ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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La defensa central fue clave para detener los ataques rivales. Foto: enviado especial, Ricardo López Hevia,

Santo Domingo. – El ensordecedor estruendo de las vuvuzelas que colmó el coliseo del Parque del Este fue apagándose gradualmente con la

exhibición de balonmano de la selección femenina de Cuba que conquistó la medalla de oro en los xxv Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo-2026, tras pasarle por encima a República Dominicana con una abultada pizarra de 35-17.

Meses atrás, en ese mismo escenario durante la Copa del Caribe, ambos conjuntos habían dividido triunfos, pero las quisqueyanas terminaron alzándose con el título en una ajustada final, por 30-28. Esta vez el guion fue radicalmente opuesto, las de la mayor tierra antillana maniataron a las locales desde el silbato inicial.

Durante el primer periodo el conjunto dominicano logró resistir el empuje cubano. Aunque las visitantes llegaron a tomar una luz de ventaja de 12-5, las de casa apretaron en los minutos finales del primer tiempo para irse al descanso abajo por un digerible 8-12.

Sin embargo, el complementario resultó un paseo cubano. Apoyadas en una defensa hermética por el centro que propició pérdidas constantes en el ataque rival, las dirigidas por Jorge Coll desataron transiciones relampagueantes. El parcial de la segunda mitad resultó aplastante: 23 goles para Cuba por apenas nueve de las anfitrionas.

La extrema efectividad atacante estuvo liderada por Lietis Beltrán, implacable de cara a la portería con cinco goles en seis intentos (83% de acierto), además de orquestar los contragolpes. Beltrán formó una dupla letal con Zajaris Hernández, autora de cuatro anotaciones.

«Jugamos juntas desde niñas, nos conocemos con los ojos cerrados y por eso las jugadas salen de memoria», explicó Zajaris al término del encuentro. Por su parte, Beltrán no ocultó la emoción del título: «Desde que entrenaba en Cuba solo pensaba en ganar esta medalla. Logramos una unión tremenda entre las atletas que competimos en Europa y las que entrenan en la Isla. Este oro va para mi familia y nuestro pueblo».

Coll analizó las claves tácticas que transformaron un duelo históricamente parejo en un paseo dorado: «Sabíamos cómo atacar sus debilidades. Nos enfocamos en apretar la defensa para salir al contragolpe, conscientes de que el equipo dominicano sufre en el retroceso defensivo».

El estratega destacó la profundidad del banquillo, enriquecido por la incorporación de ocho atletas que militan en ligas del Viejo Continente. «Contar con ocho jugadoras contratadas en Europa nos dio una solidez tremenda en la rotación y nos permitió manejar el partido con mucha tranquilidad. Aunque siempre es un reto acoplar los ritmos de juego, este es un grupo que se conoce de memoria tras haber disputado mundiales y panamericanos».

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