
BUEY ARRIBA, Granma.—Desandar las montañas trepado en mulos, y conocer los retos del lomerío, constituyó un atractivo para el joven Yoel González, desde niño. Sin embargo, antes de asumir la labor de arrieros como una forma de vida y convencerse de que eso era lo suyo, culminó el duodécimo grado, se inscribió en la escuela de superación y hasta pensó en formarse como maestro.
Pero desde hace siete años, Yoel de 31 años, nacido en la comunidad serrana Los Robles, perteneciente al municipio montañoso de Buey Arriba, en la provincia de Granma, consagró sus días a esa noble labor, imprescindible para el trasiego de mercancías en las montañas del país.
Ahora trabaja en la cooperativa de créditos y servicios fortalecida Ernesto Liens, sitio donde, afirma, ha encontrado una familia.
Con la sencillez propia de la gente de campo, confiesa a la prensa que se siente pleno, y accede a revelar su historia.
“Desde niño observaba a los arrieros y el sonido del cencerro me cautivaba, creo que fue mi primer contacto con ese mundo”.
Según cuenta, un hermano suyo se dedica hace unos cuantos años a esa labor, por lo cual, no solo creció entre mulos y lomas, sino que además, conoció de cerca las particularidades del oficio.
“Es un trabajo sacrificado. Por lo general abandono la comodidad de la cama a las cinco de la mañana, aunque hay ocasiones en las que debo adelantar el comienzo de la jornada laboral para la una o las dos de la madrugada, en dependencia del lugar al que haya que ir”.
“En no pocas ocasiones los caminos están casi inaccesibles, porque laboramos en zonas intrincadas, por eso el arriero tiene que estar preparado para cualquier sorpresa que se pueda presentar en el trayecto”.
Asimismo confiesa que no tiene hora para acabar la faena, pero asegura que no importan las largas jornadas, porque el agradecimiento de las personas del lomerío beneficiadas con las mercancías, borra cualquier síntoma de cansancio.
“Los arrieros somos los encargados de llevar la comida, las viandas y otros productos hasta las bodegas o zonas en las que ningún carro puede hacerlo, porque los caminos están muy malos o son pendientes demasiado elevadas, por eso la vida en la montaña no sería la misma sin el trabajo que realizamos”.
“Saber que le facilitamos la vida a quienes habitan en los lomeríos es el mayor premio al final de cada día”.
Pero el trabajo del arriero no sería posible sin “sus rocinantes”. Al respecto explica que los mulos no son fáciles de domar, es una actividad que requiere paciencia y consagración.
“Los que nos dedicamos a esta actividad tenemos que hacer casi todos los andamiajes que necesita el mulo para la carga, y debemos aprender a lidiar con ellos, porque reaccionan según el trato que reciban”.
Sus experiencias Yoel las socializa desde el lunes último en el XIII Festival de arrieros y fabulaciones serranas, que sesiona hasta este miércoles en la comunidad de La Otilia, escenario en 1958 de un puesto de mando del Comandante Ernesto Che Guevara, y ubicada en el citado municipio montañoso de la provincia de Granma.
“Participo como integrante de un club de arrieros, y junto a mis compañeros hago demostraciones de carga y descarga de los productos que se les ponen a los mulos”.
Aunque es joven y podría sentirse atraído por las posibilidades que ofrece la ciudad, confiesa que jamás abandonaría el lomerío.
“No cambio el aire puro y la tranquilidad de la montaña por nada del mundo. Nací pa‘ ser arriero y quiero serlo hasta el final de mis días”.
Como él, miles de cubanos han consagrado su vida a este riguroso oficio; van por las lomas, como héroes anónimos, cantando e improvisando décimas, sin descuidar el traslado de las mercancías. La mayoría ni siquiera advierte la magnitud de su obra, pero viven felices al hacer el bien a sus semejantes.
Muchos de ellos se reúnen, cada año, en el citado municipio montañoso para intervenir en el Festival de arrieros y fabulaciones serranas, encuentro que sirve de plataforma perfecta para socializar las anécdotas de los campesinos que pusieron sus arrias a disposición del Ejército Rebelde, y resaltar la valía de esta labor, así como las expresiones culturales de quienes, al igual que el joven Yoel González, la practican.













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sonia dijo:
1
24 de junio de 2015
07:50:21
RMS dijo:
2
24 de junio de 2015
09:30:22
LUIS CELEIRO RODRIGUEZ dijo:
3
24 de junio de 2015
09:31:20
SAGA dijo:
4
24 de junio de 2015
11:16:50
Guachinango dijo:
5
24 de junio de 2015
11:40:10
meneses dijo:
6
24 de junio de 2015
11:54:04
Oscar Mieles dijo:
7
24 de junio de 2015
23:10:29
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