Cuba reportó, al cierre del lunes, las cifras más elevadas de contagios con el SARS-COV-2 desde el inicio de la propagación de la pandemia, al registrar 786 nuevos confirmados y un total de 4 668, datos sin precedentes para la situación epidemiológica de la nación, alertó el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap).
El directivo resaltó la alta dispersión de casos positivos en gran parte del territorio nacional, sobre todo en las provincias de La Habana, Santiago de Cuba y Guantánamo, las de mayor incidencia en cuanto a cantidad de casos por habitantes.
Igualmente, y por decimoséptimo día consecutivo, se lamentó el fallecimiento de otras tres personas a causa de la enfermedad, por lo que el país acumula un total de 200 muertes.
Ante la marcada tendencia que se ha dado en varias de las personas fallecidas en los últimos días, de no acudir a los servicios médicos cuando presentan síntomas, el experto del Minsap llamó la atención al respecto: «Siempre insistimos y lo reiteramos: al primer síntoma que tenga una persona debe acudir inmediatamente al médico, aunque sea una persona joven, aunque no tenga antecedentes patológicos. Esta enfermedad tiene una evolución muy brusca. Ante una tos seca, fiebre, pérdida del gusto o del olfato, vómito, diarrea, cansancio o decaimiento, se debe acudir inmediatamente al médico. No es correcto quedarse en la casa, porque la evolución puede ser muy rápida y tener poco tiempo para una posible recuperación».
Acerca de las acciones que se van a encaminar en aquellos territorios que presentan mayor complejidad sanitaria, Durán informó que, de acuerdo al comportamiento de los indicadores, van a aplicar otras medidas más severas, para poder contener la pandemia en las provincias de mayor incidencia, que serán informadas oportunamente a la población.
Al referirse a las llamadas vacunas de emergencias empleadas por varios países, incluyendo a Cuba, ante la contingencia de la COVID-19, Durán señaló que en todas las naciones existen instituciones que regulan cualquier medicamento, vacuna o equipamiento médico que se vaya a utilizar. Para ello, tienen en cuenta sus características, sus componentes, las pruebas que se han realizado y todo lo que se ha evaluado.
En base a esto -expresó Durán-, «las vacunas de emergencia se emplean cuando estos organismos autorizan la utilización de un medicamento o una vacuna de forma rápida para poder administrarlos. Esto se hace durante emergencias de salud pública, para que los productos médicos estén disponibles lo más rápido posible. Ha sido el caso del Itolizumab, el Jusvinza y de todas las vacunas, tanto en el mundo como en nuestro país».
«Eso es solo si los beneficios conocidos y potenciales del producto, cuando se usan para tratar la enfermedad, superan los riesgos conocidos y potenciales de ese producto», aclaró.






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