
Ciego de Ávila.—El central Ciro Redondo, uno de los buenos moledores en Cuba, detuvo su andamiaje hace varios días, luego de aportar más de 57 mil toneladas métricas de azúcar.
No obstante, allí no se ha dictado el tiempo de descanso y todas las miradas se tensan de cara a las reparaciones, acción donde también se decide la próxima zafra, en la cual el ingenio estará obligado a una batalla campal para lograr, como en las últimas cinco, el cumplimiento del plan técnico económico.
Como “la más importante etapa” califica Filiberto Barrio López, director en funciones de esa Unidad Empresarial de Base, a esta fase de desarme, limpieza, conservación y diagnóstico, que en lenguaje de los azucareros significa aplicar correctamente la Norma Técnica 52.
Y sabe por qué lo dice: “Nosotros nos hemos adaptado a cumplirla con precisión milimétrica, efectividad y sin pasos en falso ni exceso de optimismo”.
Los resultados se vieron en la pasada campaña, en la que el ingenio exhibió un tiempo perdido industrial por debajo del 8 % (el plan nacional era de 15) y el 77 % de aprovechamiento de la norma potencial.
A juzgar por lo que Filiberto explica, en esta etapa es decisivo el trabajo concienzudo del hombre, porque se trata de tener en cuenta hasta el más mínimo detalle en la realización de los diagnósticos.
Todo ello deviene acciones que llevan implícita la frase de “precisión milimétrica”, si no, ¿cómo realizarle el correcto ultrasonido a las masas y ejes, o revisar los rastrillos conductores de bagazo, los ejes de las esteras transportadoras de caña, el arreglo de evaporadores, los sistemas de bombas de jugo?, por solo citar algunos entre muchos ejemplos que garantizarán la eficiencia que demandará la venidera zafra.
Para lograrla, desde ahora se requiere de un mayor nivel de organización y preparación, de la participación colectiva en la toma de decisiones, aparejado a la vigilia constante de técnicos, especialistas y directivos en cada puesto clave.
Por ahora, no han asomado las carencias y, para esta fase, disponen de todos los recursos necesarios: nafta, alcohol, preservantes y las pinturas de diferentes cromatismos, empleadas en las distintas áreas.
La etapa de la implementación de las normas técnicas exige rigor, porque este año también cobra un interés especial la continuación del trabajo de mejoramiento integral de los ingenios, sin descuidar los costos y los gastos.
La etapa de implementación de la Norma 52 está por concluir en el territorio y después sobrevendrá la entrada de lleno en las reparaciones, no exentas de tropiezos que obligarán a la creatividad y entrega sin límites para sortear los obstáculos.
Es el ímpetu que reina en el colectivo del Ciro Redondo, que aspira a mantenerse entre los 10 mejores del país en la venidera zafra, que comenzará en diciembre y, tal vez, como en la precedente, sea esa fábrica moledora quien dé el pitazo inicial en la provincia.



















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jose fernando da silva dijo:
1
17 de julio de 2014
20:14:03
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