El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (IFAD, por sus siglas en inglés) y Cuba retoman nexos y comparten hoy una agenda común, aterrizada en el ya puesto en marcha Proyecto de Desarrollo Rural Cooperativo en la región oriental, según dio a conocer la víspera, en conferencia de prensa, el presidente de esa organización especializada del sistema de Naciones Unidas, Señor Kanayo F. Nwanze; quien está de visita oficial en Cuba.
Ante las interrogantes de Granma sobre las directrices básicas del proyecto y cómo ve —una vez concretada la agenda de este— las posibilidades reales de desarrollo de Cuba, en una coyuntura donde la seguridad alimentaria preocupa a muchos pero ocupa realmente a pocos, el titular del IFAD aseveró: “En estos momentos Cuba está importando el 80 % de los alimentos que requiere, lo que equivale a dos mil millones de dólares anuales.
“Esto es una suma significativa y si se pudieran reducir las importaciones a la mitad y optimizar esta producción, entonces estaríamos hablando de un gran potencial que existe, no solo en la tierra, sino en las personas. Porque el pueblo cubano tiene un gran nivel educacional y está organizado correctamente en cooperativas”.
Por tanto, el mayor impacto —subrayó a nuestro periódico— es la capacidad de Cuba de ser soberana en seguridad alimentaria.
En tanto, Ivan Cossio, gerente de programas de la División de América Latina y el Caribe, de ese Fondo, apuntó a nuestro diario que el proyecto consta de tres componentes o líneas de trabajo fundamentales: las organizaciones cooperativas de agricultores pequeños, particularmente las de crédito y servicios (CCS), que son unas 160 las escogidas y alrededor de 13 000 familias a beneficiar con esta experiencia; las entidades prestatarias de servicios afines; y como tercer elemento, la organización y gestión del proyecto.
Ese último aspecto, explicó Cossio, concibe acciones encaminadas a la coordinación y desarrollo de lineamientos estratégicos y operativos de los componentes precedentes, así como la importación de equipos de uso agrícola y el fortalecimiento de la capacidad gerencial de las entidades implicadas.
Nwanze destacó la voluntad del Gobierno cubano de enfocar el desarrollo de la agricultura no de arriba hacia abajo, sino desde la base. Puntualizó, posteriormente, que la intención es que las cooperativas involucradas importen esas maquinarias de acuerdo con las necesidades identificadas en cada una de ellas para desplegar eficazmente el proyecto y, luego, que dichos equipos pasen a ser patrimonio de las propias cooperativas.
Son cuatro las provincias seleccionadas, todas del oriente de la nación: Granma, Santiago de Cuba, Holguín y Las Tunas; y 18 municipios de esos territorios recibirán el impacto directo de la iniciativa aludida, abocada a fortalecer las organizaciones productivas en nuestro archipiélago y a potenciar, en lo fundamental, las producciones de granos (sobre todo, de frijol y maíz).
Josefina Stubbs, vicepresidenta adjunta del IFAD, enfatizó por su parte en el compromiso gubernamental constatado, como garante ineludible de buenos resultados. Y en esa dirección, insistió, “nos vemos como catalizadores para apoyar la seguridad alimentaria”.
El monto de ese plan cooperativo supera los 45 millones de USD y posee un periodo de implementación concebido a largo plazo, con tres años de gracia. El proyecto involucra, además, al Banco de Crédito y Comercio, y a la Oficina Nacional de Estadística e Información. El Gobierno cubano también realizará un aporte económico millonario para llevar a feliz término esos esfuerzos.
“Es un primer paso de una relación a largo plazo”, observó Nwanze. Y aplaudió el caudal cognoscitivo y la voluntad de crecer, en términos productivos, de los agricultores cubanos.


















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Jose R. Oro dijo:
1
15 de mayo de 2015
10:06:24
Ernesto Gainza Lezcano dijo:
2
15 de mayo de 2015
13:53:13
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