ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Banner
Foto: LILIEN TRUJILLO

El reconocido compositor y director de orquesta, Guido López-Gavilán, arriba a sus 80 años de vida. Su carrera, marcada por una extensa producción de obras para disímiles formatos instrumentales y corales, constituye fe de vida de su talento, así como también de su consagración al complejo universo de la música. También en él ha convivido a la par de su huella autoral, una laboriosa pasión por la docencia que se ha traducido en haber formado a varias generaciones de directores de orquesta en el país, con lo que ha continuado una tradición de la cual es un heredero más que legítimo: es graduado de la cátedra de Dirección Coral del Conservatorio Amadeo Roldán en 1966 y, posteriormente, de Dirección Orquestal en el internacionalmente reconocido Conservatorio Tchaikovsky de Moscú, en 1973.

Precisamente, una de sus discípulas fue la maestra Daiana García, hoy una destacadísima directora que ha asumido innumerables retos orquestales, y que posee experiencia en colectivos sinfónicos y de cámara de Cuba, Chile, Venezuela y Estados Unidos, entre otros, y comparte, junto a destacados solistas de varias regiones del mundo, además de llevar las riendas de la Orquesta de Cámara de La Habana.

Su versatilidad y temperamento fueron nuevamente a escena en el homenaje que la Orquesta Sinfónica Nacional ofreció a López-Gavilán en días recientes, y demostraron solidez, coherencia y una exquisita aprehensión morfológica de las obras interpretadas: Sol de Batey, Chacona Tropical y Mojito con Saoco, todas de Guido.

Pero si bien la entronizada conducción de Daiana fue un regalo para quienes asistimos al concierto, también hay que enfatizar en la extraordinaria interpretación de los solistas invitados. Las jóvenes Andrea y Adriana López-Gavilán, flauta y piano, se han ganado por derecho propio los éxitos y premios que les han acompañado en sus jóvenes carreras. En esta ocasión, asumir una obra tan conocida y de códigos muy cubanos como Sol de Batey pudo ser un arma peligrosa si no se navegó bien por las aguas nada mansas del estudio y la dedicación, pero gracias al talento de estas hermanas, tales metas fueron superadas en grado superlativo.

También actuaron como solistas invitados, y de forma impecable, Rodrigo García y Tania Hasse, piano y violín, quienes colaboran desde hace ya un tiempo como dúo, además de sus carreras junto a otros proyectos. Ambos interiorizaron el espíritu de Chacona Tropical, una suerte de divertimento lúdico en el que las diferentes voces van dialogando y proponiendo un tratamiento en el que es vital el sentido armónico integral entre solistas y orquesta.

La segunda parte del concierto tuvo la singularidad de contar con el propio Guido al frente de la OSN, que le pertenece por transitividad creativa y por las incontables veces en que ha estado frente a ella. Tres obras con diferencias estilísticas conformarían el programa en su recta final: La noche, Poema con Trova y Son, y Guaguancó, todas en zonas distantes desde sus concepciones y sus desarrollos individuales, a partir de motivos que difieren, y que nos mostraron los infinitos recursos creativos de Guido como parte inseparable de la vanguardia autoral y orquestal cubana de todos los tiempos.  

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.