
GIBARA, Holguín.—La unidad empresarial de base Francisco Rodríguez Marrero, suministradora del 70 % de los áridos empleados en la provincia en el sector constructivo, realizó inversiones que mejoran el estado técnico de sus equipos e inciden directamente en el incremento de la calidad de los materiales que produce.
Conocido popularmente como “El 200 000”, sobrenombre que tiene en cuenta la capacidad anual en metros cúbicos con que comenzó a operar en 1981, el establecimiento dotó a su molino de un nuevo sistema de clasificación de piedras de tres octavos y tres cuartos y arena artificial.
Esos productos empleados en la confección de hormigones, bloques y en acciones constructivas en general se mezclaban incorrectamente por el mal estado de las zarandas sustituidas, refirió Roberto Dubrosky Toledo, jefe técnico productivo de la entidad.
Estructuralmente la instalación también resultó simplificada por el ensamble de dos modernos transportadores que hacen la función de los cuatro que emplearon hasta hace poco. De acuerdo con el directivo, los dispositivos actuales influyen en la disminución de los gastos por concepto de mantenimiento porque requieren menos rodamientos, cintas transportadoras, motores eléctricos y otros componentes.
El sistema eléctrico, que era soterrado y varias de sus partes estaban afectadas por la humedad, fue transformado en aéreo, a la vez que se opera mediante nuevas pizarras de mando, abundó Jesús Ricardo Sarmiento, especialista eléctrico industrial.
Otras transformaciones estuvieron dirigidas a asegurar que los lodos resultantes del lavado de la arena circulen sin contratiempos hasta las lagunas donde se depositan, dragadas igualmente para que recuperaran sus funciones, explicó.
Con la reparación es posible aumentar el volumen de procesamiento, que registró durante el 2014 más de 175 000 metros cúbicos de los tres elementos que producen, aunque en el incremento deseado influye el abastecimiento con materia prima, dependiente del flujo productivo de la cantera.
Para asegurar ese último aspecto, describieron ambos especialistas, se cuenta con la aprobación de un programa de adquisición de equipos especiales, entre ellos dos camiones con gran tamaño y capacidad de carga, diseñados específicamente para trabajar en este tipo de escenario.
La reciente inversión, valorada en más de 300 000 pesos, complementa otras realizadas dos años atrás con el fin de reponer máquinas trituradoras de piedra, lo cual responde a proyecciones de trabajo del Grupo de la Construcción de la provincia en el afán de estabilizar la producción de áridos necesarios para llevar a feliz término programas vinculados con la edificación de viviendas y obras de interés social y económico.













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