ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Con hombres como Ismael cuenta Villa Clara para desarrollar su programa arrocero. Foto: Freddy Pérez Cabrera

Cuando Ismael Benítez Torres llegó al molino El Purio, ubicado a un costado del poblado de Calabazar de Sagua, municipio  de Encrucijada, era un mozalbete de apenas 24 años, portador de un negro bigote y una cabellera abundante de igual color.

Diecinueve años después, de aquello queda muy poco, porque las arrugas y las canas se han adueñado de su rostro, curtido ahora por las noches de desvelo y la rudeza del trabajo que realiza.

En los inicios estuvo al frente de la brigada de estibadores y luego se desempeñó como jefe de turno, hasta ser promovido hace once años como administrador de la entidad atendiendo a sus méritos y rectitud de carácter, cargo en el que aún se desempeña.

Él es un líder natural dentro del colectivo. Trabaja y suda la camisa como uno más y es enemigo de que lo distingan por encima del resto. Su don de mando está vinculado a la ejemplaridad y el buen carácter que posee, incapaz de alzar la voz a ningún obrero, y mucho menos permitirles cualquier indisciplina a sus subordinados.

Al llegar al lugar, tratamos de encontrarlo en su despacho, y allí recibimos la primera lección. Un trabajador nos dijo que  Ismael no es hombre de oficina, vaya a buscarlo al área de molinado, donde efectivamente, allí estaba compartiendo iguales alegrías y vicisitudes que sus obreros.


EL PURIO, UN CABALLO DE BATALLA

Salta a la vista de cualquier visitante cómo el paso del tiempo ha hecho mella en el molino de arroz de El Purio, ahora más descolorido y polvoriento que antes. Mas, lo que no ha cambiado es la disposición del colectivo que allí labora para cumplir sus compromisos productivos y aportar al crecimiento arrocero que experimenta la provincia de Villa Clara en los últimos años.

Surgido a inicios de la década del 90 del pasado siglo, durante mucho tiempo ellos fueron al caballo de batalla del incipiente programa arrocero del territorio, llegando a molinar y a secar más del 85 % del arroz producido en la zona.
Claro, entonces las entregas eran menores, asegura el administrador de la entidad, quien recuerda que llegaron a secar unas 36 toneladas diarias de arroz consumo y a molinar otras 25, con lo cual se evitaba tener que trasladar buena parte del cereal a otras provincias como Sancti Spíritus o Matanzas, por solo citar un ejemplo.

El esfuerzo aquí ha sido muy grande, sobre todo en las etapas de pico de cosecha, donde en la práctica no se duerme, explica Alain Hernández Machado, un joven operario, que pondera las características del colectivo y de su jefe.

“La disposición es total. Somos nada más que 24 trabajadores, la mayoría vinculados directamente a la producción final, con salarios bastante estimulantes. También ha sido importante la labor de Ismael al frente del colectivo, porque está encima de cada detalle del proceso productivo para resolverlo”, asegura Alain.

Acerca del futuro de la planta, Ismael expresa que en los últimos años la entrega de tierras y de nuevos recursos disparó en la zona la motivación por sembrar arroz, por lo cual se hizo necesario construir un nuevo molino en Sagua la Grande, ya en funcionamiento; no obstante, insiste en que el viejo molino de El Purio seguirá en pie y continuará aportando al desarrollo arrocero del país, para importar cada día menos cereal de ese tipo.

Ya lo dijo Bertolt Brecht, esos que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles. Ismael Benítez es uno de ellos.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Davo davo dijo:

1

8 de noviembre de 2014

14:37:17


Ismael, ¿Si pudíeramos clonarte en todo el país?