HOLGUÍN.—Tomar parte en una caminata de 120 años, con Martí como guía, es uno de los destellos creativos que más debemos agradecer al dominicano Pedrito Guzmán, quien permanece cámara en ristre, presto a develar a cada instante los enigmas que enfrenta al seguir el eterno juego de las luces y las sombras.
Sencillo, convirtiendo cada palabra o acto en expresión de solidaridad mientras participa en Las Romerías, exhibe en un salón de La Periquera, sitio histórico conformador de la identidad rebelde de los holguineros, la muestra Luces de un diario, recorrido fotográfico por un segmento importante de la ruta seguida por el más universal de los cubanos cuando preparaba la Guerra Necesaria contra el colonialismo español en 1895.
Una parte de las imágenes (cada una de 11 por 16 pulgadas e impresas sobre diafragmas que revelan facsímiles de las anotaciones de campaña de Martí) permite conocer el entorno actual del periplo del héroe cubano tras su arribo a Haití y su paso por aquel país hasta cruzar el río Masacre, en la frontera con Santo Domingo, así como su peregrinar por esta nación, lo cual incluyó visitas a varios sitios, entre ellos Montecristi, donde firmó con Máximo Gómez el manifiesto emancipador que aún hoy conmueve.
Pedrito convocó esta vez a Juan Pablo Carreras, fotorreportero de la AIN, para registrar los lugares recorridos por Martí en territorio holguinero días después del azaroso desembarco por Playita de Cajobabo, hoy en la provinia de Guantánamo. Ni corto ni perezoso, el creador montó sobre su “Rocinante metálico”, una vieja moto Júpiter, y se fue a las riberas del Cauto y a las llanuras adyacentes de ese río de corrientes mansas en épocas de sequía y furiosas avenidas en periodos de lluvia, hasta que seleccionó 12 imágenes impactantes acerca de la naturaleza y las mujeres y hombres que interactúan con ella.
Ambos artistas dicen que no les resultó difícil atrapar las imágenes porque el poder descriptivo revelado por Martí en su diario es tan convincente que sabían lo que buscaban. Sin embargo, no dicen toda la verdad por modestia, porque la riqueza del lenguaje martiano se puede transformar en fotografía con valores artísticos solo cuando aquel que osa hacerlo, revela la misma carga emocional y lírica de quien hizo los apuntes.
La presente muestra se convierte así en la segunda fase de un proyecto que tuvo su premier en el 2006, cuando Pedrito Guzmán presentó en el Memorial José Martí, en La Habana, junto al fotógrafo matancero Dany Hernández, 26 de las fotos en exhibición.
Sin embargo, opina, lo importante es lo que está por venir. Entre ceja y ceja tiene metida la idea de continuar trabajando hasta lograr un libro sobre el mismo tema, de manera que cada foto, como ocurre con las que están expuestas, contenga un pie de la autoría de Martí, tomado del mismo diario, porque, según insiste, nadie supera la visión del hombre que pronosticó que moriría de cara al sol.













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