Leonor Amaro Cano habla con pausas; mira a los ojos con sus ojos firmes; sonríe para azuzarte una sonrisa. Estoy sentado frente a ella. Y la sonrisa que muestro es producto del modo en que se acerca a la grabadora, como si tan-teara dónde su voz se escuchará más nítida.
Soy una rezagada tecnológica, me dice, por eso me costó tanto trabajo adaptarme a dar clases frente a una cámara, con tantos técnicos moviéndose de un lado para otro, con micrófonos y luces. Asiento. La he visto varias veces en televisión, impartiendo conferencias. Sé por sus compañeros de faena que es profesora titular de Historia en la Universidad de La Habana (UH).
Asiento y se me ocurren mil preguntas. Y tengo miedo a que parezcan nimias.
Uno no tiene la oportunidad todos los días de compartir espacio con cinco fundadores del proyecto Universidad Para Todos (UPT). Así que me doy ánimo y estudio cabalmente cada una de sus palabras. Casi no agrego nada y, si lo hago, pienso celosamente qué decir.
Los profesores que comenzamos UPT éramos espectadores de la televisión, pero no la conocíamos por dentro, con sus códigos, sus procederes, con una organización interna muy particular a la que tuvimos que incorporarnos, explica Amaro Cano. El maestro está acostumbrado a un escenario bastante rígido: el aula; con alumnos que están pendientes a la conferencia, añade. Pero este era un escenario totalmente diferente.
Afirma que enseñar tiene un propósito, y que el profesor tiene que acomodar una parte de la ciencia, de modo que pueda ser entendida por un público.
Pero la televisión requiere otras cosas, recalca. El espectador se sienta delante del televisor para distraerse, y debe poder hacerlo de manera inteligente, sin vulgaridades. Por tanto, la televisión debe ofrecer cultura, cosas que hagan crecer al ser humano. Entonces yo, como profesora, hago un ajuste de mi clase; pero en pantalla se requiere algo más dinámico. Y me veo obligada a buscar imágenes, músicas, a elegir videos; para que el hombre común, cuando se siente a escuchar mi clase, no cambie de canal.
En un primer momento —puntualiza— abordamos la Historia de modo general. Luego trabajamos en las historias regionales. Era una manera de abordar la asignatura tal y como lo hacemos en la UH, pero masivamente, al alcance de todos.
En Cuba existía mucha información de la historia de América, de Europa, pero la de África y el Medio Oriente era prácticamente desconocida, señala al respecto Reinaldo Sánchez Porro, profesor titular de Historia y especialista en asuntos de estas dos regiones. Añade que, por una necesidad elemental de conocer nuestras raíces, sus asignaturas se convirtieron en demanda pública.
“Yo tenía mucha información recopilada, y llegó la posibilidad de impartir el curso. Entonces volqué todo eso en la preparación de las conferencias, a tal punto que en el Sexto Festival de la Televisión le otorgaron un premio al programa de Historia del Medio Oriente. Y eso también se reflejó en la calle.
Uno, como maestro, siente satisfacción al tener la oportunidad de llegarle a tanta gente”, confiesa.
ARRAIGO
Amén de las asignaturas básicas, varios cursos transmitidos por UPT han resultado de especial atractivo para el público.
En el caso puntual del Ajedrez —apunta el Maestro FIDE Danilo Buela Valdespino—, se integró al proyecto a partir de la Simultánea Gigante acaecida en la Plaza de la Revolución, el 7 de diciembre del 2002. Ese día, Fidel quedó gratamente sorprendido al ver el interés que este deporte suscitaba en la población. Tanto fue así que expresó: “Masificar el ajedrez colocaría a este país con mucha más capacidad de pensar”. “Es como saber una asignatura básica”, dijo. “Es un gran instrumento para desarrollar el hábito de usar la inteligencia”.
Mientras conversa, el también entrenador hace mil gestos. Se levanta y comienza a desplazarse en medio del círculo que forman nuestros asientos. Habla de Capablanca, de la disposición de las piezas en el tablero, de que existe en Cuba una gran tradición ajedrecística.
Esto lo sé. Que existe un gran arraigo. He visto a los más duros de mi barrio frente al tablero en la panadería, o en cualquier escalera del edificio, instaurando torneos, marcando el tiempo en un reloj de mano cada vez que deslizan una pieza, pensando. O bien hablando de Kaspárov, de Topalov, del ELO de Leinier…
“Suman ya 17 los cursos organizados, dirigidos e impartidos por el Instituto Superior Latinoamericano de Ajedrez, desde febrero del 2003, hasta hoy”, indica Buela Valdespino. Puedo decir con orgullo que los mejores ajedrecistas nacionales y muchos foráneos han participado en nuestras clases, con el fin de contribuir al desarrollo del juego ciencia en la Isla. Gracias a esto —asevera—, toda una generación de ajedrecistas cubanos se ha capacitado a través de UPT.
Dice, asimismo, que varios países (Brasil, Surinam, Angola) se han interesado por adquirir las cintas y tabloides pertenecientes a estos cursos. Eso nos causa alegría, asegura. Nos da ánimo para seguir trabajando; para cumplir con este cometido que nos legó Fidel.
Inglés fue el cuarto curso en sumarse al proyecto UPT, explica Isora Enríquez O’ Farrill, profesora titular de la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. Esto nos abrió el camino para generalizar en Cuba el enfoque comunicativo de la enseñanza de la asignatura —dice—, porque pudimos, desde la experiencia de nuestro colectivo, introducirla en las escuelas primarias, y servir de soporte a los maestros que imparten el inglés en las aulas.
Uno de los mayores obstáculos que hemos enfrentado hasta el momento es la dificultad para retroalimentarnos con el público, señala Enríquez O’ Farrill.
En el caso de los cursos de idioma, esto lo hemos atenuado a través de los correos electrónicos, que nos permiten saber qué es lo que a la gente le interesa, qué dudas tiene, para ajustar el curso a las necesidades de los públicos.
Algo que ha causado la insatisfacción no solo de los televidentes, sino también de todo nuestro equipo, es la imposibilidad para hacer evaluaciones, comenta. Una vez se intentó con el curso de francés y fue bien complicado. Movilizamos a los estudiantes y profesores de la Facultad para calificar los exámenes, porque se recibieron miles. Entonces hemos optado por el método de la autoevaluación. Orientamos un grupo de actividades y pedimos al público que las responda. Luego —señala—, a partir de una clave, el propio televidente tiene la posibilidad de conocer qué puntuación obtuvo.
UN PROYECTO REVOLUCIONARIO
Universidad Para Todos es un programa de la Revolución, que surge en el contexto de la Batalla de Ideas, apunta Rolando Samuel Tellechea, jefe del Grupo de Programas Audiovisuales de la Dirección de Contenidos de la Televisión Cubana (TVC).
Desde el principio —dice—, UPT tuvo la intención de establecer una explosión cultural, que llevara a la gente a alcanzar una cultura general integral; no el acopio enciclopédico de conocimientos, sino un acercamiento paulatino a determinados temas, a partir de elementos de análisis de la realidad, de manera que esto permita al individuo convertirse en un mejor ser humano.
Nadie puede imaginarse lo que significaría para este país —subrayó, en el 2003, el Comandante en Jefe Fidel Castro—. Sería el primero en el mundo cuya población podría alcanzar masivamente una cultura general integral, que no es simplemente una cultura artística, sino que incluye elementos de ciencia, de filosofía, de historia, de doctrinas políticas; y será un cambio tan revolucionario, que tal vez un 80 % o un 90 % de las personas llegue a conocer lo que hoy ignora.
Bajo este precepto fidelista, UPT ha impartido, en estos 15 años, 158 cursos, incluyendo los cinco que se transmiten en estos momentos, para un total de 6 300 horas clases. Además, se han producido y distribuido 31 986 010 tabloides con textos complementarios a estos cursos. Para ello, el programa ha contado con la colaboración de un claustro integrado por profesionales de todos los sectores de la vida social cubana, que incorpora, hasta la fecha, a 2 236 profesores: 878 doctores en Ciencias, 506 másteres, 761 licenciados y 91 ingenieros.
Nosotros pensamos que los medios masivos tienen un deber social —afirma Samuel Tellechea—: la responsabilidad tremenda de modificar actitudes.
Desde esa perspectiva, UPT se ha planteado un grupo de retos. Estamos trabajando en la evaluación de una propuesta que permita al programa adecuarse a las nuevas proyecciones de programación que impulsa la dirección de la TVC. Esto ha conllevado a la adecuación de los horarios de transmisión de las emisiones diarias, a la vez que se estudian las modificaciones necesarias desde el punto de vista estético y de realización televisiva, con el objetivo de que nuestros cursos se conviertan en una opción de preferencia pública.
“Creo que todos los maestros que hemos formado parte de Universidad Para Todos nos sentimos orgullosos de este proyecto. Y es ese sentido de proyecto el que tiene que mantenerse, porque las cosas no son estáticas. Necesitamos trabajar cada vez con más pasión, crear mecanismos para hacernos cada vez más visibles”, dice Amaro Cano, pausadamente, con sus ojos firmes. Escucho. Estoy sentado frente a ella. Frente a los cinco, grabadora en mano. La apago. Entonces noto que he dicho, cuanto menos, diez palabras. En español. Y que esas diez palabras, gracias, en gran medida, a UPT, puedo decirlas en inglés.













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temis dijo:
1
9 de octubre de 2015
11:03:12
Williams dijo:
2
9 de octubre de 2015
12:38:55
MIGUEL ANGEL dijo:
3
9 de octubre de 2015
17:13:02
Angie dijo:
4
13 de octubre de 2015
07:54:39
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