LA SIERPE, Sancti Spíritus.— Pastizales de lujo en sequía y en primavera, abundante agua para el rebaño y subproductos de la cosecha y la industrialización del arroz al por mayor, son algunas de las bondades que ya le atribuyen los ganaderos del sur espirituano al programa de rescate de pastoreos típicos que de un tiempo a esta parte se desarrolla en el municipio de La Sierpe.
Para Boris Meneses, director adjunto de la Empresa Agroindustrial de Granos Sur del Jíbaro, propietaria también de una cuantiosa masa vacuna, más que una cuestión de honor, la explotación de estas áreas resulta estratégica para la entidad agrícola, que en los últimos años ha venido rehabilitando su infraestructura agroindustrial y recobrando su potencial productivo.
Según la propia fuente, no se concibe la recuperación arrocera —una prioridad explícitamente definida en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el Sexto Congreso del Partido— sin crear antes las condiciones para mover hacia los pastoreos aquellos animales que hoy se encuentran en zonas destinadas al cultivo.
A golpe de buldócer han tenido que imponerse los ganaderos de La Sierpe para meter en cintura unos potreros, más que infectados, plagados de marabuzales, algunos de ellos abandonados durante más de 20 años y con tanta maleza que al decir de Roberto Valdivia, director de la granja Botijuela, “por allí no podían entrar ni las gallinas finas”.
Ante tales circunstancias, los pecuarios de Sur del Jíbaro, herederos de la otrora Empresa Ceba Sur, que hace unas dos décadas se fundió con la arrocera, no se han limitado solamente al buldoceo y la fumigación de los terrenos, sino también al acuartonamiento de estos —se han colocado decenas de kilómetros de cercas de alambres—, la reparación de bebederos, la siembra de pastos y la fertilización.
De acuerdo con informes oficiales, la antigua Ceba Sur llegó a disponer de 74 pastoreos, 59 de ellos típicos, fórmula que permitía un mejor manejo zootécnico en la provincia y contribuía al desarrollo ganadero de varios municipios, los cuales enviaban hasta allí los machos en desarrollo y liberaban espacios en sus predios para el fomento lechero.
Aunque todavía en una fase incipiente de ejecución, el proyecto ya reporta varios potreros listos y los primeros animales en desarrollo, una fórmula que según expertos aventaja notablemente la ceba extensiva tanto en el incremento del peso promedio como en la atención y el control de la masa













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