
HOLGUÍN.— Si un grupo de concreteras pequeñas condenadas a permanecer fuera de uso por tiempo indeterminado están hoy de vuelta en las brigadas ejecutoras de la Empresa Constructora de Obras de Arquitectura No. 19, es porque llegaron al Taller 13 de Marzo —perteneciente a la entidad— y las pusieron en manos de Ibrahim Cácer Aguilera, mecánico versátil y de rápida reacción ante las dificultades a solucionar.
Los problemas mayores se presentaron en los motores marca Capa, específicamente en las bombas de combustible, las cuales estudió minuciosamente hasta determinar que dejaban de funcionar por desgastes en el vástago, situación resuelta cuando decidió modificar la posición de ese componente al hacerle una ranura para lograr un mayor desplazamiento.
“Era una variante mientras aparecían las piezas de repuesto, que siguen sin entrar y la verdad es que les hemos extendido la vida útil a las concreteras por más de un año, lo cual agradecen en las obras”, explica.
Hubo un momento en que recibió algunas de esas máquinas con motores sin compresión por deterioro de los aros originales de los pistones. Para sustituirlos por los de Lada, más fáciles de obtener, bastó su mirada entrenada y la realización de algunos cálculos dirigidos a determinar la posibilidad de ensanchar la ranura que los anida, operación que ejecutó el tornero Fermín Fornaris, a quien siempre acude, “porque hace maravillas con su máquina”.
Sus habilidades técnicas también resultaron decisivas para poner fin a las frecuentes salidas de servicio de una decena de tractores marca Venirán por fallas en el sistema de embrague. “El disco opresor dejaba de funcionar porque se partía la base que sujeta los pernos, una pieza única de hierro fundido. Decidí cambiarla por tres elementos independientes de acero, fijados con tornillos especiales de manera que no impidan el funcionamiento del plato”.
Con modestia dice que lo hecho hasta ahora no es obra de un relevante innovador, pero no hay dudas que sus compañeros ven en él a un verdadero apagafuegos. Después de permanecer 40 años en el taller, la interrogante es “¿Qué no he hecho aquí?”.
Mario Guerrero Llirás, jefe de la Brigada de Equipos Complementarios, asevera que Ibrahim es un manual de consultas vivo, porque ha intervenido en el rescate de grúas, moto-volquetas, martillos neumáticos, vehículos multipropósitos y otros medios técnicos sin los cuales la empresa no habría terminado centenares de obras en la provincia.
Tan pronto aparece una traba en la reparación de cualquier equipo, lo llaman; se presenta sin demora, observa, da opiniones, pone las manos y enseña. Por la experiencia acumulada y la disposición de trabajo hace los diagnósticos con rapidez y precisión.
¡Tiene más de 60 años de edad!, recalca Mario. “Y no pone reparo en subir al Taller Móvil para llegar a cualquier municipio donde trabajan nuestros equipos. Si tienen arreglo en el mismo sitio, no pierde un segundo. Cuando el asunto es de traslado hasta el taller, seguro que hace todo el camino pensando en la forma de encontrar la solución”.
A Ibrahim le queda poco tiempo para acogerse a la jubilación. Sus compañeros reconocen el merecido descanso, pero al mismo tiempo saben que inevitablemente añorarán su presencia.













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yk dijo:
1
19 de agosto de 2014
08:27:47
Jose Luis dijo:
2
19 de agosto de 2014
09:46:30
migue dijo:
3
20 de agosto de 2014
12:43:03
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