cantante Nat King Cole. Foto: Jorge Luis González

Desde el pentacampeón olímpico de natación Johnny Weissmuller y los descomunales peloteros de Grandes Ligas Stan Musial o Hank Aaron, hasta el triple monarca de los pesos completos del boxeo profesional, Muhammad Alí.

Desde las voces de Frank Sinatra y Nat King Cole, los boleros de Agustín Lara o las rancheras de Jorge Negrete, las hazañas duras del Oeste de John Wayne, el trágico encanto de María Félix, los chistes de Mario Moreno (Cantinflas), hasta el esplendor hollywoodense de una Rita Hayworth embarazada de luna de miel con el príncipe persa Alí Khan.

Desde la millonaria riqueza de Nelson Rockefeller Jr. y el humo del robusto habano de Sir Winston Churchill (otrora primer ministro británico), hasta las estancias de la más diversa realeza del Viejo Continente: Carlos II de Rumanía, Leopoldo III de Bélgica o el duque de Windsor. Sin dudas, el Hotel Nacional de Cuba ha visto de todo.

Víctima de un cañoneo en los 30 por inestabilidades políticas; centro de ayuda a los refugiados que huían de la España franquista; cuartel del dinero lavado de la mafia de Meyer Lansky y Lucky Luciano en los 40; refugio de los antifascistas franceses; célula clandestina en la lucha revolucionaria en los 50.

Tras el triunfo de enero de 1959, aquella mansión de acaudaladas figuras e históricos procesos se tornó distinta.

El 22 de marzo de 1960 se nacionalizó la joya hostelera y Jorge Miguel Jorge fue asignado como el primer director del recinto (habían sido gerentes William Taylor, William Land y Timothy Ennis).

Monumento Nacional desde 1998 y 12 años más tarde inscrito en el Registro de Memoria del Mundo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y Diversificación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el sitio (de 426 habitaciones) ha tenido tiempo para acoger, también al cosmonauta Yuri Gagarin, al existencialista Jean Paul Sastre, al Tennessee Williams de “Un tranvía llamado deseo”, el genial Arthur Miller o a los escritores latinoamericanos Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Mario Benedetti.

Definido por Alejo Carpentier tal cual un castillo encantado, que asiste al maridaje de la ciudad y el mar Caribe, la instalación (insignia hoy del Grupo Hotelero Gran Caribe) ha seguido los pasos (con sabor a celuloide) de Kevin Costner, Steven Spielberg, Michael Moore, Oliver Stone, Francis Ford Coppola, Roman Polanski, Johnny Depp y Danny Glover.

Además, en el hotel preferido para el alojamiento de múltiples mandatarios (sea de la región del mundo que sea) que visitan el archipiélago cubano, han estado más recientemente íconos de la moda, entre los que cabe mencionar a la comunicativa Naomi Campbell o la rubia Paris Milton.

Próximo a arribar a 85 inviernos de existencia, el Hotel Nacional de Cuba restaura alrededor de un centenar de habitaciones (la mayoría de las que albergaron a famosos) y se encarga de mantener vigorosas zonas distintivas: la piscina original, el Salón de la Fama, el Cabaret Parisién y la Sala Taganana.

Casa de cuanta iniciativa revolucionaria se tuvo para el bienestar del pueblo (sede de movimientos juveniles, de talleres por el empoderamiento femenino, reconocimientos a profesionales destacados), el descollante punto del Malecón capitalino sirve anualmente como epicentro social del tradicional Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que por trigésimo séptima vez inunda con sus películas, cortos y documentales el diciembre de La Habana.

Conciertos, concursos, presentaciones de libros y exposiciones fotográficas (que no dejan fuera al lanzamiento del ron: 1930 Hotel Nacional de Cuba), ponen de manifiesto lo mayor y lo mejor de una construcción, que guarda en cada centímetro la elegancia y el buen trato.

Que quede claro, la grandeza del Hotel Nacional de Cuba (agasajado por cuanta personalidad o institución pueda imaginarse) en casi un siglo se halla en el espíritu de la gente que lo ha vivido o lo revive a diario.

Por este castillo encantado, como lo definiera el célebre escritor Alejo Carpentier, miles de turistas foráneos ha seguido los pasos de celebridades tales como Kevin Costner, Steven Spielberg, Michael Moore, Oliver Stone, Francis Ford Coppola, Roman Polanski, Johnny Depp y Danny Glover. Foto: Jorge Luis González
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