
LAS TUNAS.— Si tal y como ha insistido la más alta dirección política del país, la mayor fuente de ingreso que tiene la economía cubana es el ahorro, medular es el rol que desempeña la fabricación y recuperación de todo lo que contribuya a resolver problemas sin necesidad de realizar importaciones.
Aunque con posibilidades de aportar mucho más, la Unidad Empresarial de Base Talleres (UEB), perteneciente a la Empresa de logística agropecuaria Las Tunas, sigue aplicando ese concepto, mediante acciones concretas a favor de un mayor y mejor uso de la tierra.
La confirmación no está solo en la paciente e ingeniosa labor que permite reparar tractores, motores para la actividad de riego, fabricar o recuperar implementos agrícolas o producir herraduras para equinos del llano y para mulos de carga en la montaña…
Bajo un régimen de uso —y del abuso que implica no recibir durante años y años ningún mantenimiento— cinco valiosas básculas de hasta 10 toneladas han sido rescatadas a pie de taller, según explica Francisco García Bruzón, director de la UEB.
“A ello —prosigue— se suma la reparación de sistemas de riego para programas como los destinados a la producción de granos, la fabricación de los llamados cuneros para la recría de terneros, el montaje de cercas eléctricas (unas 30 hasta la fecha) y el rescate de cinco jaulas para trasladar ganado”.
Enfrentar y resolver por sí mismos cada eventualidad o urgencia se tradujo en el vuelco radical que acaba de registrar allí una asperjadora desahuciada al norte del territorio, o en la rápida conformación de una brigada que apoya el montaje de termos fríos para el acopio de leche en zonas complejas del entorno rural; empeño en el que también participan dos estudiantes de la enseñanza técnico-profesional, con el propósito de que adquieran conocimientos, dominio y puedan constituir en un momento determinado reserva o relevo en esa actividad.
Sobre la base de esas y otras soluciones, la UEB espera coronar diciembre con alrededor de 3,4 millones de pesos, monto superior al plan del presente año y a los 2,8 millones que asentaron las estadísticas del 2013.
Hombres como Humberto Blanco, del colectivo que interviene en la reparación de básculas y máquinas herramientas, están conscientes de que los “talleres agropecuarios” pueden hacer cada vez más a favor de la agricultura tunera e incluso de otras provincias, a las cuales se les ha ofrecido ayuda en más de una oportunidad.
Pero también sabe y le duele a Humberto que no siempre ni en todas las unidades productivas haya una mentalidad del cuidado y del mantenimiento que requieren cientos de equipos, herramientas, implementos y otros recursos que pudieran llegar en mejor estado al taller e incluso no tener que “ingresar” a él.
A pesar de ello, voluntad hay bajo las amplias naves para meterle el pecho a cada dificultad, con lo que se tenga a mano, sin necesidad de que el país tenga que salir a adquirir en el exterior lo que puede asegurarse allí mismo, tal y como ha quedado bien definido en la esencia de los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución, en reuniones ampliadas del Consejo de Ministros y en intervenciones de los principales dirigentes cubanos.


















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