Pasadas las tres de la tarde del 20 de abril de 1957 el delator telefoneó al entonces capitán de la Quinta Estación de policía, Esteban Ventura Novo, uno de los más connotados criminales al servicio de la tiranía batistiana. Tras colgar el auricular, el delator marchó a casa de un amigo, a quien invitó a ver un filme en el cine Duplex. Entretanto Ventura ordenaba a su jauría: “Reúnan la gente, están en el apartamento”.
El sanguinario capitán y sus huestes llegaron silenciosamente al edificio de Humboldt 7 un poco después de las cinco y media de la tarde. Según testimonios de los vecinos, empezaron a romper violentamente con las culatas de sus armas la puerta del apartamento donde estaban los jóvenes revolucionarios. Juan Pedro Carbó Serviá pudo descender al piso de abajo. Cuando se dirigía al elevador, fue interceptado poco antes de llegar y ametrallado a boca de jarro de forma inmisericorde. Todo su rostro y su cuerpo quedaron acribillados a balazos.
Machadito y Fructuoso se lanzaron por una ventana hacia la planta baja, a pesar de la altura. Cayeron en un pasadizo largo y estrecho que pertenecía a una agencia de automóviles. Una verja con un candado cerraba toda salida. Al caer, Fructuoso quedó inconsciente en el piso, mientras Machadito hacia esfuerzos supremos por levantarse, pues se había fracturado los tobillos. Los sicarios introdujeron una ametralladora entre los barrotes. Se oyó la voz de Machadito: “Estamos desarmados”. Luego, varias ráfagas.
FRUCTUOSO, JUAN PEDRO, MACHADITO
Alumno de la Escuela de Agronomía de la Universidad de La Habana, Fructuoso Rodríguez (Santo Domingo, Villa Clara, 1933), resultó electo en varias ocasiones presidente de la Asociación de Estudiantes de su carrera. Junto con José Antonio Echeverría, encabezó a partir de 1954 la tendencia más revolucionaria dentro de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), cuyo brazo armado, el Directorio Revolucionario (DR), ambos fundaron. Según su amigo y compañero de luchas Faure Chomón, “tenía un alto sentido de la lealtad. Equilibrado y sereno al tomar decisiones, todo lo cual expresaba con su voz y con sus puños”.
Juan Pedro Carbó Serviá (Remedios, 1926), estuvo en la vanguardia de todas las demostraciones estudiantiles, desde el 15 de enero de 1953, en la manifestación en protesta por la profanación del busto de Mella. Durante el ataque a Palacio (13 de marzo de 1957), en la balacera perdió sus espejuelos. A pesar de su fuerte miopía, pistola en mano continuó combatiendo. Fue de los últimos en retirarse.
Estudiante de la Escuela de Ciencias Sociales, José Machado Rodríguez, Machadito (Manzanillo, 1932), se destacó como integrante del equipo universitario de fútbol americano. En el ataque a Palacio, no solo llegó hasta el segundo piso, sino que protegió la retirada de sus compañeros con su subametralladora. Cuando supo que su amigo Carbó había quedado atrás, volvió a entrar y lo sacó de allí.
En el recuerdo de Faure Chomón, “siendo grandes amigos, eran muy diferentes: Carbó, campechano, criollo, abierto; Machadito, más sereno, de una ironía punzante pero simpática o de una seriedad solemne. Carbó era capaz de hacer un chiste en el momento más crítico; Machadito, entonces no aceptaba bromas”.
JOE
Según testimonios de vecinos del edificio de Humboldt 7, Joe Westbrook Rosales pudo llegar al apartamento de abajo y pidió a la inquilina que lo dejara estar en la sala como si fuera una visita. Poco después tocaron a la puerta y él abrió. Fue reconocido por los sicarios y aunque ella suplicó por la vida del joven, una ráfaga segó su vida. Tenía poco más de veinte años.
Se había incorporado al enfrentamiento a la tiranía batistiana desde el mismo día en que el sátrapa usurpó el poder. Era entonces un adolescente que cursaba estudios en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana (hoy preuniversitario José Martí). En 1955 estuvo entre los fundadores del DR. Participó en la toma de Radio Reloj el 13 de marzo de 1957. Para Faure Chomón, “tenía un extraordinario talento, escribía con mucha fuerza y belleza, sin embargo, siempre reclamó un lugar en la acción, lo pidió y se le incluyó”.
EL CRIMEN PAGA
Varios de los sicarios que participaron en el cuádruple asesinato y el delator fueron enjuiciados por los tribunales revolucionarios, que los sancionaron a la pena capital, la cual se ejecutó. Ventura Novo halló refugio en Estados Unidos y distintas administraciones se negaron a extraditarlo, a pesar de las solicitudes cubanas. Murió en Miami en el 2001.



















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Marcos Andrés dijo:
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20 de abril de 2015
00:56:45
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21 de abril de 2015
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