ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Camagüey.–Consecuentes con una rica tradición, de raíces mambisas y rebeldes, los servicios médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) se han puesto a la orden para contribuir, de conjunto con toda la sociedad, al Plan nacional de Prevención y Control del nuevo coronavirus.

La red de hospitales militares, ubicados en La Habana, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, tomó los aprestos para, en la medida en que se requiera de su apoyo en cada provincia, asumir la atención de pacientes sospechosos o confirmados de la infección por sars-cov-2.

Reinaldo Pons Vázquez, director provincial de Salud, precisó que, desde que se confirmara en el país el primer caso positivo, y como parte del plan concebido, el hospital militar Dr. Octavio de la Concepción y de la Pedraja comenzó a brindar asistencia médica a pacientes de las provincias de Camagüey y Ciego de Ávila.

El directivo explicó que la institución militar se sumó al sistema de Salud del territorio, con el respaldo del resto de los organismos, en función de contener al mínimo el riesgo de diseminación del virus y disminuir los efectos de la peligrosa enfermedad sobre la salud de la población.

Deber y alta responsabilidad

«Esta nueva misión constituye un deber para con la Patria y la asumimos con toda responsabilidad, conscientes de lo que significa preservar la salud del pueblo», declaró el teniente coronel Taurino Simón Cruz Padilla, director del hospital militar Dr. Octavio de la Concepción y de la Pedraja.

Desde su fundación y hasta la fecha, la institución camagüeyana no solo se ha dedicado a atender a la población militar de la localidad, sino a un universo de 121 000 habitantes, que incluye cuatro áreas de Salud de la ciudad cabecera provincial, más los municipios de Jimaguayú y Najasa.

«Para ello, comentó el doctor Cruz Padilla, contamos con un capital humano altamente calificado y de enraizado sentido de pertenencia, compuesto por un colectivo de médicos y enfermeras en diferentes especialidades y perfiles, capaces de dar respuesta a cualquier problema de salud».

A esa fortaleza en el orden profesional se unen los frutos de un programa inversionista que permitió rehabilitar el servicio de terapia intensiva, la unidad quirúrgica, el área de consulta externa, el laboratorio clínico y el cuerpo de guardia, este último dotado con un sistema de urgencia para la atención al paciente grave.

Toda la institución ha estado en función de la misión encomendada. «Contamos también, precisó el director, con los medicamentos, los equipos médicos, el mobiliario, el vestuario especializado, los insumos y demás avituallamientos necesarios para enfrentar la pandemia. Incluso, la lavandería recibió una reparación que la pone en condiciones de responder a esa demanda de trabajo», aseguró el directivo.

El mayor Germán Guilarte León, especialista de primer grado en Cirugía General, destaca que: «No podemos olvidar que los servicios médicos de las far siempre han estado a disposición del pueblo y del país, por lo que en un momento tan especial como este su participación era esperada.

«Para nosotros, añadió, es también un deber como patriotas y revolucionarios. En esos principios de solidaridad y altruismo hemos sido formados; por tanto, enfrentamos este grave problema de salud con valor y profesionalidad, como siempre lo han hecho los médicos militares cubanos en los más complejos escenarios».

Otra no podía ser la respuesta de quienes, avalados muchos de ellos por el cumplimiento de honrosas misiones internacionalistas, se han sumado, a la voluntad nacional para enfrentar de manera exitosa el enorme desafío que representa la peligrosa pandemia.

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