La ayuda solidaria en el ámbito educacional ha sido un acápite de impacto en las relaciones bilaterales entre Cuba y Angola, así lo expresan a Granma Internacional jóvenes angolanos estudiantes en universidades cubanas.
El padre de Aguinaldo Jaime Bento de Olivera le insistió para que estudiara en la Isla caribeña, decidió matricular la Ingeniería en Informática y ahora cursa el 4to año en el Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría, CUJAE. “En mi familia se habla mucho de Cuba, mi papá cursó en mi país la enseñanza media y la universidad con profesores cubanos”, comenta.
En su grupo de estudio, el joven de 27 años es el único extranjero. Reconoce los daños causados por el genocida bloqueo financiero, económico y comercial de Estados Unidos a la Mayor de las Antillas con la carencia de tecnologías de última generación en las aulas. Sin embargo, advierte que el conocimiento actualizado de los maestros supera cualquier dificultad material.
Su mejor momento ocurrió cuando la madre lo visitó y recorrió la Universidad. Ella conversó con los directivos, caminó por las áreas comunes, entró a los locales y compartió con varios de sus compañeros. “Le gustó la relación alumno-profesor, el intercambio entre los estudiantes con un gran sentido de la solidaridad. Elogió la armonía y la integración entre los jóvenes”.
Gelcitor Fortunato Pitro, de 22 años, estudia el 4to año en la Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana. Seleccionó la carrera por su placer de solucionar operaciones aritméticas.
La asignatura de su preferencia es Macroeconomía, que explica las relaciones gubernamentales y empresariales. “Nos adentramos en el contenido de las crisis, los planes de ajustes, las medidas de cambio para aplicar a la economía nacional. Aprendemos las causas que conllevan al subdesarrollo y cómo funciona el tema económico a nivel global”.
Su principal barrera ha sido el idioma. Recibieron un año de aprendizaje del español pero el alto rigor académico en la universidad le exige estudiar con ahínco para entender los contenidos. Sabe que las dificultades académicas se vencen con mayor cantidad de horas dedicadas a los libros.
No obstante, participa en las actividades culturales y deportivas. Le apasiona el futbol y pertenece al equipo de su facultad, que compite en los Juegos Caribe (nombre del torneo deportivo de la Universidad de La Habana). Su compañero de carrera, Jackson Evaristo Maquina, también participa en ese equipo.
“Nos esforzamos por ganarle a la Facultad de Derecho, es tradición la rivalidad entre los de Economía y los de Derecho. En esos juegos conocemos estudiantes de las demás facultades y de otras nacionalidades. Nunca pensé relacionarme con un mexicano y Pablo es uno de mis grandes amigos”, afirma.
Comenta una anécdota: “Provengo de la ciudad de Benguela, lugar de hechos épicos en la guerra irregular de los años 80. Mi tío se apoda Muchacho, así lo llamaron los cubanos con las expresiones ‘Oye, muchacho’; ‘Ven a acá, muchacho’; ‘Mira, muchacho’. Desde entonces perdió su nombre original. Mi familia anhelaba que yo estudiara en Cuba”.
Jackson se desempeña como dirigente juvenil de la organización Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA), actividad que desarrolla en La Habana con vínculos muy consolidados con organizaciones cubanas como la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

En la facultad de medicina Victoria de Girón estudia en 1er año Milton Joaquín Golombole guiado por el prestigio humanista practicado por los médicos cubanos en su país, quienes desde 1975 prestan colaboración, primero como parte de la misión militar y luego por convenio bilateral.
“Debemos estudiar demasiado –comenta-. Los profesores nos alertan diciendo que en nuestra facultad no se regalan notas sino que se conquistan. Me sacrifico para estudiar el doble, duermo poco, me restrinjo en la recreación, busco no distraerme y dedicar la mayor parte del tiempo al aprendizaje”, señala.
Confiesa que su pueblo le profesa mucho cariño a los cubanos por las páginas heroicas demostradas en la guerra contra el Apharteid en África, pero el estar en la Isla admira los logros de la Revolución en cuanto a la tranquilidad ciudadana, la cultura de los pobladores para conversar de cualquier tema, la arquitectura, las playas, los museos y las ciudades del interior del país.
Afirma: “Siempre vamos a apoyar a Cuba en cualquiera de las luchas que emprenda. Tenemos historias comunes y seguiremos construyéndolas. Pueden contar con los angolanos, que daremos la vida si fuera necesario por nuestros hermanos cubanos”.



















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MIGUEL ANGEL dijo:
1
21 de noviembre de 2015
06:55:31
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