Con afecto, hospitalidad y respeto recibió el pueblo cubano, en horas de la mañana del domingo, al Sumo Pontífice.
Para Zoila Romero, cubana y católica que asistió a esta primera misa en la emblemática Plaza de la Revolución: “este ha sido un momento histórico”.
“Para todo cubano es un gran privilegio haber contado con la presencia de tres Papas en nuestro país; pero justamente en el contexto del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, la presencia y apoyo de esta personalidad, además latinoamericana, es sumamente importante”, refirió.
“Él ha traído a cada cubano un mensaje de misericordia, amor, unidad y paz. La plaza ha estado repleta, y en mi opinión, esa es la mayor prueba de que lo esperábamos con enorme agrado”.
Por su parte Olga Lina García, también católica, comentó que todos los domingos asiste a misa, pero en esta ocasión con el máximo líder espiritual, a quien recibió con gran cariño.
Lina García agregó que además de la salud y unidad de la familia, pediría en la misa por la cohesión de los cubanos, la generosidad por parte de todos, no solo de algunos; el rescate de los valores, y por una mayor espiritualidad en lugar del materialismo: “que es lo verdaderamente importante”.
Mientras, Elia Elizande, quien por segunda vez asiste a una misa oficiada por un Papa en Cuba, reseñó que nuestro pueblo ha sido muy caluroso y organizado. Una prueba de ello, dijo, es el propio hecho de venir del poblado La Isabel del municipio de Jovellanos, en Matanzas y transcurrir sin problema alguno durante toda la jornada.
“Creo que todos: ateos y religiosos vamos en un mismo camino que aboga por la unidad, la libertad, la justicia y la integridad, elementos que contribuyen al desarrollo y mantenimiento de la sociedad”, dijo también el camagüeyano Ángel Gómez.
Asimismo, Alexandra Sanjo, médico ecuatoriana que asiste a un posgrado en nuestro país, expresó su emoción al ser la primera vez que observa en vivo a un Papa, y “justamente desde Cuba, una isla que ha luchado por su libertad y por la unión de los pueblos”, elemento último que reflejó también el Sumo Pontífice en su discurso. Por su parte Mauricio Gris, mexicano y católico que viajó a Cuba para admirar al Obispo de Roma, insistió en practicar las palabras de Su Santidad, que exhorta a la “unión, paz, comunión, amor y esperanza”.
Finalmente, René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba, y quien expresó ser ateo, declaró que por el respeto que merece una persona como el Papa Francisco, quien se interesa por el destino de la humanidad, asistió a la misa. “Este Papa ha pasado a conocerse como el Misionero de la Misericordia, porque promueve el bienestar de las mayorías”.
El presidente del Instituto dialogó en este marco, por otro lado, sobre el papel que ha desempeñado el Jefe del Estado Vaticano en medio del restablecimiento de las relaciones entre nuestra nación y los Estados Unidos.
“Hay quienes opinan que el Papa ha sido un puente para ello, y sí creo que ahí hubo una labor pastoral. Porque no solo es tender el puente, sino hacerlo en favor del pueblo cubano que lleva más de 50 años en medio de un cruel bloqueo”, explicó.
“En mi opinión esta es una visita estratégica para nosotros como nación, y también por el hecho de que con su despedida, visita luego los Estados Unidos”.
González Barrios significó que la Revolución Cubana es ejemplo de la prédica que trajo Su Santidad, pues “lo que ha hecho es repartir lo poco que tiene no solo entre nosotros, con justicia social, sino también distribuirlo al mundo.
“A veces la gente se pregunta cómo es posible que un país tan pequeño pueda repartir tanto… Repartir lo que tenemos también lo proclama La Biblia, la Iglesia Católica, y lo hacemos todos los cubanos a pesar de nuestros diferentes cultos religiosos”, concluyó.



















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