
AGUADA DE PASAJEROS, Cienfuegos.—Con la puesta en total funcionamiento desde el pasado 5 de diciembre del molino de cinco toneladas por hora y la base de silos de 3 000 toneladas de La Paquita, la provincia acaricia uno de sus más caros anhelos.
Orlando Díaz Valdés, director de la Empresa Agroindustrial de Granos de Aguada de Pasajeros (epicentro del cultivo y la industria del alimento en la provincia), señala a Granma que los beneficios de tales novedades resultan ostensibles en diversos planos.
“Desde el punto de vista productivo, económico y de la calidad del producto terminado, beneficia considerablemente a la Empresa y a la población, pues el arroz que comercializábamos antes en la provincia procedía por regla del sector campesino, molinado por ellos mismos y no siempre con la calidad debida”.
“A partir de ahora no solo ganamos en garantizar una calidad óptima del producto; sino además en el saldo económico, habida cuenta de que nuestra Empresa puede disponer al fin de los subproductos”, continuó Orlando.
De acuerdo con el funcionario “desde el 5 de diciembre y hasta la semana anterior en La Paquita habían producido 2 000 toneladas, con un equivalente en polvo de arroz de alrededor de 60 toneladas y cerca de 35 de cabecilla: subproductos destinados a la producción porcina y a los laboratorios para la lucha biológica (en el caso de la segunda) que también le aportan margen financiero a la empresa”.
Con el montaje de este molino y los tres silos se elimina totalmente el traslado de arroz hacia la provincia de Matanzas, pues dependíamos del proceso industrial en plantas de Jovellanos y Hoyo Colorao, a más de 105 km, indica Michel Castillo Vera, director de Industria de la Empresa Agroindustrial de Granos.
Dicho trasiego hasta la otra provincia traía consigo factores adversos, y no solo la disposición permanente de la logística para el traslado. Entre uno y otro territorio no siempre coincidían los parámetros de calidad, amén del delito que sucedía durante el desplazamiento, viejos problemas que encontraron solución.

Todo lo anterior quedó erradicado no más entrar en faena este nuevo molino de La Paquita. De igual modo, se reportan ventajas en el ahorro por concepto de salario, de pago de dinero por prestación de servicios y de transportación, así como de combustible. Hasta la semana anterior, gracias a la eliminación de dicho trasiego, se ahorraron más de seis mil litros de diésel, sostuvo Orlando Díaz Valdés.
Yosvany Vera Pérez, administrador de la industria en La Paquita, señaló que 30 obreros (en turnos rotativos de ocho horas) se encargan acá de sostener el proceso de automatización y acarrear los sacos molinados cada jornada.
“Molinamos 100 toneladas diarias y se factura un arroz de primera”, dijo.
Operario de la máquina de coser, Reynaldo Sotolongo, compartió que cose 500 sacos al día. Destacó la buena atención al hombre, expresada en la alimentación, garantía de instrumentos y un salario superior a los 1 000 pesos mensuales.
Su compañero Adrián Torres Angarica, operador de silo, estimó que esta tecnología (Zaccaría, de origen brasilero) agiliza sobremanera las dinámicas productivas de La Paquita.
LO QUE RESTA PARA CERRAR EL CICLO PRODUCTIVO
Casi de forma paralela con la visita de Granma a la industria arrocera de La Paquita, se agregaba otra buena nueva: la inauguración de una báscula digital de 80 toneladas.
¿Qué resta ahora para cerrar el ciclo productivo y contar con la tranquilidad absoluta para procesar el arroz en Cienfuegos?, le inquirimos a Orlando y Michel, las principales autoridades de la materia aquí.
Coincidieron en responder que solo resta de esta inversión —acometida a un costo final de 16 millones de pesos: casi doce empleados ya—“el montaje de un secadero de 56 toneladas, el edificio socio-administrativo, el taller fabril, la pavimentación, el vial de acceso de la Autopista Nacional hasta la industria, la casa de bomba y la cisterna”, todo previsto para julio de este año.
Es vital que los arroceros cienfuegueros cuenten con esta industria, pues los 887 productores individuales de las 57 formas productivas dedicadas al cultivo aportaron al país 16 146 toneladas durante el año anterior como parte de un ascenso anual que para el 2015 está cifrado en las 20 463 toneladas.
En la fase final ya de la estratégica inversión, el mejor complemento posible a este sueño convertido en realidad es asegurar cada calendario mayores y mejores niveles de aporte del imprescindible renglón alimentario.













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Luis Alberto dijo:
1
24 de febrero de 2015
03:39:27
Julio Martínez Molina dijo:
2
24 de febrero de 2015
10:01:23
Rné dijo:
3
24 de febrero de 2015
14:48:09
Julio Martínez Molina dijo:
4
25 de febrero de 2015
07:58:06
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