Holguín.–No desfilarán por la Plaza de la Revolución Mayor General Calixto García, ni permanecerán en casa el 1 de Mayo. Pero Joan Michel Peña Sánchez y Gustavo Bonet Fernández no serán quebrantadores en modo alguno las regulaciones sanitarias en vigor para enfrentar la COVID-19, porque en realidad estarán en el Hospital Clínico Quirúrgico Lucia Íñiguez Landín, en la primera línea del combate contra la enfermedad.
Ambos son parte de un contingente integrado por 125 personas, la mayoría jóvenes, quienes dieron voluntariamente la disposición a asumir tareas de servicio en el plantel médico, que por decisión de las autoridades de la Salud Pública del territorio asume por ahora la atención a sospechosos de la enfermedad y está listo para atender a casos positivos si así lo impone la situación.
«Soy uno de los encargados de limpieza en la Sala Cuarto C, tarea muy diferente a mi trabajo como integrante de una brigada de ejecución de obras, perteneciente a Etecsa. El primer día fue el más difícil, porque se está en una zona de riesgo real, pero al confirmar lo valioso que es este apoyo, te creces. Además, contamos con todos los medios de protección», dice pausadamente Joan Michel, quien aclara que tendrá por delante una larga jornada.

Tras confirmar que junto a Joel ha participado en la concreción de varios proyectos para levantar líneas e instalaciones que mejoran la infraestructura del sistema de comunicaciones de la provincia, Gustavo asegura que está aquí porque hay necesidad de cerrar el paso a la enfermedad. «Nos informaron que en el hospital faltaba personal de servicio, sobre todo para asumir las labores de higienización, y como éstas son tan importantes, no dudé en dar el sí. Me estoy cuidando y siento que hay mucho interés y preocupación para que nos protejamos».
Sobre el contingente, su responsable, José Armando Molina Pupo, quien ha dejado temporalmente sus quehaceres como director de la Empresa Provincial de Recuperación de Materias Primas, explica que lo integran trabajadores de varias empresas y entidades de los ministerios de Industria, Turismo, Transporte, Educación y de la Informática y las Comunicaciones, responsabilizadas con pisos específicos.
«Un grupo trabaja turnos de 12 horas y otro de 24, con descansos programados en correspondencia con la extensión de las jornadas. Todos los compañeros están hospedados en la sede universitaria Celia Sánchez Manduley, cercana al hospital. Su estado psicológico es muy bueno, aunque son lógicas las preocupaciones que manifiestan al estar en contacto con sospechosos de la COVID-19».

Al cumplirse los 14 días de trabajo, los efectivos serán relevados por compañeros de otros colectivos laborales acogidos al mismo principio de voluntariedad. Entonces pasarán al período de aislamiento que establece el protocolo médico, con el fin de preservar sus vidas y las de los familiares.
Acostumbrado a dirigir hombres y mujeres en medio de tareas de choque, a Molina este grupo le parece excepcional por la voluntad con que encara las tareas. «El 1 de Mayo será celebrado a la altura de lo que nos enseñó Fidel. Creo que el turno de servicio redoblará la calidad del trabajo. Y los que permanezca de descanso, seguro trasmitirán a amigos y familiares mensajes de confianza en la victoria frente a la enfermedad».






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