ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Está pendiente el traslado de las lagunas de oxidación del Cárnico de Guatemala de las cercanías de la costa para evitar filtraciones al mar. Fotos: Cortesía del CITMA

HOLGUÍN.—Pobladores de las zonas cos­­teras de Antilla y especialistas en protección de la naturaleza revelan la presencia en aquellos lares de algunas especies de aves marinas que se habían ausentado por largos periodos.

Las impetuosas zambullidas de esos animales en las aguas en busca de alimentos o su calmada estancia al vaivén de las olas, son señales prometedoras para la Bahía de Nipe, objeto de un Programa de Saneamiento puesto en marcha a principios del pasado año con seguimiento constante de las altas instancias del país.

Ese interés de índole nacional sale a relucir en las frecuentes verificaciones que realiza el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, integrante del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y vicepresidente de los Consejos de Estado y Ministros.

El rescate ambiental de la rada es una mi­sión compleja. Se trata, dice Rolber Reyes Pu­po, especialista de la delegación territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Me­dio Am­biente (Citma), de la mayor bahía de bolsa del país (posee 220 kilómetros cuadrados de superficie), arropada por una cuenca tributaria que comparten los municipios de Mayarí, Cueto, Antilla, Banes (extremo sur) y Bá­guano (zona este).

“Parte importante de los pasos emprendidos hasta ahora es la creación de los grupos de trabajo provinciales y municipales dirigidos por los órganos de gobierno. En tanto, el Citma actúa como coordinador de las actividades del programa y asume directamente la evaluación de los sistemas de tratamiento de residuales y la implementación y verificación de las acciones de saneamiento”.

Están identificadas las instalaciones y co­munidades existentes en la cuenca. A la bahía descargan sus aguas los ríos Mayarí, Juan Vi­cente, Tacajó, Guaro, Cajimaya y Nipe, con aportes de residuales industriales y aguas servidas por poblaciones agrícolas y urbanas. En el caso de estas últimas sobresalen Antilla, Fel­ton y Guatemala, que poseen en conjunto unos 25 000 habitantes. En resumen, han determinado 27 focos fundamentales de contaminación.

“Anualmente a la cuenca se disponen unas 1 401,2 toneladas de materiales nocivos”, asegura Rolber respaldado por evaluaciones en su poder.

PROPONER, HACER, CONTROLAR…

Un elemento esencial del programa está en la responsabilidad de las instituciones y organismos en proponer las acciones a realizar, las cuales superan hoy el centenar y medio. El procedimiento establecido es incluirlas en los presupuestos y establecer los plazos de cumplimiento. Muchas consisten en inversiones, pero debido a los habituales problemas de financiamiento, por ahora se priorizan las de saneamiento porque es posible acometerlas de inmediato. Estas por lo general están relacionadas con el uso correcto del agua, el reciclaje de los escombros que genera la construcción y la eliminación de vertederos sin condiciones para acumular los desechos.

Sin dudas hay avances, pero no son suficientes para darse golpes de satisfacción en el pecho, razona Rolber antes de exponer algunos de los mejores ejemplos.

“Se ha logrado la rehabilitación técnica de 200 hectáreas de suelo y la reforestación de más de 220. También ha sido posible la corrección de 114 hectáreas de cárcavas y la recuperación de 89 en suelos de presas de cola, áreas donde se depositan mayormente residuos ferrosos resultantes de la producción de níquel”.

La eliminación de escombros y otros desechos depositados en las áreas del litoral es una tarea progresiva.

En estas labores los aplausos se los lleva el colectivo de la Empresa NicaroTec, antigua fá­brica productora de níquel Comandante René Ramos Latourt, radicada en la península de Lengua de Pájaro, en el municipio de Mayarí.

“El impacto de la reforestación de las presas de cola se aprecia en la disminución de los polvos contaminantes sobre la población de Ni­caro y zonas aledañas”, añade Rolber, quien re­conoce que las entidades del grupo em­presarial Cubaníquel continúan tomándose muy a pecho los compromisos.

Su comportamiento fue decisivo en los resultados del pasado año, etapa en la que fueron recuperadas más de 7 millones de toneladas de chatarra de acero y más de 386 000 de hierro fundido, además de cantidades considerables de desechos de níquel, aluminio, cobre, bronce, plástico y papel.

Otros organismos también ponen rodilla en tierra. En los territorios de Báguano y Mayarí brigadas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos ejecutaron labores en los principales ríos que tributan a la cuenca de la Bahía con el propósito de eliminar sedimentos y materiales en general arrastrados por las corrientes.

Los integrantes del Cuerpo de Guar­da­bos­ques asumen con responsabilidad el enfrentamiento a los depredadores que dañan la flora con fines de lucro. El pasado año ocuparon a traficantes ilegales varias decenas de sacos de corteza de árboles de mangle y guinga destinados al curtido de pieles, más de 20 metros cúbicos de madera en bolos y aserrada, así como herramientas y medios, entre ellos un camión y una embarcación.

También es notable la forma en la que la Fiscalía de cada territorio aporta al programa, porque en las verificaciones que realiza a las entidades incluye el estado de cumplimiento de las acciones medioambientales propuestas por cada una de ellas. Así se detectaron irregularidades cometidas en las lagunas de oxidación que utiliza el combinado cárnico de Gua­temala.

Para no dejar a interpretaciones la sistematicidad de los controles, la delegación del Citma en la provincia encargó a su Centro de Investigación y Servicio Ambiental y Tec­no­lógico realizar en el periodo comprendido entre finales del pasado año y enero del actual, un estudio que permite evaluar la efectividad de lo que se está haciendo.

Pero lo verdaderamente alentador en ese sentido es que existe el firme propósito de incluir en el presupuesto de los próximos años el dinero que desencadenará otras rigurosas pesquisas científicas.

EDUCACIÓN AMBIENTAL CUENCA ARRIBA

El municipio de Antilla marca pautas en la vinculación de diversos organismos en la materialización del Programa de Sanea­mien­to de la Bahía de Nipe. Mientras los representantes del Servicio Forestal Estatal promueven y materializan la reforestación de la franja costera, Servicios Comunales planea retirar de esas áreas el mayor vertedero de la cabecera municipal.

De igual manera ha dado rienda suelta a las iniciativas dirigidas a elevar la educación ambiental, marcada favorablemente por la realización en noviembre del pasado año del Festival Comunitario Amigos de la Bahía de Nipe.

Durante este evento los pobladores de la localidad de Barrancones recogieron más de 46 metros cúbicos de desechos sólidos generados por ellos, en tanto, en áreas del puerto y de la Península del Ramón fueron sembrados, respectivamente, varios centenares de posturas de uva caleta y mangle, relata Norkis Ochoa Aguilera, coordinadora de Educación Ambiental en la delegación provincial del Citma.

Muchas personas asistieron a charlas educativas sobre la protección de ecosistemas frágiles y la importancia de la reforestación ante los efectos del cambio climático. Igual fueron de gran impacto el periplo realizado por un grupo por la bahía a bordo de una embarcación con el fin de apreciar el bello entorno y la conferencia impartida por el doctor en ciencias Antonio Topes Montero acerca de la historia natural de esa rada y los valores que encierra.

A Loisa de Jesús González, especialista del Citma en el municipio, el evento le dejó gratos recuerdos, entre ellos el desarrollo del concurso infantil Conservando la Bahía de Nipe, porque dio a niñas y niños la oportunidad de realizar y exponer dibujos y ponencias sobre el tema, además de presentar plantas ornamentales cultivadas por ellos o sus familiares.

El evento promovió un intercambio entre el grupo provincial y los grupos municipales para chequear el programa. Sus integrantes también abordaron las acciones que a corto y mediano plazos beneficiarán los ecosistemas de la cuenca y de la bahía e impulsarán el desa­rrollo socio-económico de la zona y la elevación de la calidad de vida de las personas.

Pero los antillanos van por más. El Centro Comunitario de Educación Ambiental ha anunciado que en noviembre próximo desa­rrollarán la segunda edición del festival, que con su inevitable olor a costa, otros territorios pueden tomar de referencia para promover la protección de la naturaleza de la que depende el ser humano.

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Jose R. Oro dijo:

1

11 de septiembre de 2015

13:40:20


Magnifico trabajo en la Bahia de Nipe! Poco a poco todas las Bahias cubanas seran rescatadas y puestas en buenas condiciones ambientales!