
Niquero, Granma.—Obreros y directivos del central Roberto Ramírez, de este poblado oriental, mantienen un ritmo intenso de trabajo a fin de recuperar la vitalidad de la planta eléctrica del ingenio, destruida por el incendio de grandes proporciones que en la madrugada del martes paralizó la molienda, con un alto costo material pero sin pérdidas de vidas humanas.
Leobys Mesa, director de la Empresa Azucarera Granma, informó a este rotativo que laboran en el desarme de toda la infraestructura dañada, fundamentalmente del turbogenerador número dos —por el cual comenzó el siniestro— y todo el piso de operaciones, una gruesa plataforma de concreto que colapsó con las altas temperaturas.
“Apenas terminado el peritaje, cuyas conclusiones aún se esperan, procedimos al escombreo de la zona afectada y a la revisión técnica del primer turbogenerador, que a pesar de estar expuesto al exceso de calor, no quedó inutilizado y puede garantizar la arrancada del central, una vez que se repongan los devastados sistemas de control y la cablería”.
“Esta es la parte más sensible de la rehabilitación debido a la complejidad de los paneles que regulan el suministro eléctrico de todas las áreas de la industria”, dijo el ingeniero Julio Suárez, jefe del Grupo Técnico de Planta Eléctrica de Azcuba.
“El montaje de nuevos paneles de control, compatibles con las características especiales de protección de esta planta, demoraría unos 20 días; menos tiempo que la recuperación y posterior instalación de los componentes severamente dañados”, precisó.
Este miércoles creaban las condiciones en la subestación del central para recibir corriente directamente del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y energizar el resto de las áreas industriales, a fin de recuperar la mayor parte del azúcar retenida en diferentes etapas del proceso fabril; así como reiniciar el suministro de agua al poblado cabecera de Niquero, cuyas bombas dependen de la energía del ingenio.
Mesa apuntó que a la par de los trabajos de instalación, se edificará con fuerzas propias un nuevo piso de operaciones, de metal, y remozarán el techo y otras estructuras afectadas, hasta borrar los vestigios del incendio.
El directivo aseguró que una vez reiniciada la molienda, la falta de uno de los dos turbogeneradores de tres megawatts no comprometería los niveles diarios de fabricación de azúcar, aunque el central deberá consumir del SEN aproximadamente un megawatt/hora, debido a la imposibilidad de autoabastecerse.
Antes del incendio, el Roberto Ramírez molía con buen rendimiento industrial, ajustado a la norma potencial prevista y había fabricado mil toneladas de azúcar por encima del plan hasta la fecha.
Mesa señaló que en tanto dure la recuperación, el central Enidio Díaz, de Campechuela, asumirá parte de la caña de Niquero, y a su vez tributará gramínea de sus campos hacia el Bartolomé Masó, con déficit de materia prima e insuficiente tecnología de corte.
Miguel Atencio y Leonar Cantero, operadores de la planta eléctrica al momento del siniestro, explicaron a Granma que poco antes de la medianoche, mientras apagaban el segundo turbogenerador, una aparente falla en las válvulas de regulación de vapor provocó una sobrevelocidad del equipo que —a pesar de seguir ellos todo el protocolo de seguridad— no pudo controlarse y generó las llamas.













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Nicolas rosales dijo:
1
15 de enero de 2015
06:29:09
Raquez dijo:
2
15 de enero de 2015
07:48:30
lachi dijo:
3
15 de enero de 2015
09:31:08
zoelia dijo:
4
15 de enero de 2015
09:41:19
Rné dijo:
5
15 de enero de 2015
12:04:39
carmen yero dijo:
6
15 de enero de 2015
13:02:52
Arístides Lima Castillo dijo:
7
16 de enero de 2015
10:30:29
jorge figueredo jorgd dijo:
8
16 de enero de 2015
15:54:36
tony rodriguez dijo:
9
16 de enero de 2015
16:53:43
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