ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Dr. Luis Manuel Pérez Concepción, rector de la Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas. Foto: del autor

LAS TUNAS.—Es la salud, sin du­da alguna, uno de los logros esenciales de la Re­vo­lución. Un preciado tesoro que ha colocado a nuestro país en un lugar cimero cuando se habla de derechos humanos y del respeto a la dignidad plena del hombre, como diría el Após­tol.

Sin dejar de reconocer los pasos de avance y el aumento de la satisfacción del pueblo en cuanto a la calidad de los servicios, es innegable la existencia de problemáticas que repercuten de forma negativa en el cumplimiento del encargo social de este sector y que han sido muy bien identificadas en esta provincia. To­davía se debe fortalecer la política de cuadros, lograr mayor permanencia del médico y la enfermera en su consultorio, estrechar los lazos intersectoriales y, sobre todo, lograr que ca­da día sea mejor el trabajo individualizado con cada persona.

En ese empeño, juega un papel esencial la formación de los profesionales de la salud. En la medida en que el proceso docente se nutra de nuevas herramientas y se encamine hacia una perspectiva integral, los resultados po­drán revertirse en calidad para el sistema de salud. Sobre las líneas que sigue la Uni­ver­sidad de Ciencias Médicas de Las Tunas en función de ese objetivo, ofreció declaraciones su rector,  Dr. Luis Ma­nuel Pérez Concepción.
—¿Cuál es la meta que se propone la Universidad con cada uno de los estudiantes que llegan hasta ella en cualquiera de las ramas de la salud?

—Nuestra principal misión es formar a los profesionales que necesita el sistema de salud para incrementar la calidad de la asistencia médica. Ello se traduce en un personal ca­paz de  mantener el estado de satisfacción del pueblo con los servicios, y de consolidar el sistema de salud que Cuba ha construido. En el centro de todo ese proceso están la integralidad, la convicción, principios éticos y valores que se identifiquen con esta sociedad.

—Los estudiantes de las ciencias médicas cuentan con movimientos de vanguardia que constituyen una herramienta indispensable para el logro de tales objetivos, ¿cómo lograr su fun­cio­na­mien­to adecuado, vinculado al proceso docente?

—La FEU tiene una identidad y un sistema de trabajo que le permiten analizar sistemáticamente todos los problemas que afectan la calidad del proceso docente educativo. Ese es un primer elemento. El otro tiene que ver con los propios movimientos de vanguardia de la organización.

“El denominado Frank País, por ejemplo, agrupa a los estudiantes que tienen mayores potencialidades para asumir, una vez graduados, tareas en la formación de las nuevas generaciones, es decir, se convierten en alumnos ayudantes. Por tanto, el perfil de nuestros profesionales se amplía a la capacidad de impartir ac­tividades docentes y educativas.

“Otro movimiento que tiene un gran peso es el de la vanguardia Ma­rio Muñoz Monroy, en honor a esa figura altísima, uno de los asaltantes al cuartel Moncada. Este agrupa a los jóvenes que, una vez graduados, pueden asumir funciones científicas, de investigación, dirección, en otras palabras, el relevo de los que hoy tenemos responsabilidades ad­mi­nis­trati­vas y políticas en el sector”.

—Las instituciones de salud juegan un papel esencial en la formación de los futuros profesionales, ¿cómo valora usted el trabajo desa­rrollado por estas en tal dirección?

—La Universidad está presente en todas las instituciones del sistema de salud. Atiende todo el proceso de formación y desarrollo de los recursos humanos, no solo de los que están en formación inicial que es el pregrado, sino también de los que ya han salido de sus aulas y continúan preparándose a otro nivel. Por tanto, un consultorio médico de la familia es un escenario docente, porque si brinda una atención con calidad o sin ella, de ambas formas va a influir en el desarrollo de los profesionales.

“En el caso específico del hospital general docente Ernesto Guevara y el hospital pediátrico Mártires de Las Tunas, existe una estrategia de atención diferenciada, con una vinculación directa de los profesores y directivos que tienen que ver con la organización de los propios servicios. Es­to es esencial, porque cuando los procesos asistenciales se hacen correctamente, eso es lo que aprende el estudiante, si por el contrario esos procesos no se organizan de forma adecuada, eso tendría también una influencia, pero esta vez negativa. Por eso son escenarios vitales”.

—Desde el tránsito del profesional por el pregrado se inician estrategias que permiten su futura formación como especialista y, por lo tanto, contribuyen a suplir las ne­cesidades que se presentan al respecto, ¿cuáles serían esas alternativas?

—Dicho proceso se hace a través de la adecuación de los planes y programas de estudio, que están diseñados curricularmente con una alta flexibilidad para responder al encargo de la sociedad. Eso trae consigo que el último año de la carrera de Me­­dicina se pueda desarrollar de dos for­mas: el estudiante puede ro­tar por cinco especialidades integradoras o básicas que son la Me­dicina General Integral, Medi­ci­na Interna, la Gine­cobstetricia, Ciru­gía y Pe­dia­tría, o tam­bién lo pue­de cursar vinculado a una única especialidad. Es­te último caso fortalece y facilita la se­di­men­tación de conocimientos, pa­ra que, una vez egresado, ese estudiante pue­da verticalizarse en dicha es­pe­cia­lidad. Fami­liari­zar­se con de­ter­mi­na­dos conocimientos, ha­bili­dades y valores de esa profesión, lo pon­dría más cerca de la formación posgraduada.

—¿Cuáles serían los aspectos esenciales que se deben fortalecer en la formación integral de los profesionales de la salud?

—Hay que trabajar muy fuerte con los valores. Empoderar a un individuo de conocimientos no significa tener a un profesional que esté acorde con las exigencias de la so­ciedad. No es un secreto para na­die que estamos consolidando los elementos subjetivos que tienen relación con el modelo de sociedad que construimos. Sería en vano trabajar en la dimensión científica sin poner a la misma altura la conducta del in­dividuo y la forma de operar éticamente con esos conocimientos científicos.

“Tales elementos cobran especial significación en el contexto actual y son válidos a lo largo y ancho del país. La sostenibilidad de nuestro in­com­parable sistema de salud de­pen­de de las nuevas generaciones y de la profundidad con que se enriquezca su formación”.

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francisco dijo:

1

29 de julio de 2015

06:23:17


La formación integral de cualquier profesional es una obra personal del propio estudiante, y los profesores y la sociedad toda solo son colaboradores en esos proyectos personales de los estudiantes. Los seres humanos no son objetos que se producen. Uno de los errores típicos de los antiguos países socialista fue pensar que los ciudadanos se "forman" como galletas en una panadería, una "masa", un "molde" y para "el horno". Nada de eso. Así, por ejemplo se tiene que hijos de grandes hombres o mujeres, resultan luego simplemente bandidos. En los casos que no es así, la familia sembró en "terreno" fértil. Marx ya explicaba en sus famosas tesis el porqué la educación es progresiva: cada estudiante, por su propia selección y decisión, toma lo mejor de cada profesor.

Belkis dijo:

2

29 de julio de 2015

09:13:29


Siiiiii,hay que profundizar en los valores,en la seleccion y en los CONOCIMIENTOS DE LOS GRADUADOS,recordando que trabajaran con HUMANOS!!!

Adbel Hechavarria Espinosa dijo:

3

29 de julio de 2015

09:28:35


Todo eso que aparece en el artículo es cierto, pero se necesita mas en lo personal por parte de los estudiantes, es decir, nosotros los formadores les damos las herramientas, pero si el estudiante no las aprovecha no hacemos nada, esto no solo es en las carreras de las ciencias médicas, en cualquier especialidad el estudiante tiene que sentir la necesidad de prepararse, de estudiar y cumplir con la responsabilidad que le toca en el proceso docente, recordar que los policlínicos universitarios, en uno de los cuales trabajo hace varios años como docente, se les brinda los recursos que necesitan , el problema es como los estudiantes aprovechan esos recursos, puede haber mucha voluntad de los docentes, pero sin el interés de los estudiantes el proceso es incompleto.

medardo m rivero p dijo:

4

29 de julio de 2015

13:39:43


solamente por los logros de la salud en cuba, es suficiente causa paradigmatica, para no permitirnos que nos la arrebaten.

Yal dijo:

5

29 de julio de 2015

14:54:19


No se puede olvidar la satisfacción de las necesidades materiales de ese profesional.