
LAS TUNAS.— Sería periodística y socialmente irreverente afirmar que la salud tunera transita hoy por su mejor momento o que todo marcha a la perfección. Las arterias por donde fluye el estado de opinión, la correspondencia, conversaciones, contactos entre delegados y electores, trabajos de prensa… indican que si bien dentro de ese sensible sector se están combinando voluntades, recursos y acciones en función de servicios cuantitativa y cualitativamente superiores, subyacen también insatisfacciones en torno a irregularidades e insuficiencias desde la red de atención primaria hasta las unidades e instalaciones hospitalarias, que pueden ser perfectamente superadas.
Nada de ello le es ajeno a la estrategia que ha venido perfilando la provincia para, a tono con objetivos del ministerio correspondiente, asegurar mejores indicadores de salud en la población, mayor calidad en los servicios y que el sistema funcione de modo más eficiente y racional.
En opinión del doctor José Armando Arronte Villamarín, director provincial de Salud, el empeño por disponer escalonada y ascendentemente del potencial humano y profesional necesarios, ha permitido inscribir hoy la matrícula universitaria más alta en especialidades de la Medicina, cumplir las 149 concebidas en el plan del año y mantener adecuada proporción entre el personal médico en el exterior y dentro del territorio, de manera que se pueda seguir respondiendo a los compromisos de colaboración internacional y a necesidades internas.
Por ello, según estadísticas de la dirección provincial, en estos momentos hay presencia o cobertura en los 563 consultorios médicos, 29 de ellos por medio de licenciados en enfermería, en tanto por vez primera Las Tunas dispone de una reserva real integrada por 60 médicos, para enfrentar casos de vacaciones, actividades de superación u otras situaciones y emergencias que puedan presentarse.
Tal realidad puede aliviar tensiones entre quienes consideran erróneamente que la cooperación solidaria con otros países en el terreno de la salud debilita bases dentro del sistema cubano. De ser así, una provincia como esta no podría hablar hoy de ese 100 % de cobertura en los consultorios, ni de la apertura, ampliación o fortalecimiento de nuevos servicios en los últimos años, tales como el concebido para accidentes vasculares encefálicos, el de hemodiálisis pediátrica, la extensión del implante de células madre al complejo ámbito de la retina, los avances en quimioterapia, pasos para la atención a la pareja infértil, perspectivas de abrir el centro de audiología…
Conviene saber también que, a pesar de las cotas que imponen las limitaciones económicas y financieras, la provincia sigue revitalizando con la ayuda del país sistemas ingenieros, de climatización y otros equipos decisivos para el quehacer médico y científico.
El refuerzo central, antes de diciembre, con módulos de mobiliario para la consultorios, devendrá oportuno complemento para la integración que ha logrado el territorio con vistas a mejorar la infraestructura de salud, sobre la base de potencialidades endógenas, al reparar ya un centenar de instalaciones, la mayoría consultorios médicos.
Lo inconcebible —y lamentable— sería entonces la no permanencia del médico a pie de consultorio, la insensibilidad en los policlínicos, la indiferencia en consulta, la lentitud en el servicio, el examen mal indicado o dejado de indicar…
Esa no ha sido, ni puede ser jamás, la tendencia en un país como este, cuyo mayor monto presupuestario se destina precisamente a la salud y a la educación de sus habitantes.
De lo contrario, ¿cómo explicar que un territorio como este (que arrastra cruces en materia de alcantarillado, redes hidráulicas, infraestructura industrial, desiguales niveles de producción alimentaria…) se ubique entre los de más baja mortalidad infantil y de mayor expectativa de vida?
Detrás de esas realidades, nadie lo dude, está la mano de la Salud, independientemente de las reales y nunca subestimadas irregularidades, insuficiencias e inconformidades que puedan latir dentro del sistema, sobre todo las de esencia subjetiva, y que debe ser el propio sistema quien primero actúe para erradicarlas y elevar a planos superiores el servicio.


















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Jge dijo:
1
11 de noviembre de 2014
09:49:23
Jorge Hernández Carballo dijo:
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11 de noviembre de 2014
10:37:32
Gualterio Nunez Estrada dijo:
3
11 de noviembre de 2014
12:18:30
horacio dijo:
4
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12:32:15
Pastor dijo:
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15:41:49
cesar cabezas dijo:
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11 de noviembre de 2014
18:10:54
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