GIBARA, Holguín.—Infructuosamente las llamas han hecho reiterados intentos por quebrantar la voluntad de los integrantes de la Unidad de Salvamento, Rescate y Protección Contra Incendios asentada en este pueblo costero.
Durante los días y las noches el colectivo perteneciente a la Asociación de Bomberos Voluntarios de Cuba mantiene una dotación de guardia, presta a acudir a los pedidos de auxilio de la población que percibe amparo y responde con actitud colaboradora.
Adrián Morales Landrobe, quien comanda la unidad y siempre recuerda que su nacimiento no puede separarse de la creación de la Cruz Roja en el territorio, asegura que cuentan con el respaldo absoluto del Cuerpo de Bomberos del Ministerio del Interior.
Entre otros recursos, explica, la institución les entregó un camión cisterna con todo el equipamiento, capas y cascos, así como un equipo autónomo de respiración, necesario para trabajar en ambientes afectados con humo denso o productos químicos.
La ayuda de las fuerzas profesionales se hace notar igualmente en la preparación especial, en la cual han tenido un rol muy destacado los efectivos del Comando 25, con quienes interactúan de forma sistemática, tanto en el proceso de adquisición de conocimientos, como en la solución de emergencias.
De acuerdo con el detallado registro de las acciones ejecutadas, en el presente año la unidad ha enfrentado seis incendios, la mayoría en los alrededores de Gibara, en los cuales lograron controlar las llamas, impidiendo así daños mayores al patrimonio forestal e instalaciones sociales y viviendas.
De igual modo, realizaron siete acciones de búsqueda y rescate. En cuatro tuvieron éxito absoluto, porque encontraron vivos a los socorridos, que es lo que siempre anhelan. Las veces restantes hallaron cadáveres, y aunque no repararon en riesgos para recuperarlos, sintieron mucha pena por las víctimas y sus familiares, refiere Pascual Villar Aguilera, uno de los primeros en integrar la Unidad.
VOCACIÓN HUMANITARIA
Trabajar por el bien común define el comportamiento del colectivo. De lo contrario sería imposible que personas con profesiones diferentes asumieran por voluntad propia acciones en las que pueden perder la vida. Por solo citar algunos ejemplos, Adrián es técnico de la Cruz Roja, Pascual labora en la filial del Instituto Nacional de Seguridad Social y Yurisleidis Hernández Rodríguez, una de las tres mujeres integrantes de la Unidad, se desempeña como secretaria del Director de Cultura del municipio de Gibara.
La misma actitud los lleva a compartir experiencias y conocimientos. Jesús Eliecer Lugo Marrero, quien participó a través de la Cruz Roja en un curso organizado en Noruega, donde obtuvo la categoría de instructor de salvamento y rescate con cuerdas, es conocido por la disposición a replicar lo aprendido.
Igual que él, compañeros que dominan los secretos de la espeleología, los primeros auxilios y la sicología tuvieron papeles protagónicos en numerosos concentrados de estudio organizados por la Unidad con la participación de especialistas en protección contra incendios del Ministerio del Interior y de socorristas de la Cruz Roja.
Los beneficiados, plantea Lugo Marrero, son los bomberos voluntarios del territorio holguinero, así como de otras provincias, entre ellas Camagüey y Sancti Spíritus.
Con frecuencia a cualquiera de los 31 componentes del colectivo se le encuentra dedicado a la preparación de las Brigadas Contra Incendios creadas en centros laborales. Otras veces se les ve de visita en viviendas, bodegas y centros sociales de Gibara y sus alrededores, ocasiones que aprovechan para dar consejos sobre prevención de siniestros.
De forma regular también prestan atención a dos Círculos de Interés estructurados en la Secundaria Básica de la localidad. Adrián, muy atento a estos vínculos, asegura que a las muchachas y muchachos se les enseñan, procedimientos para enfrentar y extinguir fuegos, alistándolos así para desenvolverse en la vida.













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