ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La naturaleza es pródiga con estos parajes. Foto: www.panoramio.com

La zona por donde desembarcaron los expedicionarios comandados por Fidel en 1956, hoy constituye un Parque Nacional y ocupa parte de dos municipios de la provincia Granma: Niquero y Pilón, al oeste de la región más oriental del país. El 3 de diciembre de 1999 la UNESCO lo reconoció como Patrimonio de la Humanidad, debido a sus altos y exclusivos valores naturales

La madrugada del 2 de diciembre de 1956 aquellos jóvenes que afrontaron el riesgo de entrar a la Isla bajo difíciles condiciones, ni siquiera sospechaban que habían descendido en una joya de la naturaleza cubana. Con la prioridad esencial de salvar la vida, salir de la marisma y comenzar el objetivo trazado, de ninguna manera podían descubrirlo y mucho menos imaginarlo.

La ansiedad por pisar tierra era tanta para los hombres que descendieron del yate Granma que sólo se concentraban en caminar lo más rápido que les permitía el fondo fangoso del mangle y las implacables plagas de insectos que los acosaban, antes que el enemigo pudiera descubrirlos.

Luego de dos horas de marchar a través del enmarañado lugar, de perder alimentos y armas, cansados, ansiosos, enfermos algunos por la dura travesía, caminaban por fin por la tierra de la añorada Isla, a la que habían jurado llegar o morir en el intento.

Al salir del puerto mexicano de Tuxpan una semana antes no se habían propuesto descender en ese difícil punto; pero el mal tiempo y el azar los llevó a Los Cayuelos, del cuartón Las Coloradas, en el barrio de Belic, municipio de Niquero.

El Hoyo de Morlotte, Parque Nacional Desembarco del Granma, Cabo Cruz, municipio Niquero, Granma. Selección Fotográfica De Las Maravillas Naturales Cubanas. Foto: Yamilé Luguera González

Entretanto, un grupo de campesinos encabezados por Guillermo García Frías los aguardaba desde hacía tres días en un punto de la costa distante del lugar. García había recibido un mensaje de Celia Sánchez donde le indicaba esperarlos el día 30 de noviembre por los lugares acordados: las bocas de los ríos Toro y Las Puercas, según recuerda este en la presentación de su libro Encuentro con la verdad:

“Llegamos en horas del mediodía para esperar la fecha indicada. Al amanecer nos levantamos con los cuerpos adoloridos. Ya era 30 de noviembre y no había sucedido nada. Decidimos volver a los farallones y continuar esperando. El domingo 2 de diciembre le encomendé a Rogelio Vega que fuera a Niquero a indagar si estaba sucediendo algo en Santiago. Al volver me dijo: ‘Hay algo grande en Niquero. Todos los soldados están acuartelados y no dejan pasar a nadie para la zona de Belic. Dicen que han desembarcado en ese punto’.

MÁS DE MEDIO SIGLO DESPUÉS

Al triunfo de la Revolución muchos habitantes de las montañas que rodean la zona emigraron a las ciudades o a la capital arrastrados por la euforia revolucionaria y la justa necesidad de tener una vida mejor. Pero la mayoría se mantuvo en su lugar de origen esperando la justicia prometida.

Muchos de ellos recuerdan la etapa en que vivían desprovistos de todo a lo que tiene derecho un ser humano. Después del triunfo revolucionario, a pesar de las dificultades económicas que enfrentaba el país, la situación en las comunidades y caseríos que lo integran dio un giro de 180 grados desde todos los puntos de vista: salud y educación gratuitas, viviendas y escuelas con alumbrado eléctrico, empleos fijos con mejores salarios, puntos médicos y muchos otros beneficios con los que sus padres y abuelos jamás soñaron.

Algunos de los proyectos económicos implementados no tuvieron el resultado esperado; pudo ser más acelerado el desarrollo general de la población; sufrieron las mismas dificultades que toda la nación a causa del bloqueo norteamericano, del período especial y de fenómenos naturales como el ciclón Dennis, que en julio del 2005 casi lo hace desaparecer. Pero para sus pobladores constituye un verdadero privilegio ser nativo del punto donde Fidel y sus compañeros iniciaron la guerra de guerrillas que a los 22 meses derrocaría a la tiranía.

Por cualquier lugar de las 27 545 hectáreas del Parque Nacional en que se convirtió el lugar, pueden encontrarse huellas de la historia más reciente: en la entrada misma, y el largo camino que hicieron a través del manglar, los senderos donde aparecen las señales en que muchos de ellos fueron asesinados o cayeron combatiendo cuando intentaban llegar a la Sierra Maestra.

Pero también viven orgullosos del Faro Vargas, en Cabo Cruz, una antigua construcción de 31 metros de altura, levantada en 1871. Y de la belleza que les rodea. La naturaleza fue pródiga con estos parajes. Existen allí formaciones geomorfológicas en realidad impresionantes, tal como el Hoyo de Morlotte (77 metros de profundidad y 52 de diámetro), la Cueva de Fustete y farallones de hasta 100 metros de altura, entre otros.

Más del 80 % de la flora está compuesto de bosques naturales, donde han sido identificadas más de 500 especies vegetales, 12 exclusivas y multitud de árboles que crecen desproporcionadamente formando caprichosas figuras o filas compactas..

Hay abundancia de moluscos, como el endémico Liggus vittatus, que parece pintado a mano. O el curioso reptil primitivo Cricosaura typica o lagartija de hojarasca, considerado un fósil viviente,

Las aves disponen de numerosas poblaciones, algunas con un alto grado de amenaza. Y en los vastos escarpes de las terrazas marinas, las de hábitos acuáticos tienen excelentes lugares para nidificar. Resulta curioso que Punta del Inglés, extremo más meridional de Cuba, es la única zona conocida del archipiélago donde anida el hermoso pájaro marino Rabijunco (Phaeton lepturus).

Hay, además, numerosas evidencias de que en esta zona estuvieron asentadas comunidades aborígenes que dejaron sus huellas en paredes de cavernas y en sitios habitacionales-funerarios, entre ellas, el Ídolo del Agua.

Pero lo que caracteriza al Parque son las terrazas marinas de Cabo Cruz, que la naturaleza hizo emerger al descender el mar con desniveles hasta de 100 metros de altura, considerado uno de los ecosistemas más significativos y mejor conservados del planeta.

Sus altos valores naturales y estéticos, complejidad y dimensión, le han otorgado un carácter único.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.