LAS TUNAS.—Esta provincia, como el país entero, transpira cada vez más ambiente de Primero de Mayo, a medida que se aproxima ese día, celebrado año tras año por trabajadores de todo el mundo.
A pocos días de que avenidas y plazas vuelvan a ser tomadas por interminables, alegres y patrióticas marchas de pueblo trabajador, podría parecer que los preparativos se circunscriben o se concentran únicamente en las estructuras de dirección del movimiento obrero, desde su más alta instancia hasta las secciones de base.
No es exactamente así. Si bien en toda Cuba la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) “afina” su puntería para organizar del mejor modo posible esa jornada, también es cierto que en la sociedad reinan visibles expectativas.
Aquí, por ejemplo, llaman positivamente la atención los trabajos que tienen lugar para mejorar la pavimentación y el entorno general en la explanada de la Plaza Mayor General Vicente García González y en arterias por donde fluirán miles de tuneros hacia la tribuna central, este Primero de Mayo.
También circulan por la ciudad ómnibus de transporte urbano con telones y carteles alusivos a la fecha, y no es casual que los azucareros —seleccionados para abrir el desfile— arrecien a punta de cañaveral y de central para acercar más y más resultados a la cima del plan de producción comprometido con la economía cubana en la presente contienda.
Otro evidente indicio acerca del “ambiente” que prevalece, está en las motivaciones que el desfile despierta en casi 10 000 tuneros acogidos a modalidades de trabajo por cuenta propia, quienes se saben con total derecho a hacer suya la convocatoria y estar presentes, junto a sus familiares, en todas las actividades del Primero, tal y como reitera Elena Cháguez Leyva, secretaria general de la CTC en el territorio.
Como en toda Cuba, las recientes jornadas han sido de homenaje, de preparativos e intercambio en todos los sectores, sin distinción de generaciones. Entre el 25 y el 30 el mayor accionar está en los colectivos laborales. Los habitantes de casi un centenar de poblados y asentamientos nada tendrán que envidiarles a quienes avancen sobre la Plaza Vicente García.
La admiración por 18 médicos que desafiaron el ébola en tierras africanas y dignificarán la tribuna esta vez, o el orgulloso alivio de saber entre nosotros a los Cinco, generan aliento y refuerzan motivaciones para desfilar primero y festejar en sano ambiente después.


















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