Hoy como nunca, la falta de educación y deferencia hacia los demás nos puede arrebatar un poco de vida, o la vida.
Incorporo el uso del nasobuco al concepto de educación, la que se recibe desde niño, los buenos modales, el respeto a los semejantes, la cortesía; en fin, el lector sabe de qué educación se trata.
No veo el nasobuco –y la ciencia me respalda– tanto como una protección a mí mismo como al otro, de ahí que cuando ese otro lo usa, y me pasa por el lado, o me habla, aprecio mentalmente su consideración hacia el desconocido que soy tras mi enmascaramiento, y le otorgo un punto a lo mejor de la condición humana.
Pudiera pensarse que se ha tratado demasiado el asunto, solo que el asunto puede caer en un estado de relajamiento, gracias a lo mucho que se ha logrado en la estrategia del país contra la pandemia.
Así, aunque está lejos de ser una visión general, se ve gente fumando en la calle, y lanzando el humo al paso de cualquier víctima potencial, o la tela por debajo de la nariz o, en un momento de agobio, quitarse el nasobuco a varias personas y arrimarse de tal forma al conversar que pudiera hablarse de un salivar perenne colgado del aire.
Momentos añorados, está claro, pero aún por llegar.
Así pues, en los días que corren, con la nefasta contestación de lo que sucede en otros países, el concepto de educación y respeto ciudadano debiera estar más claro que nunca: Yo me lo pongo, tú te lo pones, y el que incumpla, que cargue, al menos, con el peor calificativo saliendo de nuestra mirada.






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idania rosa dijo:
1
9 de julio de 2020
14:46:53
Maria dijo:
2
9 de julio de 2020
15:25:18
Gloria Gabriela Caso Vázquez dijo:
3
9 de julio de 2020
16:37:40
Ana dijo:
4
9 de julio de 2020
17:20:00
Década80 Respondió:
10 de julio de 2020
10:11:08
Pedro dijo:
5
9 de julio de 2020
18:01:23
Yoandris dijo:
6
9 de julio de 2020
19:36:32
jose luis dijo:
7
9 de julio de 2020
21:58:32
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