ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: DW

«El arma más temida por Rusia», así se refieren por estos días los titulares de medio mundo con respecto al sistema internacional de comunicaciones financieras, conocido como Swift por su sigla en inglés, y la amenaza de Occidente de expulsar de él a Moscú.

En medio de serias tensiones por un conflicto que algunos se han aventurado a definir como el preludio de la Tercera Guerra Mundial, Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea ya han aprobado una avalancha de sanciones contra el gobierno de Vladímir Putin, que incluyen desde la congelación de los activos de los principales bancos rusos, hasta la restricción del comercio.

Este miércoles, informó RT en español, las autoridades de la UE implementaron su decisión de desconectar a varias instituciones financieras rusas del mencionado sistema interbancario, lo que debe afectar a los bancos Bank Otkritie, Novikombank, Promsvyazbank, Bank Rossiya, Sovcombank,  Vnesheconombank (VEB) y VTB Bank. 

Sin embargo, los especialistas consideran que la decisión de sacar a Moscú del Swift pudiera tener un efecto aún más severo.

El presidente Joe Biden, uno de los que se ha encargado de azuzar los odios desde el principio, destaca entre los promotores de esta medida.

A finales de enero, cuando la incursión de las tropas rusas en Ucrania aún parecía evitable, en lugar de abogar por una solución diplomática, el jefe de la Casa Blanca, junto al primer ministro británico, Boris Johnson, ya preparaba una lista de sanciones contra el Kremlin, entre las que se manejaba su expulsión del Swift.

El diario español El País en un reporte fechado el 26 de enero, la consideró como uno de los castigos más importantes desde el punto de vista financiero que se podían imponer, y afirmó que Johnson y el gobierno estadounidense se hallaban en conversaciones al respecto.

Incluso, debido a las terribles consecuencias que podría tener para la economía rusa y para el valor de su moneda, llegó a calificarla como una «opción nuclear», hablando metafóricamente, por su puesto.

Al respecto, la subdirectora general de la Dirección de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Johana Tablada, explicó recientemente en su cuenta en Facebook, que el Swift (Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales) es el sistema de mensajería interbancario que utilizan la mayoría de los bancos del mundo (más de 11 000, de alrededor de 200 países).

«Su función es proporcionar un sistema seguro e instantáneo de intercambio de información entre bancos para poder efectuar los pagos de sus clientes», detalló Tablada y precisó que el Swift está radicado en Bélgica y que su control lo tienen, junto a la supervisión belga, la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra.

Cuando culmine el periodo de transición de 10 días para que entre en vigor la decisión llevada a la práctica este 2 de marzo, los bancos rusos y sus clientes deberán buscar otras vías para hacer y recibir pagos, perdiendo importantes ingresos, como ocurre con Cuba desde hace años, añadió.

No obstante, los especialistas consideran que teniendo en cuenta el peso de la economía de Rusia, esa nación no sería la única perjudicada.

El diario estadounidense The New York Times, afirmó hace unos días que la intención de desconectar al gigante euroasiático del Swift «no es tan simple como parece y, debido al tamaño de Rusia y su posición en la economía mundial, podría generar consecuencias imprevistas».

Un exfuncionario del Departamento del Tesoro citado por el rotativo, advirtió que Rusia «tiene el doble del tamaño que cualquier economía que Estados Unidos haya sancionado alguna vez».

En este sentido, Nikolay Zhuravlev, vicepresidente de la Cámara Alta del Parlamento de Rusia, dijo a la agencia de noticias TASS que la expulsión de su país del Swift también impactaría en las naciones europeas. «No recibiremos divisas, pero los compradores, los países europeos en primer lugar, no recibirán nuestras mercancías: petróleo, gas, metales y otros componentes importantes».

De acuerdo con RT, Rusia tiene un análogo del SWIFT, el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS, por sus siglas en ruso). Fue creado en el 2014 para posibilitar que los bancos que fueron sancionados por EE.UU. pudieran realizar transacciones. Actualmente, más de 300 compañías –en su mayoría rusas, pero también algunas extranjeras– usan el SPFS.

Según el Banco Central ruso, aproximadamente 2 millones de mensajes se transmitieron mensualmente a través del sistema en el 2020.

La institución declaró, además, que la entidad financiera «dispone de los recursos e instrumentos necesarios para mantener la estabilidad» en el sector y «garantizar la continuidad operativa». Asimismo, indicaron que el sistema bancario ruso es estable, con «suficientes reservas de capital y liquidez para funcionar sin problemas en cualquier situación».

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José Ángel Turro Gomero dijo:

1

4 de marzo de 2022

14:42:26


Los dos principales bancos de Rusia quedaron fuera de las sanciones. No se atrevieron a sancionarlos pues por ellos se paga el gas y el petróleo que Rusia le vende a Europa. Solo el 25 por ciento fue sancionado. No pueden con Rusia.