ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

En los montes se pueden encontrar personajes tan atractivos y pintorescos como sacados de aquellas historias que Samuel Feijoó recopilaba durante sus andanzas por la campiña cubana.

Pues allá, en el lomerío manicaragüense, apareció uno de estos seres apasionados por la pintura. El Evento de Ramón fue el escenario para conocerlo, muestra fehaciente de lo que aseveraba el Sensible Zarapico: en los sitios más recónditos se forma en silencio un artista popular.

A la vista de los presentes, Yamil Medina Ramos parecía un guajiro común y corriente. Llegó al campismo Río Seibabo con su ropa de campo, el sombrero mojado por la lluvia, la frente sudorosa y un buey, cargado de leña, atado a una soga.

«Miren, ese campesino que ven ahí pinta con pigmentos naturales y es muy bueno», dijo Ramón Fuentes, anfitrión de esta jornada de la plástica. Sin embargo, no estuvimos totalmente convencidos hasta que nos llevó hasta su modesta casita de campo y mostró con orgullo sus cuadros al visitante incrédulo. Ante aquellas obras de estilo primitivista quedamos sin palabras.

De la tierra extrae el material del que precisa para reflejar su imaginario. Nunca asistió a una academia ni recibió clases de arte; no obstante, la vocación guió sus manos.

Foto: Carolina Vilches

«Desde niño siempre me gustó pintar, pero lo dejé. Me dije: ''Algún día volveré a hacerlo, de todos modos tendré tiempo''. Un día, mirando a mi alrededor, se me ocurrió que podía pintar con la tierra, y me decidí a utilizarla siempre, porque me hace diferente. Dibujo a campesinos, paisajes... muchas cosas».

Yamil vive a dos kilómetros del campismo Río Seibabo, y aunque por cuestiones de fronteras, el territorio pertenece a Sancti Spíritus, él se siente también villaclareño.

Explica que vivir en zonas limítrofes le facilita caminar a diario de una provincia a otra sin necesidad de combustible. «Estoy en Villa Clara de pasar el río na'má'», agrega.

Este prodigioso pintor-campesino cultiva café junto a dos hermanos. Pero de regreso a casa se transmuta en virtuoso creador.

Además de la tierra como pigmento natural, tritura las piedras hasta convertirlas en polvo, las coloca en agua, y pinta con los colores naturales que ellas le brindan.

«De muchacho dibujaba palomas y bichitos con tierra y me sentía cómodo con ella. De las tonalidades, el azul grisáceo es el más difícil de encontrar. En general consigo muchos colores: rojo, verde, amarillo, negro, naranja...

«Estuve el año pasado en este Evento de Ramón. Hace poco me invitaron a Trinidad y obtuve el segundo lugar entre 20 artistas que participaron.

«Ahorita voy a traer pa'cá un cuadro que hice de una campesina con un sombrero así de grande y una mazorca de maíz en la mano».

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mope dijo:

1

4 de noviembre de 2014

21:53:21


ese trabajo lo leí en la página de Vanguardia y es de una periodista que se llama Laura Rodríguez, por qué si ponen el crédito de la fotógrafa no ponen el de la periodista.