ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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El videoclip ha explotado todas las técnicas, y se ha elevado, en no pocos casos, a la categoría de arte. Foto: Fotograma del videoclip Azul de Enid Rosales

Una de las formas de expresión más importantes surgidas al calor de la llamada industria cultural del siglo xx es, sin duda, el videoclip. La entonces nueva aproximación entre las audiencias y un producto musical con su alternativa visual muy pronto sería absorbida por una vorágine de propuestas, que en cada caso responderían, inequívocamente, a un solo propósito: promocionar determinada música.

Con el auge de la fonografía, así como del cine y de la televisión convertidos ya en grandes medios de comunicación masiva, había sido solo cuestión de tiempo que apareciera en el escenario mediático un género –aunque algunos lo catalogan como subgénero– que fuera el vehículo idóneo para divulgar la música, pero que tuviera diferencias estilísticas, formales y conceptuales con el cine y el teatro musical.

El videoclip nació, básicamente, por la necesidad de sintetizar el consumo para una industria que necesita colocar más (y cada vez más) sus contenidos; pues permitía al espectador percibir diversos materiales en un mismo lapso frente a un determinado emisor. Gracias a la segmentación que proponía el clip, la audiencia podía dinamizar sus tiempos y disfrutar de su tema favorito de apenas tres minutos. De paso, se asistió al nacimiento de una estética visual novedosa, en la cual lo promocional era el eje de atención principal.

En esa línea se manifestaron tendencias de la mano con la perspectiva de cada artista, y que en el lenguaje de los medios suele denominarse como recurso diegético. Por ejemplo, si se escoge una canción romántica dentro del entorno de la música country norteamericana, el escenario decorativo del videoclip ronda esa estética desde elementos como el vestuario, el uso de animales, locaciones rurales, fotografía propicia, y costumbres típicas de esa comunidad; y se enfatiza desde lo visual el recurso musical, pero enfocado en el público seguidor de ese determinado artista o banda.

De esa manera, desde el videoclip se perfilaban algunas propuestas, aunque es válido acotar que la osadía de muchos realizadores también rompería los códigos más tradicionalistas de esa etapa, incluyendo motivos artísticos del cine.

Ahora bien, como reflejo del arte popular, el videoclip tenía la capacidad para convertirse en una chispa inatrapable cargada de mensajes con determinados trasfondos ideológicos, y surgieron canciones y clips con profundas críticas sociales y políticas, contra años de racismo, violencia y segregación, por ejemplo. Ante ello, la industria dominante no tardó en reaccionar y el camino escogido fue simple: la enajenación como concepto.

De esa forma, comenzaron a utilizarse códigos visuales como la violencia callejera, las pandillas, el uso de las armas de fuego, el consumo y tráfico de drogas, o cualquier tipo de elemento que soslayara el papel social de las minorías y nos las presentara como burdos criminales y no como una comunidad con anhelos y derechos; de la mano de canciones que en sus textos nada, o muy poco, reflejaban de esas proyecciones. Fue entonces cuando una zona importante del videoclip y de la música comenzó un viaje sin retorno donde la baratija era el premio, y la alienación el camino.

En Cuba mucho se ha debatido al respecto y, aunque se piense lo contrario, ha sido una batalla en la cual lo artístico ha prevalecido sobre la baratización del mercado, cada cual ha encontrado su propio nicho, y no se han producido grandes dilemas conceptuales.

Ahora bien, el nuevo escenario de estos tiempos difiere mucho de esquemas anteriores y los modos de consumo han ido cambiando desde perspectivas diversas: espacios privados hace años impensables y diferentes formas de acceso a la información requieren miradas audaces desde la creación y la legitimación cultural. Por ello no perder la brújula seguirá siendo el más importante desafío hoy día.

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Alfredo dijo:

1

25 de enero de 2026

14:11:35


Sigue siendo denigrante algunos vídeos publicados en diferentes programas de los canales de la TV cubana, se han realizados buenas críticas y las mayorías han ido a saco roto.